La cara oculta de las canciones: ‘(Sittin’ on) the dock of the bay’, la despedida de Otis Redding

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“Otis era de esos tíos a los que se le ocurren cien ideas. Cada vez que venía a grabar, siempre tenía diez o quince introducciones o títulos o lo que fuera”

 

A Otis Redding le vino la inspiración sentado en el muelle de la bahía de San Francisco y el guitarrista Steve Crooper le ayudó a perfilar el que sería el primer número uno póstumo de un cantante: ‘(Sittin’ on) the dock of the bay’.

 

Una sección de HÉCTOR SÁNCHEZ.

 

El Festival de Monterrey, celebrado en junio de 1967, era la oportunidad perfecta que Otis Redding tenía para meterse en el bolsillo a la audiencia blanca. Puede que Hendrix prendiera su guitarra durante su actuación, pero Redding, acompañado de Booker T. & The M.G.’s, se ganó al público sin fuegos de ningún tipo; un hecho que Booker T. Jones recordó con orgullo: “Creo que Otis y los M.G.’s dimos uno de nuestros mejores conciertos. Que nos incluyeran fue algo increíble. ¿Estar allí? ¿Con aquella gente? Nos aceptaban, y eso fue algo que conmovió mucho a Otis. Estaba contento de que hubieran contado con él y eso amplió su público. Creció mucho en Monterey”.

El año 1967 estaba siendo un buen año para Otis Redding. La revista musical “Melody Maker” le concedió el título de mejor cantante masculino, desplazando al mismísimo Elvis Presley después de ocho años consecutivos. El Rey del Soul destronaba al Rey del Rock y el bajista Donald “Duck” Dunn sabía el motivo: “Era un tipo normal, pero se subía a un escenario y aparecía la corona. Como Elvis. El halo de las auténticas estrellas”. Aretha Franklin versionaba su ‘Respect’ y Redding apadrinaba a nuevos cantantes como Arthur Conley, con composiciones como ‘Sweet soul music’. Además, Redding se dio cuenta de que algo estaba cambiando en el mundo de la música. Después de escuchar el “Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band” de los Beatles, Otis decidió que su música también tenía que evolucionar.

En una parada durante su gira de agosto con los Bar-Keys, su nuevo grupo de acompañamiento, Redding escribió el primer verso de una canción. Se encontraba en una casa barco en el puerto de Waldo Point, en Sausalito (California). Aquella panorámica frente al mar era el ambiente que necesitaba para reflexionar sobre la dirección de su nueva música. Además de las primeras palabras, también tenía un título para el tema, muy acorde con aquel momento: ‘The dock of the bay’. A lo largo del año, mientras preparaba el álbum junto a Carla Thomas “King & Queen” o el disco en directo “Live in Europe”, Otis Redding fue completando versos para la canción anotando ideas en servilletas y en hojas de papel de la habitación del hotel de turno. El empujón definitivo que aquella canción necesitaba lo recibió acompañado de Steve Crooper, el guitarrista de Booker T. & The M.G.’s y productor de la discográfica Stax: “Otis era de esos tíos a los que se le ocurren cien ideas. Cada vez que venía a grabar, siempre tenía diez o quince introducciones o títulos o lo que fuera. Había estado en San Francisco, tocando en The Fillmore, y se quedaba en una casa barco, de donde sacó la idea del barco que entraba. Eso era lo único que tenía: ‘I watch the ships come in and I watch them roll away again’ (‘Veo a los barcos entrar y les veo alejarse de nuevo’). Yo cogí eso y acabé la letra”.

Para Crooper, este tema, al igual que otros anteriores compuestos por ambos, tenía una parte biográfica del cantante: “Si te fijas en las canciones que escribí con Otis, la mayoría de las letras hablan sobre él. Normalmente no escribía sobre él mismo, pero yo sí. ‘Mr. Pitiful’, ‘Fa-Fa-Fa-Fa-Fa (sad song)’, todas hablaban sobre la vida de Otis. ‘Dock of the bay’ era exactamente eso: ‘I left my home in Georgia, headed for the Frisco Bay’ (‘Dejé mi casa de Georgia y me dirigí a la bahía de San Francisco’) trataba sobre su experiencia de irse a San Francisco a actuar”. Por supuesto, como rezaba la canción, Georgia era el estado natal del Rey del Soul. Redding y Cropper se encerraron en el estudio para grabar ‘(Sittin’ on) the dock of the bay’, aunque la canción no estaba terminada. Todavía no habían escrito el último verso, pero no les importó. En su lugar, Otis Redding juntó los labios y silbó una melodía. Ya grabaría el final la próxima vez.

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Pero ese característico silbido se convirtió en el final definitivo de la canción. La mañana del 10 de diciembre de 1967, la avioneta en la que Redding volaba junto a los Bar-Keys sufrió un accidente en el lago Monona, a las afueras de la ciudad de Madison (Wisconsin). Otis Redding falleció a los 26 años junto a casi todo su grupo de acompañamiento. Steve Crooper acabó de mezclar la canción antes de que el cuerpo del cantante apareciera en el lugar del suceso, un hecho que consideró “lo más difícil que había hecho en su vida”. Al terminar, Crooper añadió los efectos de sonido de fondo característicos del tema como las olas del mar o las gaviotas. ‘(Sittin’ on) the dock of the bay’ se incluyó en el primer disco póstumo de Otis Redding, titulado también “The dock of the bay” y publicado en 1968. Este sería el primero de una serie de discos editados después del accidente del artista. Otra de las joyas póstumas de Redding fue ‘Hard to handle’, publicada en “The immortal Otis Redding” (1968) y que los Black Crowes versionaron en su primer álbum “Shake your money maker” (1990).

 

 

El entierro de Otis Redding fue un encuentro de estrellas de la música negra. James Brown, Aretha Franklin, Stevie Wonder, Booker T. Jones, Joe Tex o Sam & Dave acudieron a rendir homenaje al Rey del Soul. Otis Redding no pudo disfrutar del éxito de ‘(Sittin’ on ) the dock of the bay’, que resultó ser su primer número uno. Y también el último.

 

 

Anterior entrega de La cara oculta de las canciones: ‘Stand by me’, la independencia de Ben E. King.

 

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