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La Música de El Mundano: Algunas aclaraciones sobre las discográficas

Texto de publicado el 10 oct, 2009 en la categoría Revista

mundano-10-10-09Una sección de ADRIAN VOGEL.


No tenía pensado escribir sobre el tema. Pero algunos conceptos expresados en los comentarios al artículo de la semana pasada, varios emails y llamadas de amigos y conocidos han acabado por convencerme.

Las fuentes y datos son de mi propia experiencia y de un libro de Moses Avalon llamado “Million Dollar Mistakes” (errores ruinosos).

Escribía en ¿A quién le pilló el toro del cambio tecnológico? que, contrariamente a lo que se piensa, son las tiendas las principales responsables del desastre actual. Son ellas las que no han sabido adaptarse a los nuevos tiempos. Los del cambio digital. Y en su caída –y cierre– han arrastrado a los demás. Pero en este mundo de percepciones que vivimos, donde la realidad tantas veces queda camuflada, lo habitual es echar pestes de las compañías discográficas. Y así ha sido al menos desde que a principios de los 70 me asomé al maravilloso mundo de la música. Aunque últimamente el papel de malo de la película ha pasado a manos de SGAE.

Han sido los medios los que han fijado esta errónea impresión (sin quitarle “meritos” a las propias compañías que también han ayudado lo suyo, pero no tanto como apunta la mayoría). Pero nadie, absolutamente nadie, aportó idea alguna. Mucho periodista hablando y escribiendo sobre “nuevos modelos de negocio” sin dar ninguna pista al respecto. Casi todos con vocación de profeta. Hoy en día son sus empresas, especialmente las de prensa, las que están viviendo una situación similar. No pusieron sus barbas a remojar…

¿Qué podían hacer las compañías, especialmente las multinacionales, ante la revolución digital que se avecinaba? ¿Qué no debían hacer? Esto último parece más claro y hay unanimidad al respecto. Es exactamente lo que ha contribuido a la percepción actual y ha cimentado la mala imagen de las discográficas. Me centraré por tanto en la primera pregunta.

La aparición de Internet en la década de los 90 del siglo pasado empezó a poner todo patas arriba. ¿Se durmieron las multis en sus laureles? Puede. Es la idea que han manejado los “enemigos” (aquellos que tienen intereses en las operadoras telefónicas y de acceso a la Red). Lo cierto es que Universal a finales de los 90 ya estaba explorando las posibilidades comerciales y de negocio en Internet. El modelo era el de la explotación cinematográfica (cines, vídeo, pay per view, canales de TV de pago, canales generalistas de TV). BMG compró Napster. Algunas webs de venta online estaban fomentadas por varias “majors”. ¿Qué otras alternativas estaban a su disposición? No muchas más. Hace 10 años se introdujo el “streaming” y no arrancó. Hoy en día ha resucitado y parece una formula de éxito. En mi opinión es un sustituto a las emisoras de radio (cuyo rol en la difusión de músicas y artistas ha sido decisivo).

El fenómeno del P2P tuvo tres actores principales: Napster, Kazaa y LimeWire. A principios de 1999 los Napster entablaron conversaciones con las principales compañías estadounidenses. Partían de la idea que los artistas no cobraban sus royalties y la usaron para presentarse ante la comunidad creativa como “artist friendly”. Pasaban por alto algunos aspectos básicos: los adelantos sobre regalías tienen que recuperarse; las compañías no podían negociar sobre derechos no contemplados en sus contratos con los artistas (y ya había habido problemas con la aparición del CD y los acuerdos firmados antes de 1980) y debían renegociar, con un previsible coste; las estrictas leyes anti “trust” de EE.UU. imposibilitaban acuerdos globales de la industria; el temor a romper un modelo de negocio basado en la venta de álbumes y no de canciones, lo cual implicaba un salto atrás de al menos 25 años (a grupos y solistas tampoco les favorecía). Estos factores configuraban el escenario hace 10 años.

