El Club de las BSO: Músicas de acción y vicio

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‘‘Interstellar’ me parece una banda sonora sin alma y soberanamente aburrida, por muy bien que funcione en ciertos momentos, algo en lo que siempre ha sido un maestro Zimmer. Sin embargo ‘Chappie’ busca aportar algo nuevo, y nos trae algo mucho más original que el Zimmer de los Oscar”

 

Las guitarras del músico de Radiohead Jonny Greenwood, la ‘conspiranoica’ obra de Marco Beltrami y el oscarizado Paul Zimmer marcan las músicas de cine de la semana en El Club de las BSO.

 

 

Una sección de FERNANDO FERNÁNDEZ.

 

 

Aunque lo parezca no se trata de ningún anuncio para la sección de contactos de un periódico. A lo mejor he caído en el periodismo de titular dramático para llamar vuestra atención, pero de verdad que todo tiene sentido, e incluso lo compartiréis conmigo. Y es que, entre los estrenos de este fin de semana, musicalmente esto es de lo que vamos a hablar.

“Puro vicio”

“Nos ponemos” con el vicio para luego pasar a la acción (si, lo he escrito así aposta, hay que seguir la línea trazada en el artículo ¿no?). Y es que por fin se estrena en nuestras pantallas una de las películas, a priori, de las que se esperaba mayor presencia en los Oscar. “Puro vicio” (“Inherent vice”) es la adaptación de la novela de Thomas Pynchon obra del cada vez más sobrevalorado Paul Thomas Anderson. Sus dos nominaciones (vestuario y guión adaptado) son más que correctas para indicar lo más destacado de la película.

Anderson vuelve a contar con su habitual colaborador en los últimos años, el guitarrista de Radiohead Jonny Greenwood. El inglés es uno de los nombres destacados de la nueva ola de compositores independientes que han sobresalido en los últimos años, más cercanos al pop y al rock independientes que a la música orquestal. Eso no quiere decir que no tengan formación clásica; muchos de ellos la tienen, incluyendo a Greenwood que es un conocido multiinstrumentista (viola, banjo, armónica, y varios otros instrumentos) y además compositor residente de la BBC. Por estas razones, que no son las más conocidas del compositor, quien escuche la banda sonora de esta cinta va a sorprenderse bastante.

La música de la cinta incluye diversas canciones de los setenta para ayudar a la localización temporal de la historia, donde aparecen grupos como Can, Neil Young y otros. Pero el grueso de la misma es la partitura de Greenwood. Probablemente sea la composición más clásica en su carrera como músico de cine, orquestal y bastante delicada en sus piezas principales. Con un tono atmosférico y deprimente, ideal para la historia de detectives que es el corazón de la película. Es perfecta para la intención de Anderson, que pretende crear un “Chinatown” moderno. Pero parece querer retomar los aires e influencias del sonido del Hollywood clásico, y ahí radica su principal problema.

Esto daría lugar para un artículo entero, y no es el momento ni tal vez el lugar. La música de una película no puede tener únicamente el mismo valor que el del vestuario o el diseño de producción. No puede simplemente “vestir” la película porque “es lo que pega”. Si eso es así, evidentemente falta la labor del compositor, o por lo menos es más que incompleta. En este caso es tan evidente dicha función, incluso en su escucha aislada, que pierde sentido. Hay una sensación de falta de objetivo claro que hace que la partitura se convierta en música sosa y poco interesante. Evidentemente, tampoco ayuda que en mitad de las piezas con mayor sonido jazz/big band hayan mantenido diálogos, y que esta además se presente fuera del orden del desarrollo de la cinta.

 

“La conspiración de noviembre”

Marco Beltrami – Reunited

Un caso completamente opuesto es “La conspiración de noviembre” (“The november man”) y la estupenda partitura realizada por uno de los compositores más en forma del actual panorama musical como es Marco Beltrami. Una película de acción dirigida por el irregular director Roger Donaldson y que, a priori, entra en el terreno de lo que debería ser una convencional película de acción y de espías.

Desgraciadamente, hoy día este terreno nos trae muchas bandas sonoras que copian la fórmula de películas anteriores de éxito. El modelo más cercano probablemente sea la nueva saga de Bourne. Sí que es verdad que Beltrami se adhiere a dicho estilo sin problemas: percusión y adrenalina para las escenas de persecución; música atmosférica y con suspense para los momentos de tensión y algún tema principal que sirva como base para dar una coherencia a la música. Todo esto lo encontráis en la banda sonora de “La Conspiración de Noviembre”. Pero utilizado con mucha coherencia y con un estupendo sentido musical.

La partitura compone su propio guión, aportando lo necesario a los personajes e historia, independientemente de que estos sean genéricos. Vamos a escuchar música donde se nos insinúa lo que pasa por la cabeza de ese agente retirado encarnado por Pierce Brosnan. Como en su memoria hay recuerdos de una antigua relación, que le marcó, y que parece repetirse actualmente. Con un tema principal que sabe cargarse de emoción, especialmente con la aparición de pequeñas notas a piano que dan paso a una melodía más tranquila, a pesar de mantener la percusión y el ritmo. No se trata de romper moldes con cada composición. Pero si de aportar algo más con la presencia de la música en la película.

 

“Chappie”

Y este es el caso de la banda sonora con la que cierro hoy el Club. Uno de los compositores actuales que más relaciones amor/odio desata es Hans Zimmer. En esta ocasión su nombre viene unido al del nuevo título del director de la próxima película de la saga “Alien”: Neill Blomkamp. “Chappie” cuenta una historia clásica y conocida, la de un robot al que se le proporciona la capacidad de razonar como un humano, y que termina siendo más humano y lógico de lo que nunca seremos ninguno de nosotros.

En esta ocasión se aleja mucho de su trabajo para la nominada “Interstellar”, más clásico y emocional que su trabajo en esta película. Sin embargo, voy a sincerarme con vosotros: “Interstellar” me parece una banda sonora sin alma y soberanamente aburrida, por muy bien que funcione en ciertos momentos, algo en lo que siempre ha sido un maestro Zimmer. Sin embargo “Chappie” busca aportar algo nuevo, y nos trae algo mucho más original que el Zimmer de los Oscar.

Junto a sus dos colaboradores, por primera vez en mucho tiempo nos trae una banda sonora totalmente sintetizada. No en vano, para ello ha creado “The Chappie Elektrik Synthphonia”, en la que aportan el sonido de sintetizadores analógicos y de válvulas, creando el sonido de ese mundo futurista cargado de robots. Su sonido, en los momentos de acción, utiliza una electrónica realmente dura y casi cercana al “dub-step” que no es para todos los oídos. Sin embargo Zimmer sabe jugar perfectamente con dichas herramientas y aportar también un sonido emocional, para que seamos capaces de sentir el alma de ese robot protagonista. Y además se permite el lujo de incluir desde homenajes a su ídolo Ennio Morricone, con ese silbido sintetizado de la partitura en la parte final de la película (como si una película del oeste se tratase), a bromas sobre la era digital de hace más de 20 años con el sonido retro 8-Bits con el que cierra la banda sonora.

Insisto: no se trata de ser original, ni de romper los moldes cada vez que se quiera componer. Entiendo que no todos los proyectos son tan “inspiradores”, pero al menos debe sentirse el trabajo y el sentido de quien ha compuesto la música. Luego cada uno tendrá sus propios gustos para escoger lo que más le convenza.

Aquí termino de hablar de lo que nos llega esta semana, en cuanto a música cinematográfica. A los recién llegados: bienvenidos al club.

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