“Entertainment!» (1979), de Gang of Four

Autor:

OPERACIÓN RESCATE

“Su mejor trabajo y uno de los discos más combativos en prosa e innovador en sonido de la década de los ochenta”

 

Sara Morales nos lleva hasta finales de los setenta para detenerse en el debut discográfico de los ingleses Gang of Four, banda de punk de prosa combativa y sonido innovador.

 

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Gang of Four
Entertainment!
EMI / WARNER, 1979

 

Texto: SARA MORALES.

 

En el mismo instante de la génesis de Gang of Four allá por 1977, en un Leeds que bostezaba bajo el manto del thatcherismo, estos cuatro magníficos —que se conocían de la universidad de Bellas Artes— se pusieron como meta crear un nuevo tipo de música. Un lenguaje diferente y singular con el que continuar por el camino de la retórica revolucionaria abierto desde la escuela marxista de Frankfurt, de la cual se profesaron adeptos, pero sin apartar la mirada al azote punk que desde las calles se imponía coetáneo aquellos días.

Para hacerlo, tomaron los componentes básicos del rock, del pop y del funk, algo de la paleta reggae y algún que otro destello dub, y combinándolos a su antojo comenzaron a modelar algunos textos embrionarios sobre crítica social que irían a parar en forma de canciones a este «Entertainment!», el álbum con el que se presentaron en sociedad ya en 1979.

Grabado en cuatro semanas con el vocalista Jon King y el guitarrista Andy Gill a los mandos de la producción, en colaboración con Rob Warr, Gang of Four hicieron del panorama de los últimos años setenta, vapuleado por la violencia desatada entre la izquierda y la derecha, su seña de identidad conceptual. Se declararon abiertamente antifascistas, antisexistas, demostraron poseer una profunda motivación política como arranque motriz de su enganche creativo y se expresaron como nadie echando mano del canal más universal, la música.

 

 

De ahí que encontremos en este álbum composiciones incontestables como ‘Contract’ y ‘At home he’s a tourist’ —single que alcanzó el puesto 58 en las listas británicas y que a día de hoy continúa siendo el mejor posicionado de la banda— planteando una transformación de los roles tradicionales desempeñados por el hombre y la mujer en la sociedad; o ‘Not great men’, que profundiza en las diferencias estamentales más conservaduristas.

Emplearon la furia y la fuerza de la guitarra de Andy Gill con esos staccatos tan puntillistas como estridentes y persistentes, el compás dance de la batería de Hugo Burnham y la sacudida funky del bajo de Dave Allen, para crear un colchón en el espacio sonoro con el que amparar la caída de la voz de King, tan clara y tan directa, tan envolvente y acusadora. Exactamente como sucede en ‘Ether’, tema que abre el álbum y crítica sin filtro a los medios de comunicación que ocultaron los malos tratos sufridos por los presos de Irlanda del Norte en Reino Unido; en la incesante ‘Damaged goods’, que se adentra en la no tan extravagante dualidad sexo/consumismo; o en ‘Anthrax’ que, también elegida como single, encierra una melodía siniestra a base de símiles entre el amor, el ganado y el pop comercial.

 

 

No dejaron nada a la casualidad para dar forma a su carta de presentación, su mejor trabajo y uno de los discos más combativos en prosa e innovador en sonido de la década de los ochenta. Por eso, del mismo significado que se extrae de la canción ‘5:45’, sobre cómo los conflictos bélicos y sociales que protagonizan los informativos acaban convirtiéndose de forma miserable en un entretenimiento para los espectadores, nació la propia carátula del álbum. Un arte diseñado por King y Gill que muestra en tres versiones diferentes cómo un indio y un vaquero —con las caras desdibujadas en los simbólicos blanco y rojo— se estrechan la mano. Una metáfora visual con contenido lírico que pretende reflejar los problemas étnicos que derivan en explotación y otras formas de opresión, a los que el ser humano se ha ido acostumbrando y Gang of Four insistieron en condenar desde un punk tardío pero infalible.

 

 

Anterior entrega de Operación rescate: “…And out come the wolves” (1995), de Rancid.

 

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