Hüsker Dü: Sembrando el caos

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“Evolucionaron de un hardcore punk hiper ruidoso al pop rock marca de la casa que facturaron a mediados de década, y que ayudó a crear los cimientos de lo que después se llamaría rock alternativo”

 

 

Hüsker Dü pasó del hardcore al pop rock en un viaje sin igual. Fue una banda influyente para gente como Pixies, Dinosaur Jr. o Foo Fighters aunque su vida fue breve. Jonbil, revisa su discografía.

 

 

Texto: JONBIL.
 

 

A finales de los setenta, quien tenía una banda y quería estar en la última onda se lanzaba a eso que llamaban nueva ola (new wave) con grupos como Blondie, The B-52´s o Elvis Costello; no fue el caso de los protagonistas de esta historia, que pretendían hacer ruido, mucho ruido y con mucha mala hostia, el destino a elegir debía ser, pues, el hardcore. Cierto que el punk ya molaba a la juventud (The Damned, Ramones o Sex Pistols por ejemplo), pero cada vez se tendía a acelerar más los ritmos y a acortar los temas en pro de un mayor sentido de la inmediatez y de unas ganas locas de pasarlo bien sobre el escenario. Cuando el trío de Minnesota que nos ocupa estuvo formado (1979) ya existían ciertas bandas que empezaban a desmarcarse del “habitual sonido punk o punk rock”; estas fueron Bad Brains y The Germs, por poner dos ejemplos cercanos.

Bob Mould y Grant Hart (guitarrista/vocalista y batería/vocalista respectivamente) se conocieron en la tienda de discos en la que trabajaba Hart, y más bien pronto descubrieron al bajista Greg Norton y al teclista Charlie Pine, con los que acabaron formando Hüsker Dü. El nombre significa “¿Te acuerdas?” en noruego y en danés, y lo tomaron prestado de un juego de mesa en el que los niños concursaban contra los adultos. Ya en su primer concierto oficial echaron al teclista y continuaron como trío.

Durante sus cinco años de existencia discográfica (1982-1987), Hüsker Dü evolucionaron de un hardcore punk hiperruidoso al pop rock marca de la casa que facturaron a mediados de década, y que ayudó a crear los cimientos de lo que después se llamaría rock alternativo. Muchos son los que reconocieron la influencia de esta banda con respecto a su música; músicos como Frank Black (Pixies), los Dinosaur Jr., Foo Fighters o a los propios Nirvana. Y es que mientras muchos de sus coetáneos de principios de los ochenta continuaron haciendo hardcore (con mayor o menor variedad, pero en esa línea), ellos fueron creando e innovando sobre ese particular género, hasta encontrar su propio sonido, que aunaba cristalinas melodías vocales (a veces) con enormes cantidades de distorsión guitarrera.

 La excusa que he dado en EFE EME para hacer esta retrospectiva ha sido que este mes se cumple una efeméride importante: hace 27 años de la publicación de uno de sus mejores trabajos, el penetrante “Flip your wig”, uno de los discos que mejor definió lo que sería después el pop rock y el rock alternativo de los ochenta y noventa.

 

“LAND SPEED RECORD”
(1982)

Dieciocho temas con una media de duración de minuto y medio por tema, grabado en directo, en el que la banda deja claras sus primerísimas intenciones. Este disco es hardcore a toda pastilla (y con pastillas ingeridas, pues es sabido que cuando Grant Hart dejó las anfetaminas poco después de este álbum, el ritmo de los temas del trío deceleró considerablemente) con pequeñas influencias del rock clásico. Ellos (a diferencia de algunos de sus compañeros de género) se permitían pequeños solos de guitarra (‘Don´t try to call’), y la mayoría de sus temas se enlazaban uno tras otro, a la mejor manera Ramoniana.

Es una confusa carta de presentación para todo aquel que se adentre en Hüsker Dü; fue el primer disco (del trío) con el que me hice, y si bien en un primer momento no entendí del todo la influencia que habían ejercido sobre posteriores bandas, tuvo que ser con las siguientes adquisiciones con las que fui comprendiendo que les hacía falta tiempo y experiencias para terminar de perfilar su sonido, en grandiosos y necesarios discos de rock.

 

“EVERYTHING FALLS APART”
(1983)

Para su primer trabajo de estudio, el trío baja la velocidad en pocos temas, pero conservan la rabia y la fuerza inicial, y para publicarlo crean su propio sello: Reflex.