Otra falsa apreciación que se propagó fue la de que se rellenaban álbumes con basura. Esto no quiere decir que no haya malos discos o malas canciones en bastantes CDs. Pero bajo ningún concepto respondía a un plan preconcebido. Grabar era bastante caro y el deseo de todas las compañías era editar álbumes con 14 éxitos. Algo bastante difícil de conseguir. Y son los autores y los artistas los que responden a esta presión que emana de los departamentos de A&R. Los directores artísticos son conscientes de la utopía y se conforman con al menos 3 o 4 posibles hits (que luego se reducen ante la imposibilidad de que suenen todas las producciones en las emisoras de radio). Si los sellos pagaban adelantos sobre ventas futuras ¿qué interés podrían tener en editar productos fallidos?

En el cambio de siglo algunos mercados sufrían la plaga del Top Manta. En España se tardó años en perseguir esta lacra. En países como México y Brasil es una realidad que domina el mercado. Los intentos de movilizar a los gobiernos no tuvieron el apoyo requerido. O cuando llegó era demasiado tarde. Por aquí nos encontramos con problemas del tercer mundo (piratería) y del primero (descargas).

Cuando la industria pidió ayuda –a las agencias gubernamentales y ministerios del ramo– para regular el mercado de las descargas, la respuesta era invariablemente la misma en todo el mundo: había que ayudar a las telecos a desarrollar su negocio y no se les debía poner trabas. Llegados a este punto sólo puedo comentar el tremendo error de esos mandatarios que ahora se ven forzados a tomar medidas drásticas (abarcan desde la desconexión a Internet hasta la invasión de la privacidad de tus datos).

Y a todo esto dejo para el final un dato de lo más esclarecedor: leía las navidades pasadas en el “Wall Street Journal” como las discográficas habían perdido la batalla de las relaciones públicas en los medios que crean opinión. Se refería al “New York Times”, “Washington Post”, “LA Times”, etc. Sostenía la tesis que la razón principal era porque las disqueras no contrataban publicidad en esos medios. Y las empresas tecnológicas sí…

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Anterior entrega de La Música de El Mundano: ¿A quién le pilló el toro del cambio tecnológico?

Puedes seguir a Adrian Vogel desde El Mundano.

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13 respuestas para “La Música de El Mundano: Algunas aclaraciones sobre las discográficas”

  1. Mery dice:

    Jesus no me compares a Bruce con Auseron, ojalá Bruce puediera dar un concierto “familiar” pero hay demasiado publico que lo aclama y en Gozo pasó que el lugar no era el adecuado, simplemente eso, y discrepo en lo de becerradas.

    Buah y muchas de las discograficas son unas chorizas y curruptas, solo les interesa las radioformulas y llevarse sus buenos cuartos y no la buena musica, enfin…

  2. FOROFO dice:

    Jesús, podemos robarle el título a una canción escrita por los hermanos Auserón. Demasiado “ruido de fondo”: demasiado circo, demasiada prensa, demasiadas poses, los chavales ya se han aprendido el guión de la película, limitándose (malamente) a copiarlo.
    Para muestra un botón: hace poco EFE EME entrevistaba a Antonio Luque / Sr. Chinarro, quien aseguraba estar desencantado con la escena musical: “La literatura no depende tanto de modas o de los gustos de la chavalería”, decía.
    Creo que la solución es blindarse en cierta medida de buena parte de lo que nos rodea, sin caer en sectarismos. Pero claro, que alguien me explique cómo se hace eso.

    Creo que esta es historia para otro foro.

    Un saludo

  3. jesus dice:

    Forofo, no sólo menciono al fabricante.

    En cuanto a los filtros, donde están los programas de radio que guiaban y mostraban, sin caer en fundamentalismos y estúpidas poses de superpuestos en el tema?

    Demasiada paja… y posiblemente demasiada gente intentando vivir de la música

    Mes de agosto, Bruce llena o Monte do Gozo en Compostela, las entradas un pico y fallos graves de la organización. A estas “becerradas”, perdón, hace años que no voy. Unos días después Santiago Auserón, uno de los mejores músicos del estado de los últimos 30 años, da un concierto, en familia, en Vigo. La coherencia profesional es valorada si viene de fuera y va en inglés.

    Las grandes: acuérdate de como se lo montaron cuando se pasó del vinilo al compacto

  4. FOROFO dice:

    Jesús, la industria del disco se ha colocado en el disparadero y tampoco es razonable el todos-a-ella.

