Doce singles esenciales de Prefab Sprout

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Xavier Valiño repasa toda la discografía de Prefab Sprout y selecciona doce singles claves en la historia del grupo.

 

Selección y textos: XAVIER VALIÑO.

 

En el “Cuadernos Efe Eme” 11 recién editado (que se puede adquirir aquí en nuestra tienda) repasamos la obra y la historia de Prefab Sprout, al tiempo que Carlos Pérez de Ziriza revisa su discografía. Hoy recordamos una docena de canciones del grupo que fueron singles, más sus respectivas alternativas y un bonus track. La próxima semana presentaremos otros tantos temas que no llegaron a ser editados en single a pesar de que lo merecían tanto o más, recordando así un total de cincuenta composiciones de Paddy McAloon que sirven para justificar una teoría bastante extendida que señala que Prefab Sprout representa el pop más excelso de las últimas décadas.

 

1. ‘Don’t Sing’ (“Swoon”, 1984)

Tras dos singles independientes, Muff Winwood (hermano de Steve Winwood) ficha al grupo para CBS por ocho discos. La primera canción de su álbum de debut, compuesta bastantes años antes, apareció también en single. Si su sonido era aún un boceto de lo que alcanzarían en sus siguientes discos, su letra, basada en la novela de Graham Greene de 1940 “El poder y la gloria”, ya dejaba claro que no estábamos ante un grupo cualquiera: “Un proscrito en tierra de campesinos / En cada rostro ve a Judas / La carga del amor es tan extraña / La terca bestia y el sacerdote amante del whisky se esconden de los capitanes / ¿Están felices de verte? / No, siempre traes problemas / Cubramos México con un velo: la negación no cambia los hechos”.

Alternativa: ‘Couldn’t Bear to Be Special’.

 

 

2. ‘Appetite’ (“Steve McQueen”, 1985)

Con su segundo álbum, el grupo asentó su fórmula del pop pluscuamperfecto. Entre los singles editados en el disco de 11 canciones elegidas por el productor Thomas Dolby entre 60 que Paddy McAloon había escrito más de cinco años antes, estaba ‘Appetite’, con un texto que aún hoy nadie ha conseguido descifrar. “No está muy claro, ¿verdad?”, aseguraba su autor en 1992 cuando le preguntaban si hablaba de una persona, y en ese caso de qué género, o un rasgo del carácter de alguien. “Sin embargo”, añadía él, “todavía me encanta. Sé que algunas personas piensan que el tema del álbum de “Steve McQueen” es la culpa, aunque lo cierto es que habla más de estar desconcertado por lo que algunas personas pueden hacer a otras. No veo que ninguna línea de alguna de sus canciones contenga el ‘mensaje definitivo’, pero en ‘Appetite’ me gusta especialmente esa estrofa que dice: “Si robas, sé Robin Hood”.

Alternativa: ‘Goodby Lucille #1 (Johnny Johnny)’.

 

 

3. ‘When Love Breaks Down’ (“Steve McQueen”, 1985)

En su formato single, ‘When Love Breaks Down’ contó con tres ediciones, siendo la última la que consiguió entrar en las listas de ventas británicas dando a conocer al grupo a audiencias mayores. En su momento, Paddy McAloon aseguró que se trataba de “una canción muy personal”, algo que nunca volvería a decir de otra de sus creaciones. “¿Has visto cómo está el tiempo? / La dulce lluvia de septiembre cae sobre mí como sobre nadie más / Hasta que me ahogo, hasta que me ahogo / Cuando el amor se tambalea / las cosas que haces para evitar que la verdad te hiera / Cuando el amor se tambalea / las mentiras que contamos solo consiguen que nos engañemos / Cuando el amor se tambalea / te unes a los náufragos que abandonan sus corazones por el sexo fácil”.

Alternativa: ‘Faron Young’.

 

 

4. ‘Cars & Girls’ (“From Langley Park to Memphis”, 1988)

