Extravagante: Elmore James

Autor:

elmore-james-14-02-10Elmore James
«One Way Out»
VEE JAY RECORDS/CHARLY, 1980


Una sección de VICENTE FABUEL.


Se nos llena la boca hablando estos últimos tiempo de derechos de autor. De derechos. Aunque sangrante –también necesario– cosa aburrida es tener que debatir sobre lo evidente sabiendo de antemano que estás encallado en una batalla difícil de ganar, sobre todo para los modestos. Quizás desde siempre, históricamente, la frivolidad haya tocado techo al argumentar con los géneros musicales y los grandes artistas desconocidos que acuñaron el canon de la evolución del rock, dando por sentado que aquellos pioneros sacaron de su trabajo algo más que para comer. Y no fue así. Piedras angulares de un edificio mayúsculo –una de las más potentes industrias del pasado siglo– gran parte de ellos no tuvo más recompensa que llevarse a la boca que el disfrutar de su trabajo y –quizás– lograr huir de un entorno social más modesto que el que gracias a su talento pudieron conseguir. El tema de los royalties, de los derechos de autor de muchos de aquellos músicos siempre ha estado en entredicho: mal cobrados, malvendidos cuando no robados, en manos de codiciosas editoriales que a su vez habrían revendido según fluctuase la bolsa del interés popular. Un mundillo putrefacto que ha generado curiosas leyendas urbanas en la que músicos millonarios –se dice que el propio Elvis Presley– enviaban cheques regularmente a autores que ni siquiera podían acreditar y acceder a los royalties generados por sus propios temas.

El disco que hoy nos ilustra podría explicar esa dicotomía. Cuando en 1965 llegó a editarse el tema ‘One way out’ del bluesmen Elmo James –Elmore para esa posteridad cuyos derechos de autor jamás vio su dueño, y para más inri alojado en la cara B de un insignificante single– hacía ya dos años que su creador había muerto. Apenas cinco años más tarde, retomada por los Allman Brothers Band, comenzó a asombrar ante grandes audiencias rockeras ayudando a edificar la leyenda del rock sureño. Elmore James (Mississippi, 1918- Chicago,1963), gran intérprete del slide guitar (bottleneck), como suelen acreditar las enciclopedias, fue sobre todo un extraordinario compositor que durante la década de los 50 ensanchó como pocos el canon del blues eléctrico. Dueño de un bendito cancionero que ha sido versioneado –y a menudo manoseado– por centenares de intérpretes, justo es reconocer que su primer embajador hubo de ser el inglés John Mayall, esforzado aunque melífluo intérprete siempre bien rodeado de potentes músicos jóvenes, que preludió a un desfile de ilustres seguidores en busca del maná Elmore: Jimi Hendrix (‘Bleeding Heart’), Fleetwood Mac (‘Dust my broom’), Canned Heat (‘Rollin´ & tumblin´’), The Cream (‘Standing at the crossroads’…) y un larguísimo etcétera. Pero además, Elmore James fue un prodigioso cantante a cuyo lado, esos ilustres y asíduos visitantes a su repertorio, por momentos lograban parecer aficionados.

El primer revival popular de Elmore vino en los años 80. La disquera inglesa Charly Records, especializada en recuperar sonidos añejos, tuvo a bien empaquetar varios vinilos (tambien disponibles en CD) con lo más florido de su repertorio en los años 50 acompañado por un pletórico combo eléctrico que atendía por The Broomdusters, y de los que este «One way out» a muchos nos resultaría el más devastador. Como tal fue recibido por un público joven ávido de experiencias límites, buscando siempre el borde de la excelencia: acostumbrados a la melosidad con que los blancos habían atacado su material, allí estaban todos esos clásicos ahora en nueva y atroz dimensión. Por la foto del disco, un hierático, trajeado y elegante hombre negro, veíamos quien los interpretaba, pero se ignoraba de donde sacaba esa voz orgullosa y atronante. Por derecho. Con todos los respetos debidos al gran Peter Green (Fleetwood Mac), al lado de la creación original de su autor, su toma del seminal número de blues ‘The sky is cryng’ no es más que un sentido slow a años luz del brutal tono crepuscular que el autor original de la canción lograba trasmitir. Simplemente grandioso. Y ya que hay que terminar, se hace con una contradicción más. En un par de horas voy a intentar redondear ese circulo vicioso de los dichosos derechos de autor, intentando pujar en una subasta por una copia de su single original ‘One way out’, editado por el sello Sphere Sound a nombre de Elmo James, y en excelente condición. Cuando se da uno de estos pasos no cabe ninguna duda al respecto: los derechos de autor no se sabe para quien serán, la gloria, eso sí, siempre será de Elmore, pero este single glorioso puede ser mío. Si otro loco no se pone de por medio, claro.

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