La cara oculta de las canciones: ‘Oh, pretty woman’, de Roy Orbison

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“Escribimos ‘Oh, pretty woman’ un viernes, el viernes siguiente la grabamos y la lanzamos el viernes siguiente a ese. Nunca había visto nada tan rápido”

 

‘Pretty woman’ no era Julia Roberts. Cantaba para los solitarios, pero Roy Orbison no estaba solo. Tres canciones escribió el músico a su primera mujer, Claudette, y, por supuesto, ‘Oh, pretty woman’ fue la más conocida y exitosa. Sin embargo, a Orbison la vida le jugaría malas pasadas.

 

 

Una sección de HÉCTOR SÁNCHEZ.

 

 

Aunque desde sus inicios comenzó trabajando con productores de la talla de Norman Petty o Sam Phillips y con discográficas como Sun Records o RCA, la carrera de Roy Orbison no terminaba de cuajar. Fue Fred Foster, el responsable del sello Monument, quien encontró la forma infalible de que Orbison triunfara y consistió en algo tan sencillo como un cambio de registro. Así que Roy Orbison dejó a un lado el rock and roll y se dedicó a las baladas melodramáticas. Vestido de traje y oculto tras sus gafas oscuras, Orbison ponía palabras y música a los sentimientos de quienes tenían roto el corazón con temas como ‘Only the lonely’ (1960), ‘Crying’ (1961) o ‘In dreams’ (1963).

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A pesar de que muchas de sus canciones fueran destinadas únicamente para solitarios, Roy Orbison tenía su propia musa. En 1957, Orbison contrajo matrimonio con Claudette Frady. La primera canción dedicada a ella se titulaba, como no podía ser de otra manera, ‘Claudette’. A pesar de que era un tema basado en su mujer, quienes grabaron esta canción fueron los Everly Brothers, y la utilizaron como Cara B de la versión que hicieron del tema compuesto por el matrimonio y equipo Felice y Boudleaux Bryant ‘All I have to do is dream’, publicado en 1958. Ya en los años sesenta, mientras el éxito de Roy Orbison crecía al mismo tiempo que sus giras y continuos viajes de aquí para allá, Claudette se sentía tan sola como los personajes de las canciones de su marido. No soportaba que su Roy estuviera tanto tiempo fuera de casa, por lo que se aburría; así que encontró entretenimiento con el contratista que construyó la casa a la pareja en Hendersonville, Tennessee.

Mientras tanto, Orbison seguía inmerso en su carrera. El cantante se había aliado con Bill Dees para componer nuevos temas. En una ocasión en que los dos músicos estaban reunidos, Claudette les interrumpió para decir a su marido que tenía que salir de compras. Aquello, más que una interrupción, fue una semilla para que germinara un nuevo clásico dentro del repertorio de Roy Orbison. Bill Dees explicó cómo se desarrollo aquella escena marital: “(Claudette) bajó las escaleras corriendo y dijo: ‘Dame dinero’. Roy le preguntó: ‘¿Para qué necesitas dinero?’ Dijo: ‘Es que tengo que ir a la tienda’, y según se iba, susurraron y se dieron un beso de despedida, alejándose de mí”. Cuando Claudette le pidió dinero a Orbison, Dees reaccionó rápidamente diciendo “las mujeres bonitas no necesitan dinero”. Después de la despedida de la pareja, Roy regresó al puesto de trabajo con su compañero: “(Roy) volvió y yo le dije: ‘¿Te suena divertido esto?’ Y canté: ‘Pretty woman, don’t need no money’. Él se río y dijo: ‘No hay nada divertido sobre una mujer bonita’. Y empezó a cantar: ‘Pretty woman, walking down the street’”. Para Bill Dees, aquella tarde resultó muy fructífera: “Él la cantó mientras yo golpeaba la mesa con la mano y, cuando ella volvió, ya teníamos la canción”. El lanzamiento del tema casi surgió a la misma velocidad que su composición. “Escribimos ‘Oh, pretty woman’ un viernes, el viernes siguiente la grabamos y la lanzamos el viernes siguiente a ese. Nunca había visto nada tan rápido”, aseguró Dees.

A pesar de que los personajes de Orbison solían lamentarse, el protagonista de ‘Oh, pretty woman’ es uno de los afortunados que consigue su objetivo. Así explicó Roy Orbison el argumento de su canción: “Hay una balada en la parte central: cuando ve a la mujer por primera vez, está seguro de que podrá conseguirla; después, no está tan seguro y empieza a desesperarse y piensa ‘olvídalo’, y entonces ella vuelve”. A Bill Dees siempre le gustó el resultado de la canción, al que considera como un tema muy visual: “Me encanta esa canción. Desde el momento en que empezó el ritmo, ya me imaginé el ruido de los tacones sobre la acera, clic, clic, la mujer bonita paseando por la calle, con falda amarilla y zapatos rojos”. Además de un ritmo fácilmente identificable, hay dos momentos muy reconocibles en la canción: la expresión ‘mercy’ y el rugido. Según Dees, estas dos interjecciones fueron un trabajo en equipo: “No me sale el rugido como a Roy, pero el ‘mercy’ es mío. Yo solía decirlo siempre que veía a una mujer bonita o cuando comía algo rico. Todavía lo hago”. El single ‘Oh, pretty woman’ salió al mercado en 1964 y, con su acogida, fue capaz de frenar la invasión británica, aunque Dees reconoció la influencia de cierto grupo de Liverpool: “En realidad, el ‘yeah, yeah, yeah’ de ‘Oh, pretty woman’ probablemente lo sacamos de los Beatles”.

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Mientras la canción escalaba en las listas, Roy Orbison descubrió las infidelidades de su mujer, por lo que se divorciaron en 1964. Sin embargo, aquella separación no duró mucho y, en agosto de 1965, la pareja se volvió a casar. Pero la vida o el destino tenían previsto jugarle malas pasadas a Orbison hasta convertir aquellos dramas melódicos de los que hablaba en sus canciones en tragedias reales. El 6 de junio de 1966, Claudette falleció en un accidente de motocicleta al chocar contra un camión. Después del suceso, Orbison dedicó una tercera canción a su esposa, ‘Too soon to know’. Por si aquello no hubiera sido suficiente, a Roy Orbison todavía le quedaba vivir otra desgracia dos años después, al perder a dos de sus tres hijos en un incendio. Además de sufrir estas dos tragedias personales, la carrera del cantante comenzó a desinflarse. Sin embargo, con el paso de los años, músicos como k.d. lang, Bruce Springsteen, Elvis Costello, Tom Waits o George Harrison, junto con el resto de los Traveling Wilburys, reivindicaron la figura del cantante para demostrar que Roy Orbison no estaba solo.

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