Las grandes B.S.O.: “El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford”, música de Nick Cave & Warren Ellis

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“Con tres elementos, Nick Cave y Warren Ellis proporcionan la consistencia suficiente para orquestar una banda sonora sujeta principalmente sobre el piano y el violín”

 

Fernando Fernández disecciona la música que Nick Cave & Warren Ellis escribieron para la película “El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford”. Un trabajo brillante a pesar de ser unos recién llegados a este género.

 

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“El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford” (“The Assassination of Jesse James by the Coward Robert Ford”)
Música de Nick Cave & Warren Ellis, 2007

 

Una sección de FERNANDO FERNÁNDEZ.

 

Es una banda sonora que puede generar controversia. En muchas ocasiones se acusa a la música actual de preocuparse solo de las atmósferas y ambientes, cuando el cine de hoy en día ha ganado mucho frente al clásico en la manera en que los elementos técnicos favorecen o crean una atmósfera y ambientación visuales realmente importantes y destacados. Dentro de este saco de compositores suele incluirse a músicos provenientes de otros mundos y estilos que nada tienen que ver con los estudios clásicos, y ante los que se genera unos prejuicios exagerados y para nada merecidos. Y “El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford” es uno de los ejemplos más ilustrativos.

Esta película de larguísimo título a la que me referiré simplemente como “El asesinato de Jesse James” para acortar líneas es una de las aproximaciones modernas más interesantes y brillantes al trágico y melancólico espíritu que existe tras las leyendas y la fama. Muchos esperaban una especie de western crepuscular al uso, realizando comparaciones con las películas de Sergio Leone o “Sin perdón” de Clint Eastwood. Pero una de dos: o no la han visto, o no han entendido en absoluto la película de Andrew Dominik ni el libro de Ron Hansen. Es un drama y una reflexión sobre la realidad que hay detrás de algunas leyendas, y con el tiempo ha ganado mucho prestigio, llegando a considerarse entre las más importantes de la ultima década. El propio Brad Pitt siempre la menciona como el papel favorito en su carrera.

 

 

La cinta tiene mucho en común con la cinematografía de Terrence Malick y similares, por sus escasos diálogos y la auténticamente soberbia fotografía (nominada al Oscar) Roger Deakins. Sin embargo y curiosamente, una de las principales críticas a su banda sonora fue su lejanía y diferencia con la música de maestros como Ennio Morricone para este estilo de películas. Criticaron la elección de los “rockeros” Nick Cave y su compañero en The Bad Seeds, Warren Ellis, los cuales solo habían participado en una banda sonora anteriormente. Hoy en día ya no se cuestionaría tanto su elección después de toda su experiencia posterior, especialmente con trabajos tan brillantes como “La carretera” o “Comanchería”.

Aunque Nick Cave & The Bad Seeds y Warren Ellis cuentan con popularidad, en lo referente a bandas sonoras los aficionados nunca habían escuchado ninguno de sus trabajos. Y aquí es donde la critica genera prejuicios basados en concepciones personales del periodo temporal y las figuras históricas a las que implica. Lo normal sería acercarse de manera ciega y totalmente inconsciente a la película para escuchar lo que Nick Cave y Warren Ellis persiguen: capturar la elegancia, la sencillez y los elementos sombríos de la época y la historia. Lo lógico sería aferrarse en el estudio de un personaje como Jesse James y sus sorprendentes huidas, mitos y acciones. Lo que habitualmente no se discute son las personas que existían a su alrededor, algo que trata “El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford”. Con solo tres elementos, Nick Cave y Warren Ellis proporcionan la consistencia suficiente para orquestar una banda sonora sujeta principalmente sobre el piano y el violín solista de Ellis, poniendo a prueba sus habilidades instrumentales de este último, que lleva la mayor carga.

