Rockola, Discos. 22 de mayo de 2009

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Rockola, Discos. 22 de mayo de 2009Mísia
Ruas

AZ/UNIVERSAL

Mísia presenta con Ruas las dos caras de su propia moneda. Por un lado, la de la mujer anclada en la tradición, que se apresta a cantar buen fado, adaptar letras de Fernando Pessoa y recordarle a Lisboa en “Que fazes ai, Lisboa” que el barco que partió aún se sigue esperando en la orilla (¿una forma de enmendarle la plana por los cambios de los últimos años?). Por otro, la que viene de “Drama box”, una mujer de armas tomar, que junta en un mismo ahínco apasionamiento y modernidad, que graba versiones de gente que no ha vivido en Portugal, pero que de haberlo hecho hubieran cantado sin duda fado. Y en ese saco junta tanto a Ian Curtis, de Joy Division (muy buena su adaptación de “Love will tear us apart”), como a Johnny Cash (“Hurt”), Chavela Vargas (“Fallaste corazón”) o a viejos poetas turcos (“Biraz kül biraz duman”) o japoneses (“Aishuh hatoba”). Una comprensiva extensión de las calles de Lisboa, cuya saudade esta mujer ha sabido ver en otras latitudes musicales, con su componente de pérdida y dolor.
¿Cuál de los dos CDs de Ruas sorprende más? Es difícil de decir. El llamado “Lisboarium” contempla la tradición, lo que ella también ha sabido hacer y defender, con categoría y conocimiento de causa. El “& Tourists”, la aventura, la extrapolación thalasocrática de una mujer viajera que por propia experiencia ha tenido que buscar la saudade por doquier. Y la ha encontrado. Es de justicia. Las cosas como son.
GERNOT DUDDA.

Joan Miquel Oliver
Bombón mallorquín

DISCMEDI

Joan Miquel Oliver se ha convertido casi en el referente de la cultura en catalán. Por acumulación y por reconocimiento. A la gira de Antonia Font, su producción de Sisa y su novela se va a sumar otro libro de cuentos y otros proyectos. Y en medio, y admirado hasta la extenuación, su segundo disco en solitario.
Bajo el nombre del helado que se tomaba en la terrazas de la Palma de los setenta ha facturado un disco que habla de la infancia y la desolación, del aturdimiento y el asombro. Un disco que hurga en el interior de la misma manera que Antonia Font hurga en el exterior, quizás la única conexión entre ambos proyectos sea “Marcianets de Mart” que afina el extrañamiento de la realidad de la misma forma que “Lego” –la columna lúdica de una infancia rural y pre-consola– afina el extrañamiento de los recuerdos.
Lo demás, marcado por un hipnotismo en ocasiones lisérgico. “Polo de llimona” y “Polo de menta” son la misma tonada, en el primer caso con arreglos industriales y de orquesta y en el segundo con un deje más acústico para los mismos recuerdos de mañanas infantiles. Y las letras, eso sí, un filón para cualquier persona con sensibilidad para el lenguaje. Estilo nominal, enumeraciones que van llenando el rompecabezas de la vida, recorridos hormigueantes de palabras cerca del Postismo en “Jo diria” “cine” de ese surrealismo hispano afín al absurdo en “Somiers”.
Es, a su pesar, un disco de pop si se entiende esto de una manera amplia, rastrillar en una tradición para crear un mundo personal. Sucede en “Dins un avió de paper”, casi una rumba de esas melancólicas y llenas de paisajes de Gato Pérez, de esas que él llamaba apalanque, en tantos laconismos en la voz que remiten –por decir alguien– a Leonard Cohen, cierta psicodelia en los arreglos… Y al final todo se resume en lo que proclama sin decirlo Ryanair: en llenar el puzzle de la vida, sostenido apenas por una leve pulsión.
CÉSAR PRIETO.

The Black Crowes
Warpaint live

EAGLE RECORDS

Nuevo disco en vivo de los Black Crowes. Son ya cuatro los álbumes en directo que existen bajo el emblema del grupo, algo que en otros casos podría parecer excesivo pero que tiene todo el sentido del mundo cuando hablamos de la banda de los hermanos Robinson, ya que sobre el escenario dejan un amplio margen a la improvisación, liberan bastante las canciones, por lo que registrar un nuevo repertorio y enlatarlo para la venta encaja en su trayectoria discográfica. Sí, todos esperan un nuevo disco que debería editarse en breve, pero un robusto “live album” no queda nada mal en la estantería.
Warpaint live es eso, su última obra (Warpaint) tocada en su integridad, aderezada por un par de temas propios antiguos e interesantes versiones (muy bueno el “Torn and frayed” de los Stones). ¡Y no sólo eso!, sino que se trata de la puesta de largo en vivo de la nueva formación de la banda, con la voz y la guitarra de Chris y Rich Robinson dirigiendo y la guitarra del prácticamente recién llegado Luther Dickinson haciéndose cargo con energía de las labores solistas. A estas alturas, está más que claro que este grupo siempre fue el grupo de los hermanos, que poco importan ex miembros por mucho que se les eche de menos: Hoy día el conjunto funciona a la perfección.
Puro rock and roll grabado en directo, con autenticidad y magistral ejecución, un grupo de personalidad propia para el que ya es una tontería citar influencias, se trata de una de las tres bandas de rock relativamente jóvenes más interesantes de la actualidad. ¡Y es que ya son unos clásicos! Mecenas del sonido orgánico perdido en la era de la tecnología, parecen un grupo exportado desde los 70, pero con marca propia.
JUANJO ORDÁS.