    Es fácil, si la próxima fuera la industria de los lácteos, igual: ¿cómo, que en un súper me venden los yogures más barato que en otro? ¿La culpa al fabricante?. ¿Que soy “de provincias” y pago transporte hasta por los el cartón del brik? ¿La culpa al fabricante?. ¿Qué he comido de niño yogures de vete-a-saber-qué y ahora todos llevan superbífidus-megactivos? ¿Qué hago? ¿Que en el super no me dejan entrar sólo por mi aspecto?¿La culpa al fabricante?

    No todo es como lo pintas, desde luego. Las majors han cumplido su labor con más o menos acierto, pero la mayor parte de la música que escucho proviene de esa época en la que intermediaban (y aún hoy lo hacen).

    De hecho, en la tan cacareada década que llevamos de libre gestión del artista (mediante autopromoción en myspace, etc) han surgido pocas cosas reseñables. Comparemos los 60 con la actualidad. ¿Crisis creativa, podría ser también?

    Mucha paja, y uno no encuentra nada.

    Me temo que necesitamos “filtros”.

    Un saludo

  5. FOROFO dice:

    El albúm como agrupamiento de canciones no va a desaparecer, otra cosa es como se nos presente en un futuro. También es verdad que la mayoría de los álbumes de hoy en día, no todos, carecen de un sentido que les agrupe (más allá de una más o menos labor en su producción artística), siendo hoy en día una mera sucesión de una serie de “cortes”.

    Un artista necesitará defender en escena un repertorio más o menos largo que, inevitablemente, deberá haber pasado por nuestros oídos anteriormente (mediante grabaciones).
    Esto es así, algunos necesitamos más o menos escuchas para asimilar una canción, pero siempre necesitaremos volver a ella recurriendo a su correspondiente toma grabada.

    Si nos encaminamos a la “era del directo” , un artista no podrá vivir de un single, deberá conformar un repertorio amplio de canciones.

    Es interesante leer al Sr. Vogel. Reconozco que hay una parte de él que refleja la industria que nos asusta (esas convenciones en E.E.U.U., esas tomas de desición globales… muestran hasta qué punto creció el gigante). Sin duda trabajó en los años felices de la industria (también en las de cambios relevantes).

    En el lado positivo, imprime un caracter crítico o de reflexión que, bien por falta de política comunicativa o bien por omisión, no vemos en las desiciones de las grandes “multis” de hoy en día.

    ¿Facilitará en este caso ver los toros desde la barrera?

    En cualquier caso, mis respetos, Sr. Voguel, sus artículos generan debate, que de eso se trata.

    Un saludo

  6. jesus dice:

    La de veces que al escuchar el disco legalmente comprado- sin poder escucharlo previamente-te encuentras que es relleno en su casi totalidad. Y que en cuanto a información no trae ni el tiempo de duración de las canciones. Fotos, no por dios que valen una pasta y luego me dan la vara por la calle!
    La de veces que hai que pagar sobreprecio por ser de “provincias “y no tener unha buena tienda a mano
    La de veces que días después de la compra te encuentras el disco fuertemente rebajado en la misma tienda. O el mismo día pero en tiendas distintas de la misma localidad. O el mismo día, en tiendas de la misma cadena en localidades separadas escasos kilómetros. O el disco edición especial con varias canciones extra y dvd de un concierto a un precio casi 3 veces inferior al cd original.
    La de veces que te gastas unha pasta en la entrada de un concierto de un figura, la organización te trata de delicuente, el local es una mierda (de las bebidas no hablamos) y el directo está de pena , es que los artistas ya se sabe! Y los que todavía no son figuras !qué aprendan a tocar, coño! Y, sobre todo, que transmitan creer en lo que hacen. La mayoría parecen dependient@s de grandes almacenes: lo mismo te venden el último de Som do Galpóm (lo saben por lo de 2009 en pequeñito) como unas bragas
    Tiendas, cadenas comerciales, multinacionales, independientes, músicos, piratas, locales, emisoras de radio, revistas… ¿y el que antes era un poquito féliz comprando música y ahora se siente engañado? ¿No va a decir nada? Ya lo hace, pero quienes hacen y venden discos no están interesados en entenderlos. Lo de vivir del trabajo de un día inspirado se lo pueden permitir muy pocos. El resto, a currar . ¿Cómo era aquello de que la inspiración si llega que te pille …?

  7. Bakea dice:

    El fin del álbum como tal? no por favor!!