Dos de los singles extraídos del tercer álbum oficial del grupo fueron los que más éxito obtuvieron, aunque no sean los más redondos de su trayectoria. ‘Cars and Girls’ se mofaba de la temática habitual de las canciones de Bruce Springsteen: “Simplemente quería decirle a Springsteen que esa metáfora para todo (‘la vida es una autopista’) no es lo suficientemente grande para incluir toda la complejidad y tristeza de este mundo”, aseguró entonces Paddy McAloon. La portada del single, por si alguien no lo tenía claro todavía, muestra una cerilla que, sí, parece Springsteen en una de sus poses características con el brazo en alto después de haber rasgado su guitarra. Por su parte, ‘The King of Rock and Roll’, que McAloon compuso en veinte minutos tras bajarse de un bus, le pareció tan estúpida que no quería grabarla, en especial por el estribillo por el que la canción es recordada: ‘Hot dog, jumping frog, Albuquerque’ (‘Perrito caliente, rana saltarina, Albuquerque’). En un encuentro posterior con Paul McCartney, el bajista y cantante de The Beatles le aseguró a McAloon que la canción se había convertido en su particular ‘My Ding-a-Ling’ aquel single ‘tontorrón’ de Chuck Berry que había sido el único suyo en llegar al número 1 y que hablaba de su ‘miembro viril’.

Alternativa: ‘King of Rock ‘N’ Roll’.

 

 

5. ‘Hey Manhattan!’ (“From Langley Park to Memphis”, 1988)

Más logrado que los anteriores, y con Pete Townshend de The Who tocando la guitarra acústica, ‘Hey Manhattan!’ muestra la admiración y fascinación de Paddy McAloon, nacido en una pequeña población escocesa, por la Norteamérica del glamour y las luces de neón. Y lo hace con una producción exuberante, al tiempo que reclama su lugar entre los mejores compositores. La espina: que Isaac Hayes se negase a cantar esta canción escrita expresamente para su voz. “El verano llegó y siento que el mundo está de mi lado / El Puente de Brooklyn se extiende debajo de mí / Un billón de almas muriendo por conocerme / Cargado de promesas y arrodillado con elegancia / Lo que quiero está aquí en mi cara y siento que poseo todo el maldito lugar / ¡Oye Manhattan! ¡Aquí estoy! / Llámame estrella Tío Sam / Paseando por la Quinta Avenida / Sólo de pensar que Sinatra estuvo también aquí / Estos mitos que no se pueden deshacer esperan por ti”.

Alternativa: ‘Nightingales’.

 

 

6. ‘Looking for Atlantis’ (“Jordan: The Comeback”, 1990)

Hasta cinco singles se extrajeron de “Jordan: The Comeback”, la obra más ambiciosa en la producción de Prefab Sprout con 19 canciones y 65 minutos, tocando en sus textos temas muy diversos, nada comunes en el aparentemente trivial mundo del pop: la fe, el sexo, la música norteamericana de los cincuenta y con citas a Agnetha de Abba, Jesse James, Daryl Hall… ‘Looking for Atlantis’ era el corte que abría el disco con un ritmo contagioso. “Seguro que es bueno marcarte un reto / Seguro que es bueno fijarte metas / Pero también es de tontos estar ciego / Buscando el Santo Grial / Cuando nadie ha podido hallarlo”.

Alternativa: ‘Machine Gun Ibiza’.

 

 

7. ‘We Let the Stars Go’ (“Jordan: The Comeback”, 1990)

Las canciones de “Jordan: The Comeback” se dividían en cuatro grupos un tanto difusos: el primero, con cinco temas en torno al amor; el segundo, cuatro canciones con Elvis Presley como motivo; el tercero, una sinfonía de cinco temas inspirada por la cara B de “Abbey Road” y también conocida como “la ruptura de Fred Astaire y Ginger Rogers”; y el cuarto, cinco temas que hablan de “añoranzas, hacerse mayor y el deseo de paz”. Si ‘Carnival 2000’ era una explosión colorida a ritmo de samba, ‘We Let the Stars Go’, que formaba parte del primer grupo, se revelaba como el single más delicado de su trayectoria. “Paddy Joe, mira Paddy Joe / No puedo enfrentarme a este recuerdo / Hace cuánto tiempo en una hermosa noche / Liberamos a las estrellas”.

Alternativa: ‘Carnival 2000’.

 

 

8. ‘If You Don´t Love Me’ (“A Life of Surprises, The Best of Prefab Sprout”, 1992)

Como ganchos para el primer recopilatorio del grupo, “A Life of Surprises, The Best of Prefab Sprout”, tanto ‘If You Don’t Love Me’ como ‘The Sound of Crying’ deberían haber sido un par de temas de relleno sin mucha más enjundia sacados de los inagotables archivos de su autor. Pero Paddy McAloon no se iba a conformar con ello e incluyó dos inéditos a la altura de sus mejores momentos, con los siempre agradecidos coros de Wendy Smith y dos estribillos que se fijan en el subconsciente para no desaparecer de ahí jamás. Por si no fuese suficiente, ‘If You Don’t Love Me’ tuvo una remezcla llamada ‘String Driven Thing’ en la que el único acompañamiento lo ponían instrumentos de cuerda, indicando que el adjetivo ‘celestial’ asociado a su música no va muy desencaminado.

