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The Toasters: Tres décadas de ska

Texto de publicado el 9 dic, 2011 en la categoría Entrevistas, Entrevistas internacionales, Revista

“Fue 2 Tone lo que realmente me inspiró, porque conllevaba un mensaje antiracial y antiderechista, y estaba contra la política de odio y división social”

La banda norteamericana, una de las más representativas de la tercera ola del género, continúa celebrando su trigésimo aniversario con una gira mundial que pasó por Bibao el 4 de diciembre y llega a Valencia el día 9. Eduardo Guillot entrevista a su fundador.

 

 

Texto: EDUARDO GUILLOT.

 

 

Robert ‘Bucket’ Hingley es todo un superviviente. Fundó The Toasters en 1981, y treinta años más tarde es el único miembro original en activo de una banda por la que han pasado más de treinta músicos diferentes, que contribuyó a revitalizar el ska en Estados Unidos, durante la tercera ola del género. Actualmente vive en Valencia, aunque se pasa el año de gira por todo el mundo. De hecho, hay quien los considera los Ramones del ska, por su procedencia neoyorquina y su permanente vida en la carretera. Estos días conmemoran tres décadas de trayectoria.

Celebras treinta años de carrera al frente de The Toasters. ¿Cómo te sientes al mirar hacia atrás?
Básicamente, sorprendido de que tres décadas hayan pasado tan rápido. ¡Pero imagino que de alguna manera hemos llegado a hacer cinco mil conciertos! Estoy muy agradecido a los fans, y a todos los músicos con los que he trabajado, y que lo han hecho posible. Y, especialmente, a mi familia, que no me ha repudiado por estar perennemente en la carretera.

Eres inglés, pero fundaste la banda en Nueva York.
Sí, nací en Devonshire, pero he vivido gran parte de mi vida fuera de Inglaterra. Mi padre estaba en la Armada y vivimos en África, Chipre, Singapur, Alemania y Francia. Me trasladé a Nueva York en 1980, cuando trabajaba para una empresa británica, y nunca he regresado a Inglaterra. La banda comenzó en 1981, primero como mero pasatiempo, y después, más en serio.

Eres el único miembro superviviente de la formación original. ¿Tan difícil es mantenerla unida?
No. Siempre ha sido tremendamente fácil encontrar músicos sustitutos. Dos de los componentes originales tocan ahora en el gran escenario del cielo, otro desapareció, y un cuarto es profesor de yoga en California. Actualmente dispongo de unos cuarenta músicos internacionales entre los que puedo elegir, así que nunca dejamos pasar un concierto.

Sois una de las bandas más conocidas de la tercera ola del ska, tras la original jamaicana de los sesenta y el revival propiciado por el sello 2 Tone en la Inglaterra de finales de los setenta. ¿Con cuál de las dos te identificas más?
El primer disco de ska que compré fue ‘My boy lollipop’, de Millie Small, en 1964. Aún lo conservo. En la Inglaterra de finales de los sesenta hubo una gran explosión ska, con Desmond Dekker, Harry J Allstars, Dave & Ansel Collins,  Judge Dread… Fue el gran momento del sello Trojan, o lo que entonces se llamó el reggae skinhead. Pero fue 2 Tone lo que realmente me inspiró, porque conllevaba un mensaje antiracial y antiderechista, y estaba contra la política de odio y división social que había instaurado en el país el gobierno tory neofascista de Margaret Thatcher.

Fundaste tu propio sello, Moon Ska Records, al principio de la carrera del grupo. ¿Sigues gestionándolo personalmente?
Tuvimos que cerrar en el 2000, cuando la burbuja ska estalló en Estados Unidos. El sello se hizo demasiado grande. Ahora trabajamos con Megalith Records. Moon Ska fue una gran compañía, que sirvió de trampolín para muchas grandes bandas, incluyendo a No Doubt, Hepcat y New York Ska Jazz Ensemble.

En los años noventa, el ska formó parte del revival punk protagonizado por Offspring y el sello Epitaph. ¿Estabais cómodos en ese lugar?
Fue un fenómeno que nadie vio venir. Muchos de los grupos ska americanos que se hicieron famosos eran en realidad bandas punk con sección de metal. Fue una pena que la atención de los medios no se dirigiera hacia artistas más tradicionales. Nosotros teníamos a Laurel Aitken en el sello, pero la atención se focalizó en el punk. Dado que la mayoría de fans llegaron por esa vía, era inevitable que los más beneficiados fueran grupos como The Mighty Mighty Bosstones, y no The Skatalites. En el negocio de la música, no siempre son las mejores bandas las que logran llamar la atención. Me hubiera gustado que triunfara algo más tradicional o en la estela de 2 Tone, pero desafortunadamente, no fue el caso.

Has trabajado con Joe Jackson en varias ocasiones. ¿Por qué lo escogiste como productor?
Lo conozco desde 1978. Coincidió que ambos recalamos a la vez en Nueva York. Inicialmente, trabamos amistad porque era coleccionista de cómics. Solía tocar a veces con nostros en el club CBGB, y fue un mentor para el grupo en nuestros primeros tiempos, así que resultó natural que produjera el EP ‘Recriminations’, que puso a la banda en el mapa. Ahora vive en Berlín, así que no nos vemos tanto como nos gustaría, porque es verdaderamente conflictivo hacer coincidir nuestras agendas.

Vives en Valencia desde hace siete años. ¿Cómo acabaste aquí?
Casi por accidente. Buscábamos un cambio tras el 11-S. Visitamos Valencia porque mi hermana vivía aquí, y nos enamoramos de la zona y el estilo de vida. Así que vendimos nuestra casa de Nueva York y nos instalamos en 2004. ¡Y aquí seguimos!

De hecho, grabaste “One more bullet” (2007) en Valencia, con el ingeniero Roger García y músicos locales como el guitarrista Alberto Tarín.
También participaron varios componentes de Obrint Pas y Claude Robillard, de Daze of Dawn. Todos son estupendos, y Alberto es el Carlos Santana español.

Giras con formaciones distintas en Estados Unidos y Europa. ¿Por qué?
¿Has visto las tarifas aéreas recientemente? Es imposible traer a los músicos desde Estados Unidos solo para hacer algún festival aquí y allá. Para las giras largas, los traigo, pero cuando son cortas o se trata de fechas veraniegas, trabajo con un grupo que, en su mayoría, pertenece a la Rotterdam Ska Foundation. ¡Músicos buenísimos!

En 2007 apareció un recopilatorio vuestro titulado “Ska is dead”. ¿Lo crees realmente?
No es respondabilidad mía, ese recopilatorio fue un proyecto de Dave Plug, del grupo Mustard Plug. Para empezar, la misma gente que tiende a decir que el ska está muerto es la misma que nunca supo que estuvo vivo. Como puedes comprobar si consultas las fechas que tenemos en esta gira, parece que las noticias sobre la defunción del género son un poco exageradas.

Llevais cuatro años sin disco nuevo. ¿Hay planes de volver al estudio en breve?
No ha habido ningún álbum, aunque tenemos material para sacar un single titulado ‘House of soul’ que quiero mezclar con Roger García en cuanto tengamos tiempo. Hace unos años decidí que era más importante expandir globalmente los planes de gira. Así que las grabaciones han pasado a un segundo plano frente a los conciertos. La gente debería preferir ver a los grupos en directo en vez de escuchar los discos. En todo caso, eso es lo que estamos haciendo: Montones de conciertos cada año. Quizá saquemos el single este año, pero no es lo más importante.

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