The Ben Sidran Hammond Quartet
Cien noches

NARDIS/ÍNDIGO

No fueron “cien noches” sino veinte las que Ben Sidran tuvo por lujosa “residencia” el Café Central de Madrid, de cuya experiencia podemos disfrutar de este cálido y bien próximo trabajo discográfico. Pero han valido como cien.
Con Leo Sidran a la batería y coros, Bob Rockwell al saxofón, Louka Patenaude a la guitarra, y él mismo, Ben Sidran, al órgano Hammond y voces (sin olvidar que todos, los cuatro, han tenido labores de percusión), podemos decir que el swing, el calor, sus cultivadas ironías (santo y seña) y la parte rítmica han quedado asentadas y garantizadas (¡ojo, grabación de nuestro Gonzalo Lasheras, notas interiores de Jorge Drexler!).
En el repertorio sale mucho a relucir, y bien parado, Bob Dylan, que probablemente jamás hubiera sabido que “Gotta serve somebody” y “Subterranean homesick blues” podrían tener salidas de Hammond tan engrasadas como aquí (¡como para comentarlo a estas alturas con Al Kooper!). Y un invitado inesperado que decanta la balanza hacia esa “napolitan way of swing” del viejo Louis Prima: Gege Telesforo, que aparece vocalmente en el “Straight no chaser” de Thelonius Monk. Pero anécdota: a Ben Sidran le gusta hablar mucho entre tema y tema, y lorquiano convencido, es curioso que se deshaga en elogios hacia la monarquía, elemento distintivo respecto de América (algo de lo que todo americano con convicciones disfruta como “hecho diferencial europeo”). A más de uno le habrá hecho gracia escucharle, y sobre todo comentárselo luego a la salida.
GERNOT DUDDA.

PAL
Error de fábrica

LIMBOSTARR

Bien, imaginemos un experimento: Tomamos a una banda digamos vanguardista, de intenciones casi industriales. La metemos en una máquina del tiempo y la enviamos a los años 50, concretamente a EEUU. Los metemos en un estudio de grabación, de los antiguos, tipo Sun Records, y les ponemos a grabar. Previamente, la banda habrá tenido oportunidad de pasar unos días charlando con las gentes del lugar, conociendo lo que se escucha habitualmente por la radio y  conviviendo con la época. ¿Cómo sonaría esa banda? Como PAL.
Error de fábrica es el tercer trabajo del grupo, un disco que combina aspectos modernos y clásicos, con una batería de rock tribal, unas guitarras casi experimentales y futuristas, actitud prácticamente punk y una voz que parece retransmitir desde un futuro próximo. No hay virtuosismo, sino fuerza percusiva y grandes canciones que van desde el dinamismo de “La última letra del alfabeto” hasta la estremecedora “Presencia nómada”. No desvarían, no se pierden en devaneos experimentales y se centran en las canciones, aunque eso no implica que se trate de un grupo fácil de escuchar. Demandaran atención, Error de fábrica precisa que el oyente se centre mientras ellos se encargan de caerle en gracia. Quizá al principio resulten complejos, pero a partir del segundo minuto es sencillo comprender su idiosincrasia sonora y disfrutar de ellos.
Sin duda, se trata de un grupo distinto a lo habitual, que se esfuerza por jugar en un área propia, según sus propias reglas. Algo a agradecer.
JUANJO ORDÁS.

Varios
Generación bird vol. 1

BON VIVANT

En los últimos años ha proliferado la circulación de maquetas de artistas y grupos cuyo denominador común se basa en las influencias del folk en un sentido amplio y sin ataduras estilísticas ni los corsés que imponen los revivalismos miméticos. Russian Red, Pigmy o Alondra Bentley son algunos y algunas de los artistas que ya han conseguido plastificar sus canciones, unos con más éxito que otros y siempre en ambientes minoritarios, todo hay que decirlo.
Pero todavía hay un montón de formaciones y solistas calentando banquillo a la espera de su oportunidad. Generación bird reúne a una veintena de ellos entre los que destacan los prometedores Martin Page & The Polaroids, José Domingo, Delen, Ashworth, Eric Bonafonte, Navy Blue, Arizona Baby… Algunos interpretan temas casi, casi minimales, otros investigan las posibilidades de la fusión con el pop, con el country más adusto o con las esencias del Nuevo Rock Americano de los ochenta. Las posibilidades son infinitas.
Estamos, seguramente, ante una de las mejores recopilaciones editadas por Bon Vivant, el sello extremeño especializado en aflorar nuevos talentos maqueteros. A diferencia de otras entregas, en Generación bird, hay un sonido uniforme y de calidad parecida en todas las maquetas escogidas para formar parte del disco. Una excelente oportunidad para saber qué “se cuece” y ya les avanzo que el cocido huele pero que muy bien.
ÀLEX ORÓ.

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