“Reservoir dogs” (1992), de Quentin Tarantino

Autor:

EL CINE QUE HAY QUE VER

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“La ansiedad y la paranoia dominan a los personajes a medida que las dudas les asaltan. ¿Quién sigue vivo? ¿Dónde está el botín?”

 

Por ser una de las obras más redondas de Quentin Tarantino, pero también por su magistral dominio de los recursos cinematográficos, y un gran descaro, Elisa Hernández nos invita a recuperar la imprescindible “Reservoir dogs”.

 

“Reservoir dogs”
Quentin Tarantino, 1992

 

Texto: ELISA HERNÁNDEZ.

 

Casi de la noche a la mañana, “Reservoir dogs” convirtió a Quentin Tarantino en una superestrella del cine independiente, consolidándole ya desde el inicio de su carrera como uno de los directores más relevantes de las últimas décadas. El film, a pesar de ser su primera producción comercial, nos presenta una visión cinematográfica totalmente formada, propia y muy original, incluyendo ya muchos de los elementos (tanto a nivel formal y narrativo como temático) que más interesan al realizador y que pueden rastrearse hasta sus obras más recientes: el sadismo, la cultura pop, la violencia explícita, el uso de un lenguaje ofensivo, el humor negro, los saltos temporales o el submundo criminal, entre otros.

 

 

Aquí, un conjunto heterogéneo de ladrones profesionales que no se conocen entre sí (ni siquiera saben sus nombres reales) son contratados por un mafioso para asaltar una joyería: “Reservoir dogs” es, sobre todo, una película de robos. Sin embargo, es una película que parece harta y aburrida de los clichés y expectativas de todas las películas sobre robos que se han hecho a lo largo de la historia del cine. De hecho, nunca asistimos al golpe, sino que las consecuencias de su fracaso son expuestas en pantalla al mismo tiempo que una serie de bien calculados flashbacks nos tratan de explicar las causas y razones por las que todo ha salido mal. La ansiedad y la paranoia dominan a los personajes a medida que las dudas les asaltan. ¿Quién sigue vivo? ¿Dónde está el botín? ¿Es posible que haya un policía infiltrado entre nosotros?

 

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“Lo que más nos fascina de ‘Reservoir dogs’ es su inteligente estructura narrativa, el modo en que lo ocurrido es contado de manera natural pero muy medida”

 

El cruel sentido del humor que subyace a las gráficas escenas de violencia (que convierten el disfrute de ciertas secuencias, como el ya clásico baile del “señor Rubio” a ritmo de ‘Stuck in the middle with you’ de los Stealers Wheelers, casi en un placer culpable) que hoy tanto asociamos a los filmes de Tarantino sin duda sorprendieron en el momento del estreno del film, pero hoy lo que más nos fascina de “Reservoir dogs” es su inteligente estructura narrativa, el modo en que lo ocurrido es contado de manera natural pero muy medida, tanto gracias a los propios diálogos como a la inserción de flashbacks justo en el momento oportuno: el nerviosismo de los personajes se traslada al espectador a partir de un suspense construido exclusivamente gracias a la dosificación de la información.

 

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“Demuestra un conocimiento de los recursos cinematográficos y una insolencia y descaro apasionantes’

 

Veinticinco años después de su estreno, “Reservoir dogs” no es solo digna de verse por ser la obra que dio a conocer a Quentin Tarantino, sino que demuestra un conocimiento de los recursos cinematográficos y una insolencia y descaro apasionantes, y que siguen siendo muy difíciles de encontrar.

 

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Anterior entrega de El cine que hay que ver: “Fantasía” (1940), de Walt Disney.

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