El Club de las BSO: Un Halloween de cine nada terrorífico

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“Little Boy”

“Little Boy”

 


“En ‘Little boy’ hay momentos tremendamente dramáticos como ‘Funeral’ o ‘Graveyard’, que pueden ser esperados por la trama de la historia, y momentos realmente emocionantes, probablemente los más normales en una película de este estilo y trama, como ‘Little boy ends the war’ y ‘Reunion’, y de acción como con ‘Malabang’”

 

La llegada del último día de octubre, víspera de Todos los Santos, sorprende a Fernando Fernández por su falta de títulos de miedo en la gran pantalla. Esta semana analiza las música de “Tres corazones”, “Little boy”, “El becario” y “El último cazador de brujas”.

 

 

Una sección de FERNANDO FERNÁNDEZ.

 

 

Acaba octubre y se celebra la festividad de Todos los Santos y Halloween, un momento especial para los estrenos más terroríficos del año, especialmente tras el Festival de Sitges. Y este año nos encontramos con…. ¡ninguno! Lo más “terrorífico” del mes ha sido la quinta película de la saga “Paranormal activity”, nada más. Y no será porque no haya títulos del género para estrenar en estas fechas. A cambio nos quedamos con toda una selección de dramas más intimistas y comedias que otra cosa, salpicado por el eventual título de aventuras destinado a sacar dinero en taquilla y poco más. Eso no quiere decir que no nos encontremos con interesantes bandas sonoras sobre las que llamar vuestra atención.

 

 

“Tres corazones”, música de Bruno Coulais

El primero es el nuevo drama dirigido por Benoit Jacquot, un drama romántico de corte clásico y con cierto retintín a historias que ya nos han contado. Un hombre pierde el tren a París, conoce a una mujer de la que se enamora, se citan días más tarde pero él no logra llegar a tiempo. Mientras busca a la primera, conoce a otra mujer y se casa con ella sin saber que son hermanas. Un triángulo amoroso con doble vertiente femenina, y básicamente un melodrama de vieja escuela cargado de “casualidades” para que las cosas sucedan cuando tienen que suceder.

Para la música Jacquot recurre a su habitual compositor, el maestro francés Bruno Coulais, en esta su sexta colaboración. Coulais ha elegido centrarse más en el drama que en el romance de la historia. Eso no quiere decir que no introduzca elementos románticos, especialmente cuando deja que el piano dirija la melodía principal de los temas, como ‘Sylvie’. Sin embargo, el tono de la música es muy dramático, incluso roza el tono de thriller como en “Celestine”. La idea principal de Coulais parece ser la de dejar claro que la historia no tiene un tono esperanzador en ningún momento, salvo breves momentos de emoción. Pero no es una historia luminosa, sino llena de sombras y dramas que no pueden acabar bien. El tono general de la banda sonora sea triste y dramático, y utiliza un motivo repetitivo de tono grave, que se introduce a lo largo de toda la banda sonora por debajo de la melodía principal, muy similar al sonido metálico de ‘Inception’, que crea una sensación de desasosiego y de que algo no va a acabar bien en el espectador realmente importante. El tono desolador y desapacible de la música no hace que sea de las partituras que uno desea escuchar en cualquier momento.

 

 

“Little boy”, música de Stephan Altman & Mark Foster

Diferente es el caso de “Little boy” aunque el resultado final termine siendo parecido. Es una de esas fantasías familiares, en el que la imaginación y el amor pueden mover montañas, en este caso literalmente. La historia de un niño que con el poder de su imaginación quiere conseguir que termine la Segunda Guerra Mundial y que su padre vuelva a casa, una historia que promete una de esas bandas sonoras cargadas de emoción y sentimientos.

Para ello el director recurre a dos compositores. Uno de ellos Mark Foster, el joven multiinstrumentista y creador de la banda Foster the People que hace su debut en el cine. Y por otro Stephan Altman, compositor habitual de publicidad y promoción, y uno de los fundadores de la sociedad Mophonics para la composición de música para publicidad y otros medios, de la cual formaba también parte el propio Mark Foster. Aunque ambos provienen del mundo más cercano al pop, el sonido de la banda sonora es bastante clásico en su conjunto, tal vez un poco excesivamente esquizofrénico. No ya por la presencia de dos canciones de sonido bastante moderno, y que suenan raro dentro de la época de la película, sino por la variabilidad del tono de la música. Hay momentos tremendamente dramáticos como ‘Funeral’ o ‘Graveyard’, que pueden ser esperados por la trama de la historia, y momentos realmente emocionantes, probablemente los más normales en una película de este estilo y trama, como ‘Little boy ends the war’ y ‘Reunion’, y de acción como con ‘Malabang!’. Un poco de todo y tal vez un poco desordenado, como si la música fuese donde la historia la lleve, pero sin preocuparse de sin cuadra en el contexto general de la banda sonora. Como si fueran retazos que se van colocando donde suenen más adecuados. Dicho esto, la banda sonora proporciona parte de esa emoción y magia que se espera de un cuento fantástico como este, aunque no toda la que nos gustaría.

