Operación rescate: Banda sonora de «Backbeat»

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«Consiguen un explosivo sonido que veinte años después conserva toda su vigencia en unas versiones directamente insuperables»

backbeat-28-06-14

B.S.O.
«Backbeat»
EMI, 1994

 

 

Texto: EDUARDO IZQUIERDO.

 

 

En 1994, Ian Softley dirige una película basada en el curioso trío amoroso establecido entre Stuart Sutcliffe, el llamado quinto Beatle, o Beatle perdido, su novia, la artista conceptual alemana Astrid Kirchnerr (inventora además del famoso peinado de los Fab Four) y un jovencísimo John Lennon. Ambientado en Hamburgo, el film aprovecha el argumento, como no podía ser de otra manera, para darnos una visión bastante acertada de los primeros años de la que sería la banda pop más grande del mundo en poco tiempo. Basada en el libro “The real life story behind Backbeat – Stuart Sutcliffe: The lost Beatle” de Alan Clayson y Pauline Sutcliffe, la historia nos conduce a los primeros años de McCartney, Harrison, Pete Best (Ringo no tarda en aparecer) y, sobre todo, un Lennon al que se le insinúa una posible tendencia homosexual en la relación con Suttclife, su amigo del alma.

No era difícil pensar en la banda sonora que formaría parte de la película, aunque hacerse con los derechos de canciones interpretadas por los propios Beatles se convirtió en una misión casi imposible que amenazaba con llevarse prácticamente la totalidad del presupuesto del proyecto. La solución, entonces de emergencia, se convirtió en uno de esos aciertos casuales que de vez en cuando nos ofrece el destino poniendo a nuestro alcance uno de los grandes «soundtracks» de la historia del cine.

Si Mahoma no va a la montaña, la montaña irá a Mahoma, debieron pensar los responsables del contenido musical. Así que si no podían hacerse con canciones de los cuatro de Liverpool, por qué no montar una banda para la ocasión que interpretara, no ya los temas de Lennon y McCartney, sino aquellas primeras canciones con las que empezaron a dar sus primeros pasos. Así es como las miras se giran hacia Little Richard, Chuck Berry, Eddie Cochran o The Marvelettes cuyos derechos de reproducción eran mucho más económicos y que permitían dejar una parte importante del dinero disponible para la confección del grupo que debía interpretarlos. Y qué grupo. Lo más granado del rock alternativo norteamericano del momento iba a aceptar formar parte del proyecto. Dave Pirner de Soul Asylum, Thurston Moore de Sonic Youth, Greg Dulli de The Afghan Whigs, Mike Mills de R.E.M., Don Fleming de Gumball y Dave Grohl de Nirvana consiguen un explosivo sonido que veinte años después conserva toda su vigencia en unas versiones directamente insuperables.

Sonando como una banda compacta, no como una unión de músicos, las tareas vocales se van intercambiando según la necesidad de los temas. Así Pirner borda ‘Long tall Sally’, Dully se luce en ‘Good golly Miss Molly’ y Mills muestra su lado más rockero en ‘Roadrunner’, entre otras. Todo bajo la supervisión de un Don Was que se encarga de una producción en la que, cosa rara en su carrera, destaca por su poco intervencionismo. Y es que viendo como sonaban esas seis bestias juntas, cualquiera toca algo. Majestuoso.

Anterior entrega de Operación rescate: “Alive III”, de Kiss.

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