Quique González: El camino ascendente

Autor:

Quique González
8 de mayo de 2010
Palacio de Congresos, Madrid


Texto: JUANJO ORDÁS.


Gran concierto de Quique González en Madrid, lleno de bonitas sorpresas en una lluviosa tarde-noche. La última vez que se supo de él en la capital fue cuando presentó “Daiquiri blues” en la sala La Riviera, y entonces no era ni el lugar ni el momento. Quique no tenía la banda ideal, el público aún no se había familiarizado con las nuevas canciones y estas no eran las adecuadas para ese local. Esta vez todo era diferente y mejor, mucho mejor.

El recinto era un Palacio de Congresos abarrotado, el auditorio se sabía las canciones nuevas a la perfección y Javier Pedreira había regresado. No se sabe qué pasó con David Soler, guitarrista y pedal steel de las primeras fechas del tour, aunque en su momento no pareció encajar con las canciones de su jefe. Quizá con tiempo lo habría conseguido, pero lo cierto es que el regreso de Pedreira ha supuesto un revulsivo energético. Es sin duda el mejor guitarrista que ha acompañado jamás a Quique, al menos el más adecuado para él. Sí, un comentario atrevido que puede traer cola, pues en su día Carlos Raya y David Gwynn hicieron un gran trabajo a las seis cuerdas, pero Pedreira es un tipo mucho más todoterreno que ellos y sabe moverse tanto en espacios experimentales como más clásicos, ajustándose a las últimas creaciones con la delicadeza exigida.

Pero el retorno del guitarrista no era ninguna sorpresa (lleva ya unas cuantas fechas de nuevo junto a Quique). Sí lo fue, sin embargo, el acompañamiento de la banda madrileña de swing No Reply en un puñado de temas (‘Hasta que todo encaje’, ‘Superman’, ‘Pájaros mojados’, ‘Aunque tu no lo sepas’), la colaboración de Fernando Macaya a la pedal steel en varias canciones y la versión de ‘Algo me aleja de ti’, de Lapido, junto a Leiva (Pereza). No está mal, ¿no? Pero lo mejor fue ver que los temas de “Daiquiri blues” suenan excepcionalmente bien en vivo, que se apuesta por un disco que es de lo mejor de su cosecha (se tocó casi entero). Quique González siempre es una garantía en vivo, sigue jugando con el set list, no se anquilosa repitiendo esquemas y lo cierto es que cada vez canta mejor.

La banda es un híbrido entre el pasado, el presente y el futuro. Ahí están dos viejos conocidos como Toni Jurado y Jacob Reguilón rodando una base rítmica perfecta, el citado Pedreira y un Julián Meso procedente de los Sunday Drivers cuyos teclados han encajado muy bien en esta nueva formación. Así nada falla: ‘Deslumbrado’ deslumbra, ‘Su día libre’ estremece y el público se vuelve literalmente loco con ‘Vidas cruzadas’ y ‘Salitre’. Estaría bien que Quique renunciara a ellas como bises y las intercalara en el repertorio, van camino de convertirse en su ‘Satisfaction’ particular y estaría bien apostar por otros temas como clausura. En cualquier caso, un nuevo triunfo de este hombre, que sigue conjugando el éxtasis de sus numerosos seguidores con una carrera creativamente ascendente. ¡Y es que no esperamos menos de él!

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