“La sinfonía del Paradÿsso”, de Sôber

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DISCOS

“Los cuarenta y cinco miembros de la orquesta aportan más potencia (si cabe) a la música de los madrileños”

 

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Sôber
“La sinfonía del Paradÿsso”
EL DROMEDARIO RECORDS

 

Texto: JAVIER ESCORZO.

 

En 2002, Sôber publicó su cuarto álbum, “Paradÿsso”, que cambiaría para siempre la carrera del grupo, lanzándolo a cotas de popularidad pocas veces experimentadas por una banda de rock nacional. Fue tan importante que ahora, dieciséis años después de su publicación, continúa siendo un hito y mantiene toda su vigencia, por lo que han decidido revisitarlo junto a la Orquesta Sinfónica de Cámara de Siero (OCAS). Aunque había precedentes de discos grabados en directo por bandas de rock con orquestas (como Metallica, KISS, Scorpions…), los miembros de Sôber han preferido registrar este trabajo en estudio. Primero se encerraron en Madrid para grabar su parte y después se trasladaron a Oviedo con una unidad móvil, donde la OCAS hizo lo propio con las suyas. El resultado no puede sonar más espectacular.

Siguiendo el mismo orden que en el álbum original, los cuarenta y cinco miembros de la orquesta aportan más potencia (si cabe) a la música de los madrileños. Sirva de ejemplo ‘Arrepentido’, el tema que abre el trabajo, en el que las cuerdas incrementan la tensión en los puentes y estallan en los estribillos, antes de encontrar una muerte extremadamente dulce en el tramo final. En ‘Lejos’, las cuerdas son las encargadas de conseguir que el tema alcance su máxima velocidad, mientras que los metales se funden con las guitarras en los tramos más contundentes. Posiblemente los arreglos de cuerda siempre estuvieron ahí, escondidos, postergados, latentes; por eso ahora toman cuerpo con tanta naturalidad, ensamblando a la perfección con el oscuro sonido de la banda. De hecho, en el disco original ya había dos canciones (la homónima ‘Paradÿsso’ y ‘Hemoglobina’) que incluían la colaboración de un cuarteto de cuerda.

Ahora, sin embargo, son todos los cortes los que se ven potenciados por el buen hacer de una orquesta entera, creando una sensación de grandilocuencia que planea sobre todo el álbum y se hace especialmente tangible en el estruendoso arranque de ‘No perdones’, los estribillos de ‘Mis cenizas’ o ‘Animal’, en la que las guitarras eléctricas prevalecen. Hay mucha variedad, con momentos en los que se acercan a Morricone, mientras que en otros pasarían por la banda de una película de James Bond. Además de las once canciones de “Paradÿsso”, esta revisión también incluye, a modo de bonos track, tres cortes pertenecientes a otros trabajos: la emocionante balada ‘Naufrago’, ‘El hombre de hielo’, en la que banda y orquesta alcanzan una conjunción perfecta, y la enérgica ‘Superbia’, que acaba pareciendo más una ópera que un tema de rock.

Hace dieciséis años, “Paradÿsso” amplió exponencialmente el público de Sôber, consiguiendo calar en un público que habitualmente no era el del rock duro. “Sinfonía del Paradÿsso”, con su mezcla de rock, oscuridad y arreglos orquestales, puede suponer lo mismo en 2018, llegando a seguidores de otros estilos limítrofes y a nuevas generaciones que, por edad, no pudieron vivir el lanzamiento del original. La publicación del disco, que corre a cargo de El Dromedario Records, se verá acompañada por una gira en la que Sôber compartirá escenario con las orquestas de las localidades en las que se celebren cada uno de los conciertos.

Anterior crítica de discos: “Frecuencias”, de Ataque de Caspa.

 

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