El oro y el fango: Cuando la nostalgia es el negocio

Autor:

«Algunos suspiramos pensando en buenas reediciones de los grandes clásicos del pop español: ¿imaginan, por decir algo, un ‘Mediterráneo’, un ‘La ley del desierto/La ley del mar’, un ‘Señora azul’ en cuidado formato ‘deluxe’?»

El permanente goteo de reediciones más o menos lujosas de discos clásicos internacionales, y la escasez de nacionales, es el tema principal de esta entrega de «El oro y el fango».

 

 

Una sección de JUAN PUCHADES.
Ilustración: BORJA CUÉLLAR.

 

 

 

En los últimos años, el río de las reediciones discográficas fluye sin cesar: álbumes pensados para coleccionistas, incluyendo grabaciones extras (maquetas, caras B, versiones alternativas), recuperando cortes en directo o repescando tomas originales en mono (para los muy sibaritas y/o fundamentalistas de los sonidos originales), inclusión de suntuosos libros (más que libretos), ediciones tanto en vinilo como en cedé, aparatosos envoltorios (a veces muy excesivos, la verdad) y distintas calidades de edición según el poder adquisitivo del comprador: del lujo desmesurado a la tímida modestia.

Puede parecer abrumador tanto lanzamiento y, desde luego, muchos de ellos inalcanzables para los menos pudientes, a los que siempre les queda aquella congoja de no haber accedido a la «edición definitiva» (suponiendo que tal cosa exista y en un próximo aniversario no llegue una más completa) pero es que en estos momentos de ruina discográfica inmisericorde, en el coleccionista adulto, el que aparentemente tiene la vida resuelta y por tanto dinero, está gran parte del presente del disco físico. Un aficionado que está dispuesto a pagar por ediciones especiales de los discos que marcaron su juventud (o incluso a los que no tuvo acceso en su día y escuchó en lamentable cinta de casete, en casa de un amigo, en copia prestada o que, simplemente, mitificó), pues no nos engañemos, todos tenemos tendencia a regresar a los tiempos en que nos iniciamos a la música (de ahí, por ejemplo, el éxito de las emisoras dedicadas a programar exclusivamente «oldies»). Finalmente pareciera que aquello de «todo tiempo pasado fue mejor», conforme transcurren los años y la nostalgia embarga al humano que camina lento pero seguro hacia el final de su existencia, deviene cierto. Por lo menos en lo que a recuerdos sonoros (¿culturales en general?) se refiere.

A todos nos gustan esas reediciones espectaculares o especiales (sigo conmocionado con la del imperecedero «Some girls», de los Rolling Stones, y eso que solo tengo la edición para pobres, la doble con un segundo cedé de temas inéditos, ¡pero vaya segundo cedé!), pues además de ofrecernos viejos discos que amamos, sus cuidadas presentaciones, en estos tiempos digitales, son una invitación a recuperar el placer de los bellos objetos discográficos palpables. Además, tienen mucho de juego en ese descubrir tomas alternativas o temas inéditos, aunque también es cierto que la escucha de éstos suele ser mero ejercicio de completista compulsivo y rara vez regresaremos a ellos tras la inicial escucha (no creo que frecuente mucho los extras del «Smile» de los Beach Boys, por ejemplo), quedándonos con el disco principal, ¡el que ya conocíamos o teníamos! Pero el coleccionista es así, y no atiende a razones, quiere poseer y sentirse a gusto al admirar aquello de su propiedad, y si es exclusivo, mejor que mejor.

Sin embargo, lo que en el mundo anglosajón –o el francés, que nos cae ahí al lado–, es común, en el español brilla por su ausencia. Julio Valdeón Blanco se lamentaba de ello hace unas semanas, con Bambino como excusa y a propósito de la escasez de integrales dedicadas a figuras emblemáticas del pop español (las de El Último de la Fila, Antonio Vega o Héroes del Silencio son de las pocas). Solo el valeroso sello Rama Lama se dedica con denuedo a tal labor, pero desde la precariedad de medios y ofreciendo ediciones populares (¡que tampoco está nada mal dada la miseria que nos corroe los bolsillos!). Sin embargo, la puesta al día de obras clásicas locales en formato «deluxe» y dirigidas a ese aficionado que consume reediciones de Pink Floyd, Elton John, Stones, Supertramp o los Who, son toda una rareza: Alaska y Dinarama, Siniestro Total, Loquillo o Sabina han sido de los pocos casos en los que parte de su discografía ha conocido cuidadas ediciones especiales (al margen quedan los elepés de la marca Vinilísssimo, que son otra cosa). Y resulta llamativa semejante escasez. Pero tal vez las propias discográficas son conscientes de que el pop hispano, históricamente, ha sido tratado como algo menor, por demasiado próximo y, por tanto, exento de la suficiente distancia y glamour. Es como si nos arrepintiéramos de nuestro propio pasado o se pensara que las ventas serán exiguas y, por ende, baldío el empeño. Sin embargo, en el ámbito catalán, con un mercado mucho más reducido (aunque quizá más ávido de consumir producto propio), se han podido catar reediciones como la histórica y modélica de «Brossa d’ahir», de Pep Laguarda, la integral de Ovidi Montllor o la recientísima de «Jo, la donya y el gripau» (LaCasaCalba Ed. / G3G records / Matriu-matràs), de Pau Riba, que aunque no incluye materiales extra (sí un deuvedé con imágenes de época recuperadas), se presenta envasada con muy loable cariño artesano e incluyendo un jugoso librito en el que el propio Riba recupera sus recuerdos del periodo entre 1969 y 1971 (cuando en Formentera encontró el paraíso de la libertad) que la hace absolutamente imprescindible para quienes quieran aproximarse no solo a un disco delicioso, sino a una época poco estudiada, cuando el rock de este país sonaba a folk-rock (inspirado por el estadounidense pero buscando raíces locales; justo lo que los nuevos hacedores de tales sonidos han obviado por completo, pero ese sería otro cuento) y olía a hippismo (no sé si a pachuli, que no estuve allí). Una reedición ejemplar, desde luego.

Algunos suspiramos pensando en buenas reediciones de los grandes clásicos del pop español (¿imaginan, por decir algo, un «Mediterráneo», un «La ley del desierto/La ley del mar», un «Señora azul» en cuidado formato «deluxe»? Yo sí) y, aunque en tiradas reducidas, muy probablemente en el desolador mercado actual (un páramo, en realidad) haya un hueco sin explotar, el de la nostalgia por nuestro pop. Mientras ese momento llega (que llegará), empezaré a ahorrar para hacerme con la anunciada integral de Roxy Music, que ya estoy salivando solo de pensar en ella.

 

oro-fango-bodegon-15-07-15

Los cuatro primeros años de El oro y el fango” se han recogido en un libro que solo se comercializa, en edición en papel, desde La Tienda de Efe Eme. Puedes adquirirlo desde este enlace (lo recibirás mediante mensajería y sin gastos de envío si resides en España/península).

 

 

 

 

 

Anterior entrega de El oro y el fango: El ruido de fondo.

Artículos relacionados