Paul Simon en directo: Los años Simon & Garfunkel

Autor:

simon-and-garfunkel-28-02-18-a

Mientras Paul Simon se prepara para su última gira antes de abandonar los escenarios, Javier Márquez repasa los directos que ha editado en la etapa de Simon & Garfunkel.

 

Texto: JAVIER MÁRQUEZ SÁNCHEZ.

 

Ya desde sus inicios musicales junto a su compañero Arthur Garfunkel, Paul Simon ha tenido siempre reputación de perfeccionista. Con el paso de los años, además, ha ido ampliando sus conocimientos y aptitudes musicales, llegando a convertirse en un virtuoso guitarrista y un destacado vocalista. Esto no hecho sino apoyar su permanente inquietud creativa, llevándole a revisar y readaptar su repertorio en prácticamente todas sus giras. Es muy interesante comparar las diversas versiones de una misma canción que ha llegado a ofrecernos a lo largo de más de una docena de grabaciones en directo oficiales (en solitario o junto a Garfunkel). Podemos tomar como ejemplo la canción ‘Bridge over troubled water’, desde la versión en voz de Garfunkel del directo del 69, reproducción fiel del original del disco, a la lectura gospel del 74, más próxima a la concepción inicial del compositor; la reggae del 91, la más intimista y contemporánea grabada en París en el año 2000 o, para cerrar el círculo, y tomando un poco de cada una de las anteriores, la registrada en 2003, en la que Simon & Garfunkel la cantan, por primera vez, a dos voces (hasta el momento, en los conciertos conjuntos, el tema quedaba reservado como momentos estelar del rubicundo vocalista).

Si bien durante aquellos años la mayor parte de los arreglos se ceñían sobre todo a las armonías vocales, al “independizarse” y quedar libre del clasicismo musical de Garfunkel, la carrera en solitaria de Simon está marcada por una búsqueda constante de nuevos ritmos y sonidos, y cada nuevo descubrimiento va a ir dotando de nueva vida a las viejas canciones en cada próxima gira. Recientemente, Simon ha anunciado que se despide de los escenarios con una última gira. Un motivo para repasar su discografía en directo junto a Garfunkel, ordenando los discos por el año de grabación y no por la fecha de edición.

 

 

simon-and-garfunkel-28-02-18-b

“Live from New York City, 1967”
Philharmonic Hall (Lincoln Center), Nueva York
COLUMBIA/LEGACY, 2002

Una grabación en directo que condensa la esencia folk de Simon & Garfunkel: dos voces, una guitarra, textos introspectivos y armonías exquisitas. El dúo había lanzado ya sus tres primeros álbumes de estudio, y su combinación de letras comprometidos y reflexivas con unas melodías singulares, además de una estética muy genuina, les había convertido en sonido habitual de los dormitorios universitarios. El salto estratosférico que supondría el estreno de “El graduado” estaba por llegar (en diciembre del 67), así que la pareja podía aún trabajar sin presiones, centrada sobre todo en armonizar hasta cotas exquisitas las composiciones de Simon. Esta grabación, ocurrida el 22 de enero de 1967, pone de relevancia un trabajo vocal impecable y deja entrever ya el virtuosismo de Simon con la guitarra, defendiendo en solitario una veintena de canciones sin caer nunca en el acompañamiento redundante o aburrido que puede conllevar el uso de un solo instrumento. En ese sentido, muy recomendable el instrumental ‘Anji’ (original de David Graham), además de piezas que reflejan esa comentada búsqueda de la perfección en el empaste de las voces, como la gregoriana y muy recomendable ‘Benedictus’, ‘A most peculiar man’, ‘Wednesday morning, 3 a.m.’, o sobre todo una magistral versión de ‘The sound of silence’. Simon & Garfunkel en estado puro. Una anécdota: a los pocos minutos de comenzar el recital, un Garfunkel aparentemente intimidado comenta: “Woo, Carnegie Hall!”, no sabemos si por un despiste por su parte o una datación errónea del corte, quizás registrado en esa sala neoyorquina en lugar del Philharmonic Hall.