Simplemente dejan de hacer música tan obviamente hardcore y punk, como en su primer disco, para empezar a buscar (y en ocasiones encontrar) su auténtico sonido. Esto ya se deja entrever en el tema que da título al álbum, o en otras vitaminas como ‘Wheels’, ‘In a free land’, o en la versión que atacan del ‘Sunshine Superman’ de Donovan. Que un grupo de la supuesta escena hardcore versionara a un hippie era algo por lo que los viejos fans de Hüsker Dü (al menos los más escépticos) no estaban dispuestos a pasar, por lo que algunos de ellos dejaron de ver el atractivo en su música y los tacharon de traidores. Muy injusto si tenemos en cuenta que cada banda debería poder hacer caso de su intuición, seguir su propio camino, y componer algo psicodélico como `Statues´ porque les da la gana.

 

“METAL CIRCUS”
(EP) (1983)

Tuvo que ser un disco de corta duración (un epé, producido esta vez por SST Records, sello creado por el guitarrista de Black Flag) el que diera un brusco giro en la carrera de los de Minneapolis. No es que se hicieran abiertamente pop (aún no) pues los gritos seguían estando presentes en las canciones y también la intensidad de sus pelotazos y las distorsiones guitarreras, pero las melodías empezaban a sobresalir aún más, y las letras se volvían más confesionales. Los dos temas que aporta Grant Hart destacan sobre el conjunto, al tratarse de la melódica ‘It´s not funny anymore’ (que abre nuevos horizontes para el grupo) y la crónica sobre una muerte ya pasada: la desgarradora ‘Diane’, basada en la historia real de Diane Edwards, una chica de 19 años que fue asesinada por Joe Ture. La infecciosa melodía y el hecho de que el narrador se coloque en la piel del asesino es lo que le da el aura tenebrosa a la canción. También las aportaciones de Mould empiezan a ser de sobresalientes, y sus sabias letras, incitan a pensar por uno mismo. ‘Real world’ es un buen ejemplo de ello, que desecha la idea de la anarquía total de sus coetáneos punkis, para abordar los problemas desde un punto de vista más realista.

 

“ZEN ARCADE”
(1984)

Para 1984, la banda había compartido escenario con sus colegas y vecinos The Replacements, también con Minutemen, Black Flag o Dead Kennedys y se sentían parte de esa escena hardcore que ellos mismos ayudaron a forjar pero sabían que, inevitablemente, tenían un pie fuera. Sus caminos se distanciaban y a Hüsker Dü les tocaba sacar a la venta un hallazgo: un álbum doble, conceptual, de punk rock. Bueno, muchos afirman que este es el disco que los catapultó a dioses y fundadores del rock alternativo, y yo no lo voy a discutir. Fue su paso más de gigante, evolucionaron como nunca, pero no dejaron atrás su pasado y lo que hicieron siempre fue añadir nuevos ingredientes a la pócima. Había punk rock (‘Something i learned today’ o ‘The biggest lie’), psicodelia paranoide (con pinceladas de free jazz) como ‘Hare Krsna’ o ‘Reocurring dreams’, temas pausados como nunca los habían tenido (estos fueron los menos: ‘Never talking to you again’ y varios pasajes instrumentales con teclados) y algunas piezas de rock alternativo, que daban empuje al “género”, como ‘Broken home, broken heart’, ‘Chartered trips’ o la sensacional ‘Turn on the news’. El concepto del álbum era bien sencillo: un adolescente que huye de la violencia y el frío de su hogar para buscarse la vida en las calles. Pero en seguida descubre que ir a la deriva y solo no es lo que él se imaginaba. ‘Pink turns to blue’ también podría definir el rock underground norteamericano de los ochenta. Una seria candidata.

 

“NEW DAY RISING”
(1985)

La segunda de las que para mí son las “tres obras maestras del tirón” que crearon los de Minneapolis en año y tres meses. Se publicó en enero de 1985 y resultó (con los años) ser uno de los elepés favoritos de los fans. Razones no les faltaban, con temas como el que lo titula (repite las tres palabras una y otra vez, y ya nos vale) u otros flechazos de Mould como ‘Celebrated summer’ o ‘I apologize’.

