“The Stooges” (1969), de The Stooges

Autor:

OPERACIÓN RESCATE

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“Todo son canciones ariscas pero a la vez llenas de originalidad. No son escupitajos, sino animales salvajes nunca vistos”

 

Juanjo Ordás nos traslada a 1969 para detenernos en el debut discográfico de The Stooges. Una colección de canciones capitaneadas por Iggy Pop y el primer trabajo de los tres que publicaron a finales de los 60 y principios de los 70, convirtiéndose en pioneros del garage rock.

 

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The Stooges
“The Stooges”
COLUMBIA, 1969

 

Texto: JUANJO ORDÁS.

 

Aún trato de explicarme qué es el disco debut de The Stooges. Conocemos como se fraguó, pero nunca nadie será capaz de explicar cómo pudieron dar salida a toda esa ácida creatividad. Todo son canciones ariscas pero a la vez llenas de originalidad. No son escupitajos, sino animales salvajes nunca vistos.

Partieran de lo que partieran (MC5, el Detroit industrial), con lo que acabaron era algo único, raro y adictivo. Esa es realmente la pregunta: ¿por qué algo tan poco atractivo resulta tan atrayente y adictivo? Porque rompe moldes, porque más allá del morbo, es sinónimo de liberación. Y la liberación tiene mucho de peligro, excitación y drama. Eso es “The Stooges”.

 

 

Es muy emocionante reconocerte en la agresividad de estos cuatro tipos, aceptarte dentro de su música. Es reconfortante. El ser humano vive en el mismo estado que hace cuarenta y ocho años. Una mejora por aquí, un par de pasos atrás por allá. Uno no sabe si está bien o está mal pero… eso es lo que hace que discos como este sean inmortales. “The stooges” sigue explicando parte de nuestro marco social.

Datos, datos, datos… John Cale produciéndolos, distorsión máxima, letras crudas. Pongamos unos ejemplos. ‘1969’ parte del hastío, indica la vía de escape, la salida. Y bien pegadas le siguen todas las demás.

 

 

Nos detenemos en ‘I wanna be your dog’. No era sexo duro, sino una animalada martilleante y primitiva. Era decadente, reflejaba la misma decadencia que el espíritu humano necesita atravesar a veces.

 

 

¿Es entonces “The Stooges” un compendio del alma? Por supuesto que sí. Entonces y ahora. En “We will fall” se daban cita lo absurdo y lo determinante, en  “Ann” el romance más extraño posible e indeterminado. Caos. Nada más que caos. La vida misma. Y en su centro, miel, excitación y drama.

 

 

En 2005 y 2010 el disco se reeditó con bastantes extras, entre ellos mezclas alternativas de lo más interesante e incluso algunas canciones con minutos extras. Pero más allá de las reediciones posteriores, el original es el original, el que contiene la verdad, la desesperación, las ganas.

 

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