 

 

Cave y Ellis no tratan de hacer una partitura compleja en absoluto. Principalmente se basan en las secuencias de piano que sirven para establecer ese estado de ánimo de soledad, mientras que los violines van surgiendo y acompañando a través de dichas lineas melódicas. No hay un intento de ambientar sensaciones de suspense o peligro, como podríamos suponer que se retrata. En su lugar la atmósfera de la banda sonora se centra en desarrollar la sutil emoción de la soledad, especialmente en ambos protagonistas, aunque por razones muy diferentes. Cave y Ellis entrelazan el piano y el violín magistralmente, construyendo uno sobre el otro. Esto puede acusarse a la banda sonora de no ser en absoluto muy diversa o variada, pero lo que sorprende es precisamente que gran parte de ella se base en dos instrumentos, manteniendo una misma fórmula de texturas a piano y movimientos de alto a bajo en el violín. Con una extraña sensación de soledad, la banda sonora se mantiene notablemente lenta, sin que ello sea un problema en absoluto. Pero no todo es así. En la partitura encontramos la presencia de una amplia sección de cuerda con la delicada orquestación de Matt Dunkley, una guitarra acústica, desapariciones del violín como en ‘Song For Jesse’ sustituyéndolo con un telón de fondo de notas bajas de guitarra, casi imperceptibles y la asombrosa presencia de el triángulo como elemento destacado. Sea cual sea el elemento utilizado, todo funciona a la perfección, manteniendo el sentido de vacío y desolación, incluso con instrumentos que no se asociarían con dicho sentido.

La idea de robar bancos y trenes habitualmente evoca imágenes de atrevidos vaqueros y la música del spaghetti western de Morricone. Pero en este caso, “El asesinato de Jesse James” representa un mundo oscuro y triste surgido, precisamente, a raíz de la existencia de estos famosos forajidos. Llena de melancolía e inquietud, la película tiene una apariencia muy distintiva y especial gracias a su cuidada cinematografía, a la magistral actuación de sus dos actores protagonistas y su diseño de producción, los cuales le proporcionan un tono triste y casi elegíaco. No es un film de acción emocionante, es una historia que se desarrolla lentamente y con una banda sonora que puede ser difícil de digerir en una primera escucha. Si al oyente no le gusta el sonido country de ese período (violín, guitarra acústica), le será difícil de disfrutar de esta banda sonora, pero a pesar de su atmósfera, que proporciona una sensación de repetición, la partitura crece en repetidas escuchas estableciendo el estado de ánimo necesario para la soledad de Jesse James y el engaño del cobarde Robert Ford.

 

 

La música nos indica como Bob claramente idolatra a Jesse y la partitura parece arraigada en este sentimiento de fantasía y adoración de los héroes. En ese sentido la música de Cave y Ellis es hermosa. A medida que Jesse se vuelve cada vez más impredecible, la partitura sigue su ejemplo girando desde la luz hasta la oscuridad, haciendo que la perspectiva de Bob sobre el hombre cambie con ella. La única constante es el tono solemne de la música mientras vemos tanto a los dos protagonistas luchar para encontrar su lugar en un mundo cambiante. Incluso en los momentos de acción, la partitura de Cave y Ellis hace que el interés de la película se deriven de lo que realmente sucede en la mente de estos hombres en lugar de en sus acciones externas. La música es hermosa y triste, envolviendo perfectamente el mundo creado por el director Andrew Dominik sin tratar de sobrepasarlo. Aunque proporciona una cualidad de ensoñamiento, la partitura parece estar esperando a ser descubierta. Jesse James da apariencia de ser un hombre que dice lo que piensa y siempre deja claro a la gente saber su posición, pero hay una tristeza y un misterio detrás de sus ojos que nunca se explica completamente. Robert Ford es un hombre extrañamente ansioso que nunca responde a la pregunta que Jesse le plantea acerca de si quiere ser “como él”, o en realidad “ser él”. Cuando colisionan el uno con el otro, la verdad de lo que realmente son nunca llega a revelarse, pero queda maravillosamente insinuado a lo largo de la banda sonora.

Anterior entrega de Las grandes B.S.O.: “Origen” (2010), música de Hans Zimmer.

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