Alternativa: ‘The Sound of Crying’.

 

 

9. ‘A Prisoner of the Past’ (“Andromeda Heights”, 1997)

Entre 1990 y 1997, Paddy McAloon optó por pasar a un segundo plano y centrarse en componer más canciones, colaborando con Jimmy Webb o escribiendo para otros artistas como la cantante estadounidense Cher y el actor británico Jimmy Nail. Sería en  abril de 1997 cuando el grupo reaparece por sorpresa en la televisión británica interpretando ‘A Prisoner Of The Past’, su primer single en todo este tiempo y que avanzaba “Andromeda Heights”, un álbum por otra parte más comedido y menos opulento que su predecesor. La canción contenía un texto sobre una obsesión destructiva y venía reforzada por un sonido a lo Phil Spector.

Alternativa: ‘Electric Guitars’.

 

 

10. ‘Where the Heart Is’ (“38 Carat Collection”, 1999)

‘Where the Heart Is’ es la canción más convencional, más estándar, del repertorio de Prefab Sprout. Y tiene su lógica: los productores de la serie del mismo título de la televisión británica ITV le pidieron a Paddy McAloon un tema corto que pudiese gustar a su madre. La serie, que estuvo casi diez años en antena, se centraba en las vidas de un grupo de enfermeras de Yorkshire. “Quizás otras calles sean más amplias / que las calles estrechas que conozco / Aún así me encontrarás aquí / Los lazos me atan aquí / Quizás otras luces sean más brillantes / fila por fila, que las luces de esta calle / Todo lo que sé es que este mi hogar / Donde está el corazón”.

Alternativa: ‘Wild Card in the Park’.

 

 

11. ‘Sweet Gospel Music’ (“Let’s Change the World with Music”, 2009)

Cuando nadie esperaba ya un nuevo disco del grupo, en 2009 se publica “Let’s Change the World with Music”. Esta gran colección de canciones grabadas en 1993 tiene su origen en 1976, cuando McAloon quedó fascinado por la historia del disco perdido de los Beach Boys, “Smile”. Tres lustros después, McAloon empezó a componer el disco que seguiría a “Jordan The Comeback”, y sus canciones fueron surtiéndose de la metáfora de la música como fuerza consoladora, como inspiración, incluso como la voz de lo sublime, inspirándose para ello en la clase de lenguaje e imaginería que se puede encontrar en el góspel. Pero el disco no se editó y pasó a engrosar la lista de los álbumes perdidos de la historia del rock. Por suerte, “Smile” acabó publicándose en 2004 y “Let’s Change the World with Music” también, cinco años después. ‘Sweet Gospel Music’ era una de sus piedras angulares, y como tal sirvió para apoyar el álbum como single digital.

Alternativa: ‘Let There Be Music’.

 

 

12. ‘The Best Jewel Thief in the World’ (“Crimson/Red”, 2013)

La última entrega de la banda, “Crimson/Red”, en 2013 (filtrado semanas antes de su edición con el título de “Devil Came a-Calling”), incluía canciones grabadas en los últimos años a pesar de los problemas de de los últimos años de Paddy McAloon en la retina y los oídos. Con este álbum cumplía definitivamente con aquel lejano contrato de 1982 por ocho discos del que todavía le quedaba por entregar uno a su compañía. ‘The Best Jewel Thief in the World’, su single, mantiene las esencias de lo mejor de su producción más de 30 años después de sus primeras grabaciones.

Alternativa: ‘Devil Came A Calling’.

 

 

BONUS TRACK: ‘America’

Inesperadamente, hace menos de dos semanas, Keith Armstrong, el máximo valedor y apoyo de Paddy McAloon desde el principio, su mánager y quien le grabó sus primeros singles montando una discográfica para ello (Kitchenware Records), colgaba un vídeo en blanco y negro probablemente hecho con un teléfono móvil en el que aparece Paddy McAloon interpretando una nueva canción. Bajo su apariencia de ermitaño se puede entrever los rasgos del compositor que conocimos en los 80 y en los 90 y, por encima del envoltorio acústico de esta diatriba contra las políticas de Trump (sí, él también tiene ya su canción protesta), se adivina otra gema pop a la que solo le falta revestirla en el estudio para situarse junto a lo más granado de su obra. “No rechaces al extranjero llamando a tu puerta, ni a la niña huérfana exiliada de la guerra / pues podría convertirse en doctora, en una científica que encontrase la cura”.

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