Jorge Marazu y Enrique Urquijo y Los Problemas

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PUNTO DE PARTIDA

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“Creo que ‘Desde que no nos vemos’ ha sido uno de los amigos más fieles que he tenido durante los años más difíciles del cambio de fase personal”

 

Jorge Marazu escoge “Desde que no nos vemos”, el segundo disco que publicó Enrique Urquijo con Los Problemas, como uno de los discos que marcó su camino.

Meses antes de que vea la luz su tercer disco, “Lumínica”, le proponemos a Jorge Marazu que mire hacia atrás y nos hable de uno de esos álbumes esenciales en su discografía, de esos que le han forjado como persona y como músico. Y escoge “Desde que no nos vemos”, el segundo y último trabajo que publicó Enrique Urquijo junto a Los Problemas.

 

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Enrique Urquijo y Los Problemas
“Desde que no nos vemos”
DRO, 1998

 

Texto: JORGE MARAZU.

 

Es inevitable no ponerse un poco nervioso al hablar de uno de los discos más importantes para uno. Me vienen a la cabeza unos cuantos por los que podría escribir un buen texto de gratitud, pero seguramente haya uno que por un buen puñado de motivos se haya convertido con el paso de los años en una pieza fundamental para mí.

La verdad es que no recuerdo cuándo fue la primera vez que escuché “Desde que no nos vemos”. Yo tenía doce años cuando salió, así que probablemente sería en el coche de mis padres, en algún viaje de esos domingueros que hacíamos, porque lo que sí recuerdo es quitárselo a mi padre años después, como tanta otra herencia sonora que más que heredar, le he ido robando poco a poco con el sigilo de un buen ladrón de guante blanco. Supongo que mi conexión con este disco se ha ido forjando como las relaciones que suceden con esos viejos y buenos amigos, con el paso del tiempo.

Recuerdo también la época en la que me reencontré con este disco, después de haberlo escuchado un millón de veces sin llegar a ser consciente del contenido. Por aquel entonces yo empezaba a escribir canciones muy austeras que jamás enseñaba a nadie, que venían hablando generalmente de lo ingenuo de aquella percepción adolescente que uno tiene sobre un mundo en el que no parece acabar de encajar. Escuchaba el disco prácticamente a diario, compulsivamente. Sentía que aquel tipo entendía mejor que nadie lo que me pasaba. Sentía también que me estaba ayudando y que, para colmo, lo estaba haciendo a través de las canciones. En aquel momento supe que quería dedicar mi vida a generar en los demás lo que ese tipo generaba en mi. Ese tipo era Enrique Urquijo, claro.

 

 

Con ese lenguaje tan poco pretencioso y tan directo, me escenificaba la película de cada una de las canciones con tal realismo que yo me sentía el protagonista de cada una de ellas. Recuerdo con especial cariño canciones como ‘No quiero que me veas esta noche’ o ‘Tu tristeza’, con ese punto dramático pero con cierta esencia alegre, que era una cosa curiosa y a la vez característica de Enrique. Ya lo hizo antes con otras como ‘Déjame’, y aquí lo volvía a repetir con canciones como esas, o con la que daba título al disco.

Con el paso de los años me sigue pareciendo impresionante su manera de encarar cada versión, haciéndolas tan suyas, tan únicas. Admiro aquella necesidad que tenía Enrique de mostrarse mas desnudo, en un formato más íntimo y con un concepto y un repertorio que necesitaba defenderse de una manera mas cercana al público, más directa. Creo que ese es el motivo fundamental de la emoción desbordante y la pureza que definen a este disco y en consecuencia a todo el proyecto de “Enrique urquijo y Los Problemas”.

Hay una canción que ha sido muy importante para mi. No solo en aquel momento, aun me sigue pareciendo una de las canciones mas hermosas y emocionantes escritas en nuestro idioma. Esa canción es ‘Aunque tú no lo sepas’ de Quique González. Creo que muy pocas veces un autor ha hecho una canción tan increíble y tan a medida para otra persona. Es todo emoción, franqueza, fragilidad y contiene esa magia a la que muy poca gente es capaz de llegar. Muchas veces he pensado cómo habría sido escuchar más trabajos conjuntos de ambos.

 

 

Parece que yo pertenezco a ese grupo “kamikaze romántico” de aquellos que escuchamos canciones tristes cuando estamos tristes. Supongo que en ellas encontramos esa empatía casi “amistosa” que ayuda a no sentirte solo en un momento en el que lo que más necesita uno es compañía. Creo que “Desde que no nos vemos” ha sido uno de los amigos más fieles que he tenido durante los años más difíciles del cambio de fase personal. Y sin duda, uno de los libros de texto que me han ayudado a crecer y tratar de defender lo que yo quería ser.

Sigo conservándolo y sigo volviendo a él cuando me asaltan las dudas, para recuperar la ubicación y reencontrarme con algunas de las sensaciones y los motivos que me empujaron a dedicar mi vida a esto de escribir canciones.

 

 

Anterior Punto de partida: Noni (Lori Meyers) y Nirvana.

 

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