Las BSO de “Vulcania”, “Remember”, “Rock the Casbah” y “Bone Tomahawk”

Autor:

EL CLUB DE LAS BSO

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“La música de “Vulcania” destaca por la brillante ejecución de Arnau Bataller”

 

La resaca de los Oscar trae a las pantallas españolas este título fantástico del español Jose Skaf. En los mandos musicales, Arnau Bataller, cuya banda sonora es una de las protagonistas de la semana en la sección de Fernando Fernández.

 

 

Una sección de FERNANDO FERNÁNDEZ.

 

 

Entramos en marzo tras la resaca de los premios, con títulos generalmente más pequeños que no persiguen las grandes taquillas, sino atraer a su publico y a la crítica. Interesantes películas con un interesante atractivo musical.

 

“Vulcania”, música de de Arnau Bataller

 

De nuevo un título español que se acerca al genero fantástico, un terreno que ha dado buenas y originales muestras en el cine. “Vulcania” es la historia de los futuros distópicos según los modelos de Orwell o Huxley, un mundo en el que los grandes señores controlan todo, mientras el resto de la humanidad trabaja en grandes factorías. Pero como suele suceder, el espíritu humano busca prevalecer y romperlo todo, esta vez de una forma más cercana al cine fantástico y con un intento de humanizar su punto de vista.

A los mandos musicales está Arnau Bataller, uno de los nuevos nombres de la música de cine de nuestro país, que parece estar en racha últimamente tras sus trabajos en “REC 4”, “Incidencias” o “Un día perfecto”. Su música ha destacado por sus trabajos más melodistas y clásicos, casi ha sido una sorpresa este trabajo. Sobre todo al inicio, la banda sonora es bastante atmosférica y ambiental, hasta que llega al primer momento de reflejo del espíritu humano de este nuevo mundo futuro. ‘Pasa el tiempo’ ofrece repentinamente una música cargada de brillo y emoción, que parece dar entrada a ese elemento en la banda sonora. No quiere decir que desaparezcan los motivos atmosféricos, especialmente ese tono largo y grave que sirve de base a la música, junto a otros efectos y distorsiones que le proporcionan el carácter extraño a la banda sonora, pero la música parece irse cargando progresivamente de una mayor presencia de la orquesta y las melodías, con piezas realmente interesantes como ‘El descubrimiento’ o ‘Vamos’, llenas de acción y fuerza que son bienvenidas, aunque las más interesantes y destacadas son aquellas que se centran en el punto emocional de la historia, como ‘Ayúdala’ o ‘Iré a buscarte’. Una más que interesante banda sonora que, aunque más atmosférica que sus últimos trabajos, consigue ser entretenida y disfrutable por su variedad de contenido (como se aprecia, muy resumido, en los ‘Créditos finales’), pero sobre todo por su brillante ejecución.

 

“Remember”, música de de Mychael Danna

 

El otro título destacado de la semana es el regreso de uno de los nombres más destacados del cine independiente: Atom Egoyan. Sus últimos títulos han pasado más que desapercibidos por nuestro país a pesar de ser unos thrillers más que interesantes y destacados como fueron “Chloe”, “Condenados” o “Cautivos”, películas que merecen una oportunidad. “Remember”, nos trae otro nuevo thriller intimo y personal con un enfermo de alzheimer (maravilloso Christopher Plummer) que sale en busca del responsable de la muerte de su familia en Auschwitz.

Tras la música, el más que interesante Mychael Danna, compositor habitual del director desde sus primeras películas, y ganador del Oscar hace ya un par de años con “La vida de Pi”. Y como suele ser habitual en esas colaboraciones, Danna nos trae una partitura compleja y bastante inesperada en estilo y ejecución. Donde lo habitual hubiese sido ofrecer una banda sonora tremendamente emocional y triste, o cargada de suspense y tensión, trae una música que lo combina todo con un resultado inquietante. Tal vez con la intención de reflejar la inseguridad de esa enfermedad, la música no deja de cambiar y variar de manera constante, con momentos en que la emoción y la melodía parecen ser el centro de atención para, repentinamente, introducir tensión y fuerza. La sensación es la de una banda sonora que va ganando presencia, avanzando como la historia y su protagonista. Danna refleja la condición del protagonista dejando parte de sus piezas con una clara sensación de irresolución. Da la sensación de ser una banda sonora compuesta a flor de piel, buscando hacernos sentir con la música muchas de las inquietudes y problemas que plantea la historia y que se le plantean a su protagonista.

Sirva de ejemplo esa pieza de apertura (‘Zev meets Max’) que inicia con el tono más sombrío y dramático y que luego es asaltada por una melodía de carácter jovial y divertida. Por supuesto que el tono general de la banda sonora es dramático y oscuro, pero la forma musical en la que expresa ese drama demuestra la categoría de Danna. Ese piano que proporciona el tono emocional y humano, pero que se interpreta con un estilo casi jazzistico, hace que la banda sonora nos mantenga con una sensación de intranquilidad y viveza que no suele ser habitual en este tipo de películas. Como todas las de estilo, complicadas de ser escuchadas de manera continua, aún más cuando viene cargada de un estilo tan personal. Pero es una banda sonora que proporciona ese “algo más” de interés que trae la música cinematográfica moderna.

 

“Rock the Casbah”, música de de Marcelo Zarvos

 

La última comedia del veterano Bill Murray, “Rock the Casbah”, dirigida por el también veterano Barry Levinson, está repleta de clásicos del rock, desde Bob Dylan hasta Cat Stevens o Nilsson. Junto a esas canciones, Leem Lubany se encarga de ponerle voz al “descubrimiento afgano” que el representante interpretado por Murray quiere llevar a la televisión. En lo referente a la música incidental, Levinson vuelve a contar con la colaboración del brasileño Marcelo Zarvos, aunque en esta ocasión en un papel claramente secundario. Zarvos aporta una música de tono claramente árabe que sirve de base a la localización geográfica de la película, con un tono muy activo y cargado de ritmo, pero con poco más que pueda destacarse de su banda sonora, a excepción de la peculiar versión del ‘Smoke on the water’ que se marca el propio Murray en la película.

 

“Bone Tomahawk”, música de Jeff Herriott & S. Craig Zahler

 

“Bone Tomahawk” es un western clásico cargado de elementos de cine fantástico que aborda la misión de rescate de manos de una banda de caníbales que son bastante más peligrosos de lo que parecían. El principal atractivo, aparte de la ambientación y la historia, es el reparto encabezado por Kurt Russell, Matthew Fox, Patrick Wilson y Richard Jenkins. En la banda sonora, la presencia de un músico electrónico como Jeff Herriott y del propio director ya nos deja entender que tampoco vamos a estar frente a una partitura de “western” precisamente convencional, aunque al final la música es abiertamente ambiental. La partitura es breve y se utiliza para llenar los puntos muertos de la historia, por lo que pierde el sentido fuera del contexto visual. Afortunadamente es muy corta, pero tiene momentos monotonales que se alargan durante casi tres minutos. Se salva la presencia de una sencilla melodía de chelo que se introduce al inicio de la banda sonora, ‘Four ride out’, y hace apariciones esporádicas durante el filme, pero no es suficiente para crear excesivo interés alejada de las imágenes.

 

 

Anterior entrega de El Club de las BSO: “Brooklyn”, la belleza de la contención.

 

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