La cara oculta del rock: El último bocado de “Mama” Cass

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“Los rumores decían que murió de sobredosis de drogas, que fue una trama del F.B.I. e incluso que estaba embarazada del hijo de John Lennon. Pero ninguno de ellos tuvo el peso de la historia que aseguraba que “Mama” Cass había fallecido después de atragantarse mientras comía un suculento bocadillo de jamón”

 

A finales de los 60 y principios de los 70, varias estrellas de la música se fueron apagando. El consumo de drogas y alcohol, una desenfrenada vida y los continuos excesos les acabaron pasando factura. Hasta “Mama” Cass pereció. La cantante, dejándose llevar por su glotonería, murió atragantada por un bocadillo de jamón. Héctor Sánchez nos relata este episodio.

 

Texto: HÉCTOR SÁNCHEZ.

 

En la historia del rock hay un capítulo muy triste. Esas páginas están dedicadas a los que, poco a poco, se fueron marchando. Brian Jones se ahogó en su piscina, Jimi Hendrix se asfixió con su propio vómito, Janis Joplin murió de sobredosis y Jim Morrison… ¿Quién sabe dónde está Jim Morrison? La muerte fue el castigo que todos ellos recibieron como consecuencia de una vida desmadrada. En una década en la que los músicos caían en el sueño eterno conducidos por su consumo excesivo de alcohol y estupefacientes, el rumor de una defunción por un bocadillo de jamón parecía una broma. Y la muerte de “Mama Cass” fue la chanza de este malintencionado rumor.

La noche del 28 de julio de 1974, Cass Elliot no cabía en su gozo después de volver de su última actuación. En las últimas dos semanas, había agotado todas las entradas para sus conciertos en el London Palladium. La carrera en solitario de la vocalista de The Mamas & The Papas iba viento en popa; esa noche, “Mama” Cass telefoneó a su antigua compañera, Michelle Phillips, para regocijarse de la gran ovación que había recibido tras su actuación. Lo que Cass no podía imaginar era que esos serían sus últimos aplausos.

A la mañana siguiente, el cuerpo de Cass Elliot, de 32 años, apareció sin vida en la habitación del apartamento número 12 del 9 de Curzon Place en Mayfair, Londres. El mismo escenario, por cierto, en el que Keith Moon, batería de The Who, fallecería cuatro años más tarde y a la misma edad que la cantante. Varios rumores circularon tras la muerte de Cass: se comentó que murió de sobredosis de drogas, que fue una trama del F.B.I. para asesinarla e incluso que estaba embarazada del hijo de John Lennon. Pero ninguno de ellos tuvo el peso de la historia que aseguraba que “Mama” Cass había fallecido después de atragantarse mientras comía un suculento bocadillo de jamón.

Morir comiendo. Ése era el castigo divino que había recibido Cass Elliot. La cantante sufría una obesidad mórbida exagerada para su tamaño. ¿Cómo una mujer de 1,65 metros de altura podía pesar unos 110 kilos? Su destino no podía ser diferente. La gula le había jugado una mala pasada y la muerte se le presentó en forma de cerdo entre dos rebanadas de pan.

Los medios de comunicación fueron los responsables de extender esta comidilla basándose en las declaraciones que el doctor Anthony Greenburgh realizó al “Daily Express”: “Por lo que vi al llegar al piso, parecía que había estado comiendo un bocadillo de jamón y bebiendo una Coca-Cola tumbada, algo muy peligroso. Esto habría sido especialmente peligroso para alguien como Cass, con sobrepeso y con una disposición a padecer un ataque al corazón. Parecía haberse atragantado con un bocadillo de jamón”.

Las publicaciones como el diario “The New York Times” o la revista “Rolling Stone” no se hicieron esperar y transmitieron la noticia del atragantamiento según las declaraciones preliminares del primer médico que examinó a la cantante después de su muerte. Sin embargo, estas declaraciones fueron un poco desafortunadas ya que se realizaron antes de la autopsia.

Los resultados del examen post-mortem que llevó a cabo el doctor Keith Simpson fueron concluyentes: Cass Elliot murió de “esteatosis miocárdica”. Es decir, la cantante sufrió un ataque al corazón. No se encontraron restos de bocadillo ni en la boca ni en la tráquea. De hecho, de acuerdo con el inspector Kenneth Humm, el bocadillo de jamón más famoso de la historia del rock, que estaba en la habitación de “Mama” Cass, ni siquiera había sido empezado.

El simple hecho de que la policía encontrara la comida cerca del cuerpo sirvió para que los medios ridiculizaran la defunción de Cass otorgándole una muerte irónica y frivolizaran sobre la glotonería de la cantante. El rumor del bocadillo convirtió un suceso tan trágico como un fallecimiento en un chiste de gordos, una broma inapropiada, cruel y de mal gusto. El ataque cardiaco que sufrió Elliot fue consecuencia de una acumulación de grasa en el corazón. Debido a su obesidad, la cantante se había sometido a duras dietas de adelgazamiento para perder kilos de una forma rápida, ya que su peso era superior al doble recomendado para una persona de su estatura. La peligrosa combinación de estas dietas agresivas junto con su prolongada obesidad acabó apagando el corazón de una de las voces de The Mamas & The Papas.

El final de “Mama” Cass Elliot resulta paradójico. Mientras ella se forzaba y se obligaba a evitar comer sometida a dietas castigadoras, los maliciosos medios de comunicación se empeñaron en decir que estaba comiendo el bocadillo de jamón antes de soñar su último pequeño sueño.

Nos veremos en La Cara Oculta del Rock…

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