Las grandes B.S.O.: “El Planeta de los simios” (1968), música de Jerry Goldsmith

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“Su música fue aclamada desde el comienzo como una de las fusiones más atrevidas y originales de música y película”

 

Una de las grandes alianzas del cine se dio entre el director Franklin J. Schaffner y el compositor Jerry Goldsmith, responsables de una de las mejores películas y bandas sonoras de la historia de la gran pantalla. Por Fernando Fernández.

 

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“El Planeta de los Simios” (Planet of the Apes)
Música de Jerry Goldsmith, 1968

 

Una sección de FERNANDO FERNÁNDEZ.

 

Hay títulos que presentan elementos tan originales y especiales que lo dificil es que ningún aficionado los tenga en alta estima. Aunque también dudo que, en 1968, muchos predijesen que “El Planeta de los Simios” sería la responsable de una franquicia que seguiría funcionando 50 años más tarde. Pero a raíz de la legendaria película de ciencia ficción alegórica –basada en la novela de Pierre Boule– se han creado cuatro secuelas iniciales, dos series de televisión, un remake dirigido por Tim Burton y una nueva saga cuya tercera película se estrena este año. Todo ello refuerza la idea de que la historia que nos trajo a Charlton Heston como un astronauta cuya nave aterriza en un planeta dos mil años en el futuro, un planeta gobernado por monos que resulta ser la Tierra, no ha perdido ni un ápice de interés.

 

 

El maestro Jerry Goldsmith fue el responsable de la banda sonora de siete de las películas de su director, Franklin J. Schaffner. Muchas de sus colaboraciones se encuentran entre las mejores partituras de cine jamás escritas: “Patton” es un modelo de contención, “Papillon” cuenta con uno de los temas más memorables del compositor, “La Isla del adiós” (la favorita del propio compositor) es una de sus composiciones más personales… Pero probablemente sea “El Planeta de los Simios” la que ha dejado la marca más profunda, convirtiéndose en parte de la conciencia de personas que normalmente nunca se fijan en la banda sonora. Su música fue aclamada desde el comienzo como una de las fusiones más atrevidas y originales de música y película. Y se sigue considerando así hoy en día.

 

Una BSO experimental

Otros compositores ya habían utilizado música contemporánea y experimental en esa época, pero Goldsmith fue el primero en hacerlo en un título de gran éxito como este. Algunos, erróneamente, la identifican como la primera banda sonora completamente atonal en una película de Hollywood. Y aunque es verdad que se trata de uno de los trabajos más experimentales, su regreso a la saga (en la tercera película) en la que reutilizó varios de sus temas demostró que la partitura cuenta con bastante más melodía y desarrollo de la que se podría pensar en un inicio. Desde los títulos de crédito, la música muestra claramente sus intenciones: una serie de percusiones (filtrados a través de un echoplex), un pequeño fraseo de piano, diversas explosiones en los metales… es el sonido perfecto para situarnos en un mundo alienígena y primario. Cuentan que Goldsmith llenó su sección de percusión hasta arriba de todo lo que pudo encontrar: hay potes y cacerolas de cocina metálicos, tazones cerámicos y toda otra interminable lista de elementos de cocina. La idea era hacernos sentir parte de ese extraño mundo a todos.

 

 

Aunque en ocasiones la banda sonora se mueve por terrenos más atmosféricos mientras acompañamos a nuestros astronautas a descubrir este extraño planeta, la música brilla en sus continuas muestras de acción y violencia orquestal. Esa energía explota completamente en la extraordinaria “The Hunt” (en la escena que aquí tenéis incluida en uno de los vídeos), una de las piezas más brillantes y notables de la música escrita para el cine, que asombrosamente fue omitida de la banda sonora publicada en elepé originalmente. No es solo la espectacular música de acción a piano y el uso del xilófono, sino ese fascinante momento dentro de la música de acción cuando Goldsmith libera el sonido del cuerno de carnero junto al primer plano del rostro de los atacantes. Su sonido es realmente sorprendente y efectivo, no importa cuantas veces lo escuchemos. La pieza va creciendo y creciendo hasta un crescendo y conclusión cacofónica, que contribuyen a esa sensación de caos y de “mundo al revés” que su protagonista comienza a sufrir. Sinceramente, si Jerry Goldsmith nunca hubiera escrito otra pieza de música aparte de “The Hunt”, solo por ella merecería seguir siendo considerado una leyenda de la música de cine.

 

Ediciones discográficas

El álbum original con 25 minutos de música fue lanzado en cedé por varias productoras diferentes, antes de que Intrada finalmente agregara “The Hunt” a principios de los 90. Pero no fue hasta 1997 que Varèse Sarabande publico la partitura completa, permitiéndonos a los aficionados escuchar y disfrutar toda la banda sonora, en un álbum con un sonido notablemente bueno producido por Nick Redman, que también incluye una suite de 16 minutos de la banda sonora que el compositor realizó para la tercera película de la serie, “Huida del Planeta de los Simios”. Esa fué la única vez que el compositor retornó a la saga, con Leonard Rosenman encargandose de otras dos secuelas y Tom Scott de la última.

 

 

Esta banda sonora es, simplemente, un logro extraordinario. Con una clara inspiración en los trabajos de Stravinsky y Bartok, se trata de Jerry Goldsmith en la cumbre de su habilidad creadora. Y aunque no sigue la línea tradicional melódica en ningún momento (de hecho, diría que su escucha necesita un carácter desafiante por parte de su audiencia), es una obra maestra.

“El Planeta de los simios” no es en absoluto una película normal. Por mucho que ahora podamos estar familiarizados con ella, contiene imágenes que son francamente chocantes en una visión inicial: los simios vestidos caminando erguidos y hablando, maestros inteligentes tratando a los seres humanos como inferiores como si se trataran de animales o esclavos, un mundo extrañamente dado la vuelta, y sobre todo esa maravillosa imagen final en los últimos minutos de la película. En este contexto, no se quiere una banda sonora normal, sino algo que sea igualmente sorprendente para complementar la película. Y su compositor no decepcionó en absoluto en este departamento, elaborando una partitura que recuerda las tendencias modernistas de la música clásica, y totalmente original en el mundo del cine. El efecto es que esta música ha regresado a alguna forma básica primitiva, aún más primitiva que el propio mundo de la película.

Anterior entrega de Las grandes B.S.O.: “King Kong” (1933), música de Max Steiner.

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