 

 

simon-and-garfunkel-28-02-18-c

“Live 1969”
Varios escenarios
COLUMBIA/LEGACY, 2009

Cuando el álbum “Bridge over troubled water” (1970) llegó a las tiendas, Paul y Artie ya tenían bastante claro que lo suyo no tenía futuro. La grabación a trompicones de la que sería su gran obra maestra de estudio (con permiso de “Bookends”, 1968), sumado a los intereses cinematográficos de Garfunkel y a las inquietudes musicales divergentes de ambos hacía presagiar una ruptura inminente. Esas tensiones sobrevolaron la gira del 69, en la que por primera vez subían al escenario con una banda de cuatro músicos (percusión, bajo, teclado y guitarra). Esta formación, colaboradores todos en la grabación del disco, toma el escenario en el bloque central del concierto (seis cortes de esta grabación), mientras que el comienzo (seis cortes) y el cierre (cinco) mantienen la estructura clásica de dos voces y una guitarra. En un momento de la grabación, realizada en varios escenarios a lo largo de todo el país, el propio Garfunkel advierte: “Es la primera vez que cantamos acompañados por una banda de músicos”. Y el experimento no sale del todo mal, con la salvedad de ‘Mrs. Robinson’, donde ni el sonido verbenero de la batería ni el tono de las voces de la pareja resultan salvables.

A pesar de no haber salido aún el disco de estudio, este directo incluye ya varios de los grandes éxitos que lo integrarían, como ‘The boxer’, ‘Song for the asking’ o la propia ‘Bridge over troubled water’. Y al nivel de ‘Benedictus’, también se marcan un tradicional, ‘That silver-haired daddy of mine’ (grabado en estudio pero nunca incluido en un elepé) que sirve para que la pareja luzca a conciencia y placer sus armonías vocales. La guitarra de Paul se ha refinado un poco más, suena menos ruda, consecuencia de sus intensos estudios durante aquellos años de maestros del instrumento y, en especial, de los sonidos bossa nova tan en boga por entonces. La pareja sigue ofreciendo un trabajo vocal impecable en la mayoría de los cortes, mágico por momentos, bien asentado en esas seis cuerdas del pequeño gran compositor.

 

 

simon-and-garfunkel-28-02-18-d

“The concert in Central Park”
Central Park, Nueva York
WARNER BROS, 1982

A comienzos de los 80 Paul Simon era un personaje tan icónico de la ciudad de Nueva York como el propio Woody Allen (de hecho, este le reservó un papel memorable en su no menos referencial “Annie Hall”, 1977), y sus reitaradas apariciones en el popular programa televisivo “Saturday night live” lo mantenían como un personaje muy querido y estimado por las élites culturales. Así que cuando el ayuntamiento de Nueva York decidió organizar un concierto benéfico para la necesaria restauración de Central Park, su nombre se puso sobre la mesa. La idea original era un espectáculo en solitario, pero mientras trabajaba las viejas canciones, a Simon le pareció que sería bonito invitar a su viejo camarada para repasar juntos algunas de ellas. Se pusieron a ensayar… y este directo recoge el resultado. Diecinueve canciones (cantaron dos más pero no se plasmaron en el álbum) entre las que incluyeron cuatro piezas de la etapa de Paul en solitario, el ‘A heart en New York’ que había encumbrado a Artie tras la ruptura, y un homenaje a los Everly Brothers con ‘Wake up Little Suzie’.

El 19 de septiembre de 1981, el dúo se presenta acompañado por una sólida banda de experimentados músicos de estudio (entre ellos los ya habituales de Simon Richard Tee y Steve Gadd), cuestión que suscitó la primera pelea entre la reconciliada pareja: Garfunkel quería recuperar el concepto de dos voces y una guitarra y Simon se veía incapaz de defender de ese modo muchas de sus nuevas composiciones. De hecho, varias de ellas, como ‘Slip slidin’ away’ o ‘American tune’, cobran un brillo especial con los nuevos arreglos para adaptarlas a sus armonías.