  8. jorge dice:

    Creo que la industria discográfica igual que la cinematogràfica ha pasado pero mucho de todos los amantes de la música concentrando sus esfuerzos en otro público que es el de los amantes de las canciones (adolescentes y jovenes que en cuanto llegan a los 30 y se emancipan empiezan a pasar de esas canciones), y claro en los primeros años funcionó, pero llego internet y, que se esperaban que pasaria?, pues lo que ha pasado, que este público a conseguido estas canciones de forma gratuita ya que se le ha dado la opcion, algo que si no es lícito, es comprensible, y adems hablo de canciones, pues no es un público que piense en terminos de album, en fin apostaron como dice, y muy bien Johnnie por consumo y no por calidad y respeto al aficionado melómano, que llevamos 20 años contando los buenos albunes con los dedos de la mano, y el consumidor a respondido como realmente y echando a un lado la hipocresía era normal.

    Y mi pregunta y preocupacion es la siguiente: ¿Estamos ante el ocaso del concepto Album?

  9. El artículo es interesante desde el punto de vista que contempla los esfuerzos, poco o nada conocidos, por parte de la industria en adaptarse al nuevo paradigma, y las réplicas y comentarios sobre la calidad y la mediocridad tienen toda mi conformidad!

    Sin embargo, tal como se decía los medios solo se han planteado repetitivamente críticas y más críticas sin ningún atisbo de solución y existen actualmente soluciones que ya contemplan lo anterior y hace falta ayuda de los medios para divulgación.

    Me remito por ejemplo a un nuevo servicio puesto en marcha desde Barcelona, La Cúpula [House of Music], entre muchos otros, mediante el cual los artistas y pequeños sellos tienen la posibilidad de distribuir su música a las tiendas digitales y percibir el 100% de las ventas además de mantener el 100% de sus derechos de autor. Esto es lo más justo para con el artista y creador ya que deja en el olvido los atropellos cometidos por la industria.

    Respecto al consumidor final de música: Hoy en día compra por descargas o por streaming o simplemente se descarga la música gratuitamente de los muchos servicios online que ofrecen música de manera legal bajo creative commons. Tienen la posibilidad de preescuchar lo que van a adquirir y tienen la posibilidad de pagar un precio razonable solo por la música que desean. Todas estas nuevas posibilidades protegen sus derechos como consumidores y están más alineadas con la revolución digital y transformación del Music Business al que obligadamente se han de ceñir cualquier compañía discográfica.

    Por encima de todo hay que tener en cuenta dos premisas:

    1.- Los intereses de la música no han sido los mismos que los inetereses de la industria, aun asi haya sido eso lo que la industria nos haya querido vender durante un siglo de vida.

    2.- El valor real de la música va mucho más allá que el mero valor comercial y conlleva un poderoso efecto de significado y emoción capaz de conectar mentes y oídos.

    Antes estas dos manifestaciones el creador sigue teniendo el arma en su poder dado que la calidad siempre se elevará por encima de cualquier mediocridad y en el proceso de descubrir y dar a conocer nuevos talentos existe una carencia y tienen su razón de ser la existencia de una figura empresarial ( sea un Net Label, una agencia de management o promo, discográfica reconvertida, o nueva editorial musical)

    Otra carencia que es necesario cubrir es la poca cantidad de salas de conciertos de pequeño formato y en eso las autoridades tienen un gran deber en ayudar, fomentar y dar las facilidades necesarias para abrir más lugares de estos. Es la base por la cual se sustenta toda la cadena musical. El músico debe tocar asiduamente.

    A todo esto vemos que en el negocio musical han entrado los operadores de telecomunicaciones: Nokia, Telefonica, los nuevos servicios de streaming del reino Unido como Virgin Mobile, etc. Ahora que su negocio ya no está en conectar hogares con ADSL ya que han llegado al techo de saturación, pues veremos como sí empiezan a regular las descargas piratas!

    Pues bien, con un mercado regulado de piratería, con unos precios justos para el consumidor y con unas posibilidades de distribución worldwide ilimitadas se abre por fin la era de los creadores libres de ataduras y de injusticias.