El batería y vocalista Grant Hart aporta, como siempre, sus melodías pop enfrascadas en pantanosas canciones de rock sucio; a saber: ‘Terms of psychic warfare’, ‘Books about UFOs’ o el himno del disco ‘The girl who lives on heaven hill’, que narra la historia de esa chica que vive en su propio mundo, y a la que Hart gustaba de visitar. En el álbum se notan más la presencia de los teclados que en el anterior, instrumento que solo utilizaban en estudio, dejando para el directo el clásico formato trío.

 

“FLIP YOUR WIG”
(1985)

El último trabajo que publican para el sello SST resulta ser el más jugoso y clásico para un servidor. Se deja ver de forma muy clara su gusto por los Beatles (‘Hate paper doll’, por ejemplo) y de golpe crean un puñado de canciones que son de las más memorables. ‘Every everything’ es Hart en estado puro (un tema rock con cierta reminiscencia a los kiss más clásicos), el medio tiempo ‘Green eyes’ lleva también su firma, mientras que el hit ‘Makes no sense at all’ (primer videoclip de la banda) el adictivo riff de ‘Divide & conquer’ o la arrebatadora ‘Games’ son creadas por Bob Mould, quien está enfrascado en la botella a más no poder, pero que no pierde el norte musicalmente hablando. Los problemas de este con el alcohol y algunas de las tensiones no ayudaron a la banda globalmente, pero este momento fue clave en su música, y aún les quedaban más balas.

 

“CANDY APPLE GREY”
(1986)

Firman con Warner Bros. y mucha gente sacude la cabeza ante ello, vaticinando que su sonido se volvería rematadamente comercial. El primer corte del disco contradice esa opinión, pues ‘Crystal’ es una violenta canción de Mould, que retrotrae a sus oyentes a los Hüsker Dü de toda la vida, los ariscos y jodidos de Mineapolis. Pero es, curiosamente, Mould el que empieza a reblandecerse por momentos; prueba de ello son las dos baladas, ‘Too far down’ y ‘Hardly getting over it’ (la segunda aún más emotiva que la primera), que crean nuevos adeptos pop-rockeros. El éxito ‘Don´t want to know if you are lonely’ pertenece a la creatividad del batería Grant Hart, de la misma forma en que lo hacen la potente (y llena de teclados) ‘Sorry somehow’ y la coreable ‘Dead set on destruction’.

Este fue un momento en el que todavía estaban llenos de buena ideas y mantenían bastante porcentaje del espíritu primerizo de la banda. Fueron Green Day quienes dieron cierto empuje a este álbum, cuando años después (en el año 2000) versionaron ‘Don´t want to know if you are lonely’, y muchos descubrieron el puente que enlazaba a Buzzcocks con Green Day.

 

“WAREHOUSE: SONGS AND STORIES”
(1987)

El grupo estaba  a punto de disolverse; Mould había parado de beber pero ahora era Hart el que se había enganchado a la heroína. El bajista Greg Norton procuraba mantenerse al margen de las constantes disputas de los otros dos miembros, y en poco tiempo crearon su última referencia: otro álbum doble, eso sí, esta vez cargado de melodías coreables y más comercial, aunque igualmente satisfactorio. No para sus viejos fans, que lo veían como un insulto. Pero su evolución era clara (y al decir evolución no quiero insinuar que sus últimos discos fueran mejores a los primeros) y sus pasos a seguir iban a enlazar con muchas de las ideas de bandas noventeras. Por ejemplo ‘Charity, chastity, prudence and hope’ suena a la línea que pocos años después seguirían Red Kross, y con este disco seguro que también allanaron un poco el terreno para los Pixies, que también tenían mucha melodía. ‘Ice cold ice’, ‘She’s a woman (and now he’s a man)’ o la brillante ‘Could you be the one’ eran algunas de las razones por las que este disco se vendió mejor que algunos de los anteriores.

A finales de año Hart estaba empeñado en tocar, en que estaba en condiciones de dar bolos, no lo creía así Mould, quien canceló algunas de las fechas que tenían programadas. Eso terminó con la paciencia del bateria, y a principios de 1988 se hizo pública y oficial la separación del grupo.

Os dejo con una cita de Bob Mould, sobre lo que sentía en los días gloriosos de Hüsker Dü: “Yo diría que mi personalidad en ese momento se vio llenada por testosterona, alcohol, aburrimiento, rabia contra el gobierno y el deseo de ser la mejor banda del mundo”. Y , para muchos, lo lograron.

 

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