Aunque permanece como una grabación mítica y recibió buenas críticas, este disco destaca más por su valor histórico que musical, de hecho, ninguno de los dos protagonistas se mostró del todo satisfecho con el concierto, especialmente Garfunkel, nada contento con el rendimiento de su voz (amén de que tenga entradas falsas en varias ocasiones, como en ‘The boxer’, al olvidar los nuevos arreglos). Simon, por su parte, apenas deja entrever su virtuosismo con la guitarra (una lesión en un dedo unos años atrás le había alejado durante demasiado tiempo de la guitarra arrastrando una importante crisis de confianza). Una anécdota: la edición en vídeo, que sí incluye los dos cortes descartados para el disco, permite ver a un espectador que salta al escenario y se lanza sobre Simon en el momento en el que este cita al recientemente asesinado John Lennon en la letra de ‘The late great Johnny Ace’. “I want to talk to you!”, grita el sujeto, rápidamente tumbado por los agentes de seguridad. Tras unos segundos, estoico, el vocalista reanuda la canción. A este concierto le siguió una gira mundial de Simon & Garfunkel que debía abrir boca para un nuevo trabajo de estudio, pero en la carretera se reabrieron las viejas heridas y todo quedó en papel mojado.

 

 

simon-and-garfunkel-28-02-18-e

“Old Friends: Live on Stage”
Madison Square Garden, Nueva York
COLUMBIA/SONY BMG, 2004

La gira que volvió a reunir a la pareja artística deparó a los aficionados un espectáculo destinado a hacer temblar las piernas y titilar los ojos. Talluditos ya, se subieron al escenario el 2 de diciembre de 2013 para repasar sin dar tregua un éxito tras otro, recuperando rarezas (aquel “My Little town” grabado, como una gota en el océano, a mediados de los setenta) y rejuveneciendo las canciones con una fuerza arrolladora. En sus giras solistas, Paul ya había recuperado antiguas piezas de primeros de los 60, no tan populares, y las había pasado por el tamiz de sus pletóricas experiencias musicales. Respaldados por una banda de músicos portentosos, los habituales de Simon en su mayoría (a destacar el siempre brillante y divertido Mark Stewart), canciones como ‘I am a rock’, ‘A hazy shade of winter’, ‘Baby driver’ o ‘Keep the customer satisfied’ no solo se adaptaban con dignidad y frescura al siglo XXI, sino que además conseguían hacer levantar los culos de sus butacas a un público que por otro lado no identificaba a la pareja con conciertos tan animosos.

Las nuevas armonías funcionan bien en la mayoría de los casos, con juegos muy interesantes, y por suerte, en el disco pudo matizarse algo que clamó en directo en algunas de las fechas: la edad había ido mermando la angelical voz de Garfunkel hasta el extremo de que en muchas ocasiones más que un fino trino era un falsete bien llevado, por lo que era necesario, para que alcanzase el volumen adecuado, subirle el volumen más que a Simon, falseando así la potencia real de ambas voces. Feo, pero no pasará a la posteridad gracias a un refinado trabajo de estudio.

Los momentos intimistas también funcionan en el doble álbum, alcanzando la cota de mayor emoción cuando, por primera vez en su historia, unen sus voces para entonar ‘Bridge over troubled water’, hasta entonces reservada por completo para Garfunkel en los directos. Y un momento reseñable más: un nuevo homenaje a sus músicos de referencia, los Everly Brothers, con los propios Phil y Don sobre las tablas (más veteranos si cabe que sus anfitriones). En resumidas cuentas, un reencuento musical mucho más interesante en todos los sentidos que el del 81. Una anécdota: los cortes en directo se cierran con una grabación de estudio, ‘Citizen of the planet’, composición de Simon que iba a ser uno de los sencillos de aquel álbum de reconciliación en los ochenta que jamás llegó a completarse. La pareja volvió a grabarla y queda aquí plasmada como metafórico broche a sus días de desavenencias.

 

efe-eme-febrero-17

 

Artículos relacionados