“Por este disco llegué al rock primigenio, al blues, al rhythm and blues, ¡a todo!”
“Stupidity”, de los furiosos Dr. Feelgood, es el disco que le cambió la vida al ex Enemigos Josele Santiago, un álbum que le hizo descubrir los sonidos clásicos del rock and roll y le hizo mirar hacia atrás en la historia.
Dr. Feelgood
“Stupidity”
GRAND, 1976
“Stupidity” me cambió la vida eso es seguro, segurísimo. Me descubrió el rock clásico, que en los años setenta ni tenía buena prensa ni se le tenía en cuenta, el rock que había era el del pelo largo, Deep Purple, Pink Floyd y su puta madre. Y aquí en España tenías eso o, directamente, Travolta y la música disco. Yo estaba con los rockeros, pero me aburría bastante; sí, con unos porros aquello funcionaba, pero salió “Stupidity” y era aquello de “¡joder, esto qué es!”. Leyendo los créditos iba viendo a Leiber y Stoller y me preguntaba quiénes serían esos tíos, así que me iba a la tienda de Tony Martin, que era donde iba a comprar todo, a preguntarle al encargado —que allí sigue, por cierto— y aquel te decía “mira, estos son los que compusieron tal”, y empecé a descubrir un mundo, el de las raíces primigenias del rock. Es un disco que me marcó mucho, pero no solo a mí, marcó a un montón de gente.
Luego, en los cajones de ofertas de Tony Martin tenían muchas cosas de Charly Records, de Alligator, pero fue gracias a “Stupidity” que empecé a bucear en esos cajones. Por este disco llegué al rock primigenio, al blues, al rhythm and blues, ¡a todo!
Entre las canciones que más me impactaron de “Stupidity” están ‘Walking the dog’; el single, ‘Roxette’, por supuesto; el mismo ‘Stupidity’; ‘I’m a hog for you baby’, que era de los Coasters, compuesta por Leiber y Stoller; un montón de canciones… Además descubrí a un grupo, y empecé a ver qué más habían sacado los Dr. Feelgood, que tenían dos discos fabulosos, y luego me siguieron gustando, pero a “Stupidity” es el disco de ellos que más cariño le tengo; está un poco destrozado, porque todavía conservo el vinilo.
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Anterior entrega de Punto de Partida: Daniel Merino y John Cougar Mellencamp.
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Tremenda tontería te acabas de marcar, Lamprea…
Exactamente…
Salu2
Sin demerecer a Andrés Calamaro, no creo que a la mayoría de asistentes a sus conciertos tengan un gusto musical especialmente aceptable, pienso. Un hecho real, sí; no lo niego. Los hechos… exactamente…
Una anécdota para ver lo que interesa y lo que gusta “el gran Josele”: Concierto de Calamaro y de telonero “el gran Josele”, hace tres años en Córdoba. Por problemas el concierto se retrasó bastante. En esto que se acerca alguien de la organización a la inmensa cola y va comunicando que han llegado a un acuerdo para que sea Calamaro quien actúe primero. Las caras de satisfacción y alivio por no tener que tragarnos “al gran Josele” antes que a quien todos habíamos venido a ver no la puedo explicar. Total, que actúa el argentino y se termina el concierto. La desbandada del personal fue increíble, TODOS, pero que todos nos fuímos de allí, nadie -pongamos que alguien se quedaría, cuatro o cinco, yo que sé, no me quedé allí para verlo- se quedó para ver “al gran Josele”. ¿Molesto con mi comentario que se basa en hechos reales?
eh
Amigos del efe eme: ¿ porque hay quien puede escribir estupideces e insultar al gran Josele sin dejar su DNI y su verdadero nombre ?. Como siempre se ha hecho en cartas al director .
¿ porque no hay comentarios disponibles para responder al Señor Manrique educadamente cuando nos llama monstruos ?
Un saludo afectuoso a todos menos a algunos comentaristas.
Tuareg:
Yo añadiría a esa lista la obsesión ridícula con las mediocridades de Johnny Hallyday o Vasco Rossi. Y después por qué la gente odia las discográficas. Porque todavía hay medios que se creen los boletines de prensa y las fantasías que describen. Ah pero Makaroff cada día está mejor…
-G.
Antonio: ¿Josele con chulería tonta? No sabes lo que dices; escucha bien sus letras y te darás cuenta de que de tonto no tiene un pelo.
Sí señor, Doctor Feelgood y el Stupidity. Rock and rolll, señoras y señores. Y pensar que algunos meten en el mismo saco a Quique González o a Nacho Vegas; o que en los comentarios sobre lo de Teddy Bautista alguien lo califica como “leyenda del rock…
Estoy con él, también me mola ese rock, y imagino que en aquella época serías un bruto si lo reconocías, porque lo interesante es que te gustase el rollo progresivo.
No me disgustan los Enemigos, pero a él no lo soporto, con su chulería madrileña, pero en plan tonto. No una chulería simpaticota.
El primer viaje que hice a Londres en 1976 fue para ver la presentación de Dr. Feelgood, la banda de Wilko Johnson. Fui en compañia del desaparecido Carlos Juan Casado y tuve la fortuna de ser el primer periodista español que les vió en directo, cenamos y escribí una crónica para El Gran Musical titulada “¡Viva la estupidez de Doctor Feelgood”. Un año después con motivo de su viaje a España volvimos a encontrarnos.
También a mi me marcó ese disco y ese grupo; hay días que aún veo a Wilko dando saltos a una pata con la otra estirada recorriendo el escenario mientras sigue tocando guitarra en mano…
¡Que buenos!