Operación rescate: “…And a time to dance”, de Los Lobos

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“Servidor la colocaría sin rubor entre las diez mejores de la historia de la música rock”

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Los Lobos
“…And a time to dance”
SLASH, 1983

 

 

Texto: EDUARDO IZQUIERDO.

 

 

Simplemente otra banda del este de Los Ángeles. Así se presentaban Los Lobos en 1983 y así siguen haciéndolo. Pero no lo eran. De hecho, servidor la colocaría sin rubor entre las diez mejores de la historia de la música rock. Hijos de inmigrantes mexicanos asentados en la ciudad californiana, David Hidalgo, Conrad Lozano, Louie Pérez y César Rosas inician su actividad grupal a finales de los años setenta influenciados básicamente por Randy Newman y Ry Cooder a los que unen los sonidos fronterizos de sus antepasados. Por ello sus primeras grabaciones serán canciones tradicionales mexicanas que interpretarán con máximo respeto y recogerán en el disco “Sí se puede” (1976).

“…And a time to dance” (“Un tiempo para bailar”) se convertirá en su verdadera puesta de largo con una discográfica detrás. Será Slash Records, inicialmente especializada en punk californiano pero esencial para entender el movimiento denominado Nuevo Rock Americano con apuestas por grupos como The Blasters, The Dream Syndcate, Violent Femmes o The Del Fuegos, la que apostará por ellos y publicará este minielepé en 1983.

Un disco en el que contarán con la colaboración de Steve Berlin, que en poco tiempo será miembro de pleno derecho del grupo. Los Lobos combinan en su debut lo mejor del rock and roll con lo mejor de los sonidos de sus ancestros. Versionan a su admirado Ritchie Valens con ‘Come on let’s go’, facturan himnos como ‘Let’s say goodnight’, a cargo del dúo compositivo Pérez-Hidalgo, o ‘Why do you do’, firmada por Rosas, y aciertan de pleno con su interpretación de dos temas tradicionales espléndidos. ‘Ay te dejo en San Antonio’, original de Don Santiago Jiménez, y que cierra el disco de forma espléndida, y sobre todo la inmensa ‘Anselma’, conocida en la voz de Guadalupe Trigo y que convierten en una de las perlas eternas de un repertorio. De hecho, la canción ganará un Grammy al mejor álbum “méxico-americano”. Tiempo para bailar, tiempo para rescatarlo.

Anterior entrega de Operación rescate: “The Beat”, de The Beat (Paul Collins).

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