Las grandes B.S.O.: “Waterworld” (1995), música de James Newton Howard

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“Los estallidos corales son pocos y distantes, pero cuando ocurren, dejan una profunda huella”

 

Un carísimo rodaje y una leyenda urbana no del todo cierta acompañan a Waterworld, una cinta en la que el compositor James Newton Howard corrió contra el reloj, pero dejó momentos musicales estelares. Por Fernando Fernández.

 

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“Waterworld”
Música de James Newton Howard, 1995

 

Una sección de FERNANDO FERNÁNDEZ.

 

“Waterworld” arrastra una leyenda urbana incorrecta, principalmente por la terrible imagen pública que su actor principal y productor tuvieron en esos años. Algo incomprensible, pues Kevin Costner ha tratado de mantener su vida privada fuera del foco de las cámaras. Sin embargo, durante el rodaje de esta cinta saltaron los rumores sobre su egocentrismo, acentuados por las envidias creadas tras su impresionante debut como director en “Bailando con Lobos”, y aún más exagerado por las “partes contrarias” en su escandaloso divorcio durante la grabación. Todo eso acompañó al alto coste de la película: más de 200 millones de dólares de presupuesto que la convirtieron en la película más cara de Hollywood hasta que llegó “Titanic” en 1997.

 

 

Muchos de esos rumores mezclaron medias verdades y autenticas mentiras que empujaron esa mala imagen que no se corresponde con la realidad. Se extendió la sensación de que la cinta perdió mucho dinero, cuando superó los 264 millones de dólares en taquilla. Muchos rumores acusaban a Costner de ser responsable del altísimo presupuesto, entre otras peregrinas razones diciendo que exigió que se le retocara su pelo en todas las escenas ya que empezaba a “despejársele la frente”. Eso sí, a nadie se le ocurrió valorar que probablemente la principal razón fuese la exigencia de realismo por parte del director (apoyada por el propio Costner como productor) que hizo que se rodara íntegramente en el océano. Curiosamente uno de los grandes costes imprevistos fue el de la eliminación, en postproducción, del sonido de los helicópteros que perseguían al actor en medio del proceso de divorcio e invadían el área de rodaje casi a diario.

Sin embargo, la película sí estuvo plagada de incidentes. Decorados que se hundieron, condiciones de rodaje tremendamente duras que provocaron el descontento de buena parte de los trabajadores del rodaje. Todo terminó por provocar fuertes discusiones entre director y el actor y productor, algo que ya ocurrió en un proyecto anterior de ambos como “Robin Hood: Príncipe de los Ladrones”, pero esta vez el director abandonó el rodaje y provocó que Costner terminase de dirigir la misma, así como su post-producción. Uno de los muchos problemas del proyecto fue la partitura realizada por Mark Isham (aunque nunca se grabó más del 25% de la misma y en formato demo), quien decidió tomar un enfoque introspectivo y contenido para el sombrío escenario futurista de la película, con una gran cantidad de elementos étnicos. Universal decidió que era uno de los elementos que debían cambiarse, a pesar de que la fecha de estreno se acercaba rápidamente. Solo permaneció la música que se escucha cuando la niña protagonista activa una pequeña caja de música. Con solo dos semanas por delante para componer, grabar y montar cerca de hora y media de música, Costner encargó el trabajo a un hombre de confianza: James Newton Howard, con quien había colaborado en diversos proyectos dirigidos por su buen amigo Lawrence Kasdan. Howard ya había hecho un trabajo espectacular con la BSO de “Wyatt Earp” el año anterior.

 

 

Contra reloj, Howard logró reunir los suficientes elementos sintéticos, orquestales y corales para grabar una partitura que era mucho más adecuada al sentido de aventura y acción en el mar. Los elementos más cercanos a la ciencia ficción los representa una amplia variedad de sonidos sintetizados y de percusión creados junto a los famosos hermanos Porcaro (los mismos de la banda de rock Toto). Y estructuralmente, no es ninguna sorpresa que la partitura de Howard sea bastante simple y basada en múltiples clichés para obtener un resultado a corto plazo. La banda sonora es bastante predecible hasta cierto punto, pero contiene tiene suficientes momentos de placer culpable para superar cualquier expectativa. Es irónico pensar que “Waterworld” fue considerada como una de las mejores partituras de Howard en ese momento de su carrera: es tan diversa y temáticamente divertida, tiene muy pocos momentos eclécticos y los elementos de acción son algo anónimos, pero todo eso funciona por la abundancia de grandes momentos individuales muy destacables. Entre ellos, el estupendo y discreto uso de los dos temas principales que representan a los dos protagonistas (Mariner y Enola) y la delicada música que representa los momentos más etéreos y acuáticos de la historia. Pero quizás los momentos más impresionantes de la partitura pueden atribuirse a la aparición del coro. Su sensación de fascinación y maravilla durante la exploración submarina refleja la majestuosidad de las aguas. Esos estallidos corales son pocos y distantes, pero cuando ocurren, dejan una profunda huella, suficiente para hacernos olvidar algunas largas secuencias de monotonía electrónica y con elementos orquestales poco destacados.

 

 

“Waterworld” (en su momento, la película más cara de la historia) fue la entrada de James Newton Howard en la lista de compositores A de Hollywood. Aunque la gente lo aceptaba, no terminaban de dar a Howard su merecido reconocimiento. Casi hicieron falta otros cinco años para que los aficionados decidieran adorarlo con trabajos “El Sexto Sentido” o “Dinosaurio”. “Waterworld” es simplemente una banda sonora cargada de delicias, una partitura grande y épica para lo que sigo considerando una entretenida montaña rusa de película. Aunque no demasiada gente la valora bien, el humor, la acción y el estupendo diseño de producción son más que disfrutables. Y James Newton Howard es en buena parte responsable de ese honor, haciendo que la película sea mucho más atractiva. Una de esas bandas sonoras ideales que son bastante difíciles de encontrar en estos días.

Anterior entrega de Las grandes B.S.O.: “Cómo entrenar a tu dragón” (2010), música de John Powell.

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