  10. JohnnieAmbipur dice:

    Totalmente de acuerdo con Suso y los demás. Plantear el problema de la música comercial como un problema de la industria no es lo mismo que plantear el problema de la industria como un problema de la música. Es decir, la música no tiene ningún problema: lo tiene la industria. Para vender más se rebajó la calidad del producto, y se dirigió a un público consumista, no a un público verdaderamente interesado (pregunta: ¿porqué la música es cada vez más rítmica y menos melódica?). A ese público se le educó para consumir (y no sólo música, sino para CONSUMIR), y en cuanto han podido consumir a menos precio (o incluso gratis) eso es justamente lo que han hecho. Mala suerte. Si se les hubiera educado para apreciar el valor artístico de una canción o de una obra musical, se pagaría lo que vale, porque se valoraría.

    Muddy Waters no tiene ese problema.

  11. Suso dice:

    La musica es musica, la buena musica es buena musica, en los sesenta-setenta… las disqueras vendian buena musica (seguramente porque la basura actual aun no se había inventado!!) y vendian mucho… y en los ochenta igual… pero empezaron a creer solo en el negocio olvidandose de la base (que es la musica… en fin la buena musica claro! o por lo menos cosas interesantes)… y entre los 80-90 se creian dioses, todo era magnifico y mastodontico! …bah… que desdicha! Y sucedió lo que tenia que pasar,
    por soberbios… por fiarse de la mediocridad, de los collection y greats hits… por vender comida precocinada… por llenarnos de colorantes y aditivos varios!! No queriamos eso… a la gente se le fue quitando poco a poco la conciencia musical, a los que nos gusta la musica no nos vendian nada… y a los que consumen singles les vendian todo, ¿para que venderle algo a alguien que realmente no le interesa?… en fin… yo creo que ellos se lo buscaron y para mi las nuevas tecnologías fueron el boton que hizo que explotara… pero realmente el propio karma de darnos mediocridad les devolvió la misma moneda… mediocridad de ventas.

    Es justo, no?

  12. pacobermar dice:

    creo que hablas en nombre de la industria que es para la que has trabajado y creo que el problema es mas profundo y si creeis que el la musica solo se puede entender como negocio pues vale, pero la mayoria de la musica que se produce en el mundo no sirve ni vale para nada es una mier..
    y el negocio es el negocio pues a vender mierd….. pero creo que cuando vas a un super no quieres comprar mierd….

  13. Er Profe dice:

    Sólo estás planteando el problema como un problema comercial en el que las discográficas producen y el resto del mundo les ha fastidiado el invento, y, sinceramente, creo que esto es más complejo. Las discográficas no son santos que han salido mal parados de toda esta situación.

    Pongamos casos. Conozco, de primera mano, casos de abusos impresionantes por parte de las discográficas a músicos y autores (vivo en Málaga), y esos abusos comenzaron antes de la venida del CD. Los derechos de autor pasaron a la discográfica en su mayor parte cuando no en su totalidad, el coste de creación del producto paso al autor, la discográfica incumple con su parte de promocionar y distribuir el producto y lo incorpora, directamente, a la lista de pérdidas, sin notificar al autor que en la otra punta de España se estaba vendiendo bien (todo esto confirmado), y en las condiciones, directamente, ni siquiera es posible recuperar la inversión en el producto (literalmente).

    Hasta tal punto ha llegado esta situación que cada día más autores deciden buscarse la vida sin discográficas por medio, cuando no recurren directamente a licencias Common Creative, y hay gente mmuuuyyyy buena. ¿No te parece que esto es significativo?

    Han querido estrujar al consumidor y al creador aprovechando que tenían el control del canal de distribución, y cuando han perdido ese control han querido seguir haciendo lo mismo.

    No me parece justa la situación actual, pero es que tampoco han hecho gran cosa por ser justos más que cuando les ha llegado el momento de sufrir.

    Por otro lado, conozco a músicos y autores profesionales que este año lo están pasando realmente mal porque uno de los efectos de la crisis es la falta de financiación de los ayuntamientos, y de eso comen, no de la venta de discos, y esa sí es gente que me preocupa.

    Lamento ser tan duro, pero creo que la situación actual es fruto de posiciones, planteamientos y acciones equivocadas y abusivas durante muchos años de varios sectores, y hay que reclamar responsabilidades a todos: autoridades, discográficas, empresas de telecomunicaciones y, por último, al consumidor y los autores.

    Gracias y espero no haberme pasado. En cualquier caso, buen artículo y con datos relevantes.

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