Jero Romero: El artesano de la dinámica

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«Cada uno vivió las canciones de Jero Romero a su manera pero todos a la vez; y mereció la pena ver la energía que desprende algo así»

 

Wilma Lorenzo nos ofrece la crónica del concierto que Jero Romero dio el pasado sábado en la Joy Eslava de Madrid, con la sala abarrotada.

 

 

Jero Romero
8 de noviembre de 2014
Sala Joy Eslava. Madrid

 

 

Texto y foto: WILMA LORENZO.

 

 

¿Qué tendrá Jero Romero que consigue que cientos de personas se conviertan en una? El pasado sábado 8 de noviembre en la sala Joy Eslava no cabía ni un alma, si bien todos los allí presentes éramos “uno”. Todos dispuestos a cantar en voz alta aquello que muchas veces no nos atrevemos a decir y que Jero nos ayuda a expresar a través de sus canciones.

Así que precisamente en eso se convirtió su concierto: en una forma de hablar de la soledad y no sentirse solo; de echar de menos y estar a gusto; de ser orgulloso y nada inseguro. Cada uno vivió las canciones de Jero Romero a su manera pero todos a la vez; y mereció la pena ver la energía que desprende algo así.

Desde que comenzó a sonar ‘También”’ el público estuvo completamente conectado hasta el final del concierto. La banda formada por Charlie Bautista, Nacho García, Alfonso Ferrer y Amable Rodríguez; acompañó a Jero Romero en ese recorrido por «Cabeza de león» (2011, autoeditado) y «La grieta» (2014, autoeditado), formando un núcleo irrompible cuya principal virtud es la armonía. Porque en el escenario hubo una complicidad que sin ser nueva —siempre ha existido entre ellos— sigue llamando la atención y de forma involuntaria despierta un sentimiento de pertenencia que potencia la fuerza y capacidad de identificación que ya tienen de por sí las letras de Jero Romero.

Después de ‘Narciso’ Jero dio las buenas noches acordándose de «todos los menores que no han podido venir y ver esas cosas horribles que los mayores estamos haciendo aquí». Esa sería la única vez que el artista se dirigiría directamente al público, dejando que ‘El ventanal’, ‘Cabeza de león’ o ‘Haciendo eses’; y su inconfundible movimiento de hombros hablaran por él. Una intro instrumental apoyada por un precioso juego de luces se encargaría de dar paso a ‘Señor gigante’; y un preámbulo de guitarras setenteras haría lo propio con ‘Leo’.

Con ‘Las leves’ Jero Romero, sonrisa incluida, dejó que fuera el público el que pusiera palabras a la música; el mismo público que contuvo la respiración durante el comienzo de ‘El brazo’, último tema antes de que llegaran los bises protagonizados por ‘Desinhibida’ y ‘Túmbate’. Jero Romero, artesano de la dinámica, consigue llevarte a donde él quiere.

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