 

 

“El becario”, música de Theodore Shapiro

De un director y músicos noveles, nos movemos ahora a un título plagado de veteranos, una película que cubre todas las bases que debe cubrir y bien. Una comedia de corte clásico dirigida por toda una experta como Nancy Meyers, arropada por los veteranos René Russo, Robert De Niro y la encantadora Anne Hathaway. Se agradece una comedia que no recurre a las ordinarieces que últimamente nos tiene acostumbrado el cine americano en este género.

Tras la batuta está Theodore Shapiro, todo un experto en la composición de música para comedias.
Como la historia y los personajes son excesivamente “perfectos”, compone una banda sonora cargada de melodías emocionantes y entretenidas. El tema principal que escuchamos en ‘Love and work’, tiene el tono justo entre melodía romántica cargada de positivismo, y energía, que reflejan la vida de la protagonista. Ese es el tono principal que vamos a encontrar en la partitura, especialmente con el piano y la guitarra llevando el peso principal. Es una de esas bandas sonoras que, aunque no rompe ningún molde especial, es tremendamente agradable de escuchar. Música de la que sirve para darnos la sensación de que el sol brilla un poco más cuando la oímos. Con concesiones a momentos de mayor comedia y energía como con ‘Interns get started’, pero donde la emoción se lleva el primer premio con momentos tan delicados y bonitos como ‘To the airport’ o ‘We can try’. Puede no tener la fuerza que le escuchamos en “Espías”, y no ser unos de los títulos destacados del año, pero desde luego la música de Shapiro consigue al menos ser lo suficientemente agradable y bonita para no pasar desapercibida.

 

 

“El último cazador de brujas”, música de Steve Jablonsky

Y termino con la de aventuras de la semana. La película más (remotamente) cercana a la temática de la fecha en que nos encontramos. A Breck Eisner le teníamos un poco desaparecido tras su estupendo remake del clásico de George A. Romero “The crazies”, pero ahora nos llega con este espectáculo de aventuras a la mayor gloria de Vin Diesel y acompañado de Michael Caine y Elijah Wood. Encarna a un cazador de brujas inmortal que ha llegado a nuestros días, marcado por muerte de su esposa e hija al derrotar a la Reina de las Brujas, que ha decidido resucitar y buscar su venganza, poniendo en jaque a la raza humana.

A cargo de la música, uno de los nombres habituales tras muchas partituras de algunos taquillazos
veraniegos: Steve Jablonsky. El compositor nos trae uno de sus habituales trabajos para este estilo de películas de acción. Ese es el principal problema, un sonido que nos va a sonar a muchas otras que hayamos escuchado, sus propios “Transformers” incluidos. Tampoco se trata de ser excesivamente exigentes, ni con la película ni con la música. En el fondo se trata de hacernos pasar dos horas de diversión y entretenimiento en una montaña rusa, y ambas cumplen con creces. Es más, Jablonsky esta incluso muy comedido en cuanto al desarrollo de temas, y prefiere centrarse más en la acción y el suspense, con pequeños toques emocionales para no hacernos olvidar el recuerdo y sentimientos del protagonista. Sin embargo, la acción y el suspense conforman la mayor parte de la banda sonora, y de ahí el que carezca de algo de personalidad. Toda una pena, porque después de ofrecernos un espectacular prólogo de más de ocho minutos en los que introduce un tema principal heroico para el protagonista, en el resto de la banda sonora va realizando apariciones esporádicas sin ningún tipo de evolución o cambio hasta que llegamos al estupendo epílogo en el que dicho se tema se descubre y abre de una manera espectacular, haciéndonos escuchar por fin el tema heroico que estábamos esperando. Una pena que no aparezca hasta el final.

Halloween llega, pues sin películas de terror, pero entramos en la recta final del año y llegarán algunos de los mejores títulos de 2015. Seguiremos con ellos la próxima semana.

 

 

Anterior entrega de El Club de las BSO: Nuevos compositores en el panorama cinematográfico.

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