Tres reediciones para celebrar los cuarenta años de A Certain Ratio

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“Lograron forjarse una identidad propia gracias a la vuelta de tuerca que supieron darle al post punk introduciendo mucho funk, elementos dub, más pop y algo de jazz”

 

Justo cuando se cumplen cuatro décadas de la formación de A Certain Ratio, se reeditan sus trabajos “The graveyard and the ballroom”, “To each” y “Force”. Sobre la carrera del grupo y estas reediciones escribe Sara Morales.

 

Texto: SARA MORALES.

 

Manchester brillaba con luz propia cuando, a finales de los 70, la llama del punk británico comenzaba a serenarse y a transformarse en desasosiego. Bajo el humo de la ciudad de las fábricas habían nacido bandas como Joy Division, los Buzzcocks o Magazine para tomar el relevo del nervio punky y convertirlo en un soplo oscuro de sonido crudo, metálico, frío y depresivo. En aquella escena, popularizada a posteriori como post punk, y que se extendió hasta principios de los ochenta, también jugaron un papel relevante A Certain Ratio. Los mismos que hoy, cuarenta años después de su formación, se han lanzado a reeditar sus discos más significativos junto al sello Mute, reuniéndonos a todos para reescucharlos con la atención de siempre, pero envueltos en más recuerdos, en más historias.

El cuarteto, que fue rotando y cambiando de miembros ocasionalmente con el paso de los años, también fue uno de esos grupos “protegidos” de Toni Wilson, aquel magnate de la música en Manchester que controlaba los medios (Granada TV), los clubs (The Hacienda) y las discográficas (Factory Records). Y, aunque bebían de bandas como The Pop Group o Shrierback y su carrera en los escenarios comenzó como teloneros de Ian Curtis y los suyos, al final lograron forjarse una identidad propia gracias a la vuelta de tuerca que supieron darle al post punk introduciendo mucho funk, elementos dub, más pop y algo de jazz. De esta manera, convirtieron el sonido más deprimente del siglo pasado en una música lista y preparada para la pista de baile. Parieron el dance punk y su primer trabajo, “The graveyard and the ballroom”, fue la muestra fehaciente de ello.

 

 

Publicado en diciembre de 1979, por supuesto junto a Factory Records, vio la luz únicamente en casete. Por eso esta reedición lanzada el pasado 24 de noviembre por Mute/Pias, además del vinilo y el cedé, también trae el inolvidable formato de cinta magnética. Fue producido por Martin Hannet, el capo de las mesas de mezclas en Factory, y las caras que lo conforman fueron trabajadas de modos distintos. La cara A, que cuenta entre otras con la mitiquísima ‘Du the do’ y la mutante ‘Crippled child’, fue grabada en los estudios Graveyard en septiembre de 1979; la cara B, registrada en vivo durante un concierto en el Electric Ballroom de Londres un mes más tarde, sigue luciendo oscura e intrigante gracias a sencillos como ‘All night party’.

 

 

Los otros dos álbumes que completan este primer pack de revisiones de A Certain Ratio quienes, por cierto, para apoyar dichos lanzamientos darán un concierto el próximo 16 de diciembre en Manchester, son “To each” de 1981 y “Force” de 1986. El primero, todavía más experimental si cabe, se trata del segundo trabajo de la banda, considerado por muchos su verdadero debut y llega actualizado en vinilo y cedé con el mismo conjunto de pistas lo-fi que lo compusieron en su momento. Abriendo, como entonces, con la enigmática ‘Felch’ y con temas como ‘Winter hill’ que hacen hincapié en composiciones fantasmagóricas con más carga instrumental que vocal.

Como siempre, las particulares trompetas de Simon Topping y Martin Moscrop se imponen al resto de instrumentos que juegan entre lo acústico y lo eléctrico. Y la mano de Martin Hannet vuelve a hacer magia una vez más, aunque este álbum recibiera críticas menos positivas que su antecesor.

 

 

Por su parte “Force”, quinto disco de los ingleses y último trabajo con Factory, también ha sido reeditado en vinilo y cedé, y es el tercer componente de esta entrega. Un disco nervioso pero sin la austeridad escalofriante de los primeros años del grupo, con ocho temas de letras menos dramáticas, algo más luminosas y un gran trabajo de Donald Johnson y Moscrop. Con canciones como ‘Fever 103′, ‘Anthem’ y, sobre todo, ‘Bootsy’, la crítica volvió a alabarles tomándose muy en serio la etiqueta de padres —ahora ya abuelos— del synth pop contemporáneo.

El próximo 23 de febrero verá la luz la reedición de otros tres discos, entonces será el turno de “I’d like to see you again” (1982), “Good together” (1989) y “acr:mcr” (1990). Un puñado de referencias más de este grupo que llevó la contracultura a la discoteca y que Toni Wilson se atrevió a definir en la película-documental “24 Hour party people” como: “Tienen la energía de Joy Division pero mejor vestidos”.

 

 

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