Dixie Town, rocoso blues rock

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“Por fin hemos conseguido transmitir ese eclecticismo que siempre ha estado en nuestro ADN y que por alguna razón nos resistíamos a admitir. Y todo ello con una producción menos extrema y más amable que en pasadas ocasiones”

 

Hace unos meses vio la luz su nuevo disco, “Same old story”, cuya producción ha corrido a cargo de Hendrik Röver en los estudios del líder de Los Deltonos. Eduardo Izquierdo habla con ellos.

 

 

Texto: EDUARDO IZQUIERDO.

 

 

Que no les engañen. En este país se hace mucha y muy buena música. Y que tampoco sea el idioma el árbol que no les deje ver el bosque. El gran Juan Puchades, exdirector de esta publicación y editor de “Cuadernos Efe Eme”, me decía una vez acertadamente que “los grupos nacionales que cantan en inglés deben asumir que han de jugar en la liga de los artistas internacionales”. Una afirmación con la que estoy bastante de acuerdo, y que a Dixie Town debe importarles bien poquito. Porque los de Vigo son una apisonadora que se pasan por la piedra al 90% de los grupos que nos llegan de fuera. Y lo digo sin rubor y con la seguridad del que no se equivoca. Su último artefacto, “Same old story (Gaztelupeko Hotsak)” es un rocoso ejercicio de blues rock perpetrado en los Guitar Town Recordings de Hendrik Röver. Y por ahí empezamos nuestra charla.

 

¿Por qué elegisteis grabar en Guitar Town Recordings?
Ha sido como la vuelta de los hijos prodigo. Ya estuvimos a punto de grabar nuestro segundo disco con él, pero en aquel momento finalmente sólo se hizo la mezcla y el master. Hendrik es una persona muy cercana al grupo desde hace muchos años, y si a eso le sumamos que desde nuestra adolescencia él era un absoluto ídolo para nosotros, y lo sigue siendo, era demasiada carga emocional estar bajo su batuta. Parece que necesitábamos otros productores con quienes no tuviéramos tanta carga emocional y que el proceso pudiera ser más aséptico e indoloro. En cierta manera agradecemos que haya llegado la oportunidad en este disco, porque su sonido es perfecto para las canciones que hay en “Same old story”. Nosotros estábamos maduros para Hendrik y él está de dulce en cuanto a producción. Todo lo que sale de ahí es oro. El nuevo “Muscle shoals”. Grabar en Guitar Town Recordings era solo cuestión de tiempo y el momento no pudo ser mejor para ambos.

 

¿Qué aportó Hendrik a vuestro sonido?
Construyó su estudio con sus propias manos y conoce cada cachivache que allí hay como si fueran hijos suyos. ¿Qué otro productor o músico hay en nuestro país que pueda conocer mejor la sonoridad óptima de nuestro cóctel de estilos? Su calidez humana y el ambiente que hubo en la grabación se transmiten en el sonido. Alguien del entorno del Ruta 66 nos dijo al respecto que “es cálido, muy orgánico, tiene sabor a madera y whisky, ponerlo es como volver a casa después de haberte empapado bajo la lluvia”. No puedo estar más de acuerdo con estas palabras. Su sonido refleja muy bien el cariño con el que se ha hecho y las vibraciones positivas en su grabación. En cuanto a su visión como músico y arreglista, influyó en algunas cosas, pero no creo que de manera radical. Es como si de alguna manera el disco fuese compuesto y preparado con Hendrik y su Guitar Town en la cabeza. ¿Qué diría él sobre esto? Es cierto que aparece en determinados temas poniendo el lazo de regalo en algunas canciones, con algunas guitarras preciosas en determinados pasajes. También nos ayudó mucho en los coros. Nos los pasamos muy bien haciéndolos.

 

Una novedad en este disco es la inclusión definitiva de teclados. ¿Engrandece eso vuestro sonido?
Después de grabar el directo, teníamos la sensación de que habíamos llegado al epitome de lo que podíamos hacer como power-trio al uso y nos apetecía añadir más colores a nuestra música. En ese sentido, la presencia de Isaac Campos ha sido fundamental, tanto por su calidad como músico y arreglista como por la influencia en la composición, al saber que debíamos hacer temas dejando espacio para un nuevo músico. Tener un teclista nos abre un mundo de posibilidades.

 

Colaboráis con Eric Oblander, la armónica de Five Horse Johnson. ¿Cómo se gestó?
Al girar con ellos como artistas invitados en dos fechas en España, hubo muy buena conexión y hablamos de colaborar en nuestra próxima grabación. Hace un par de años entrevistaron a Eric Oblander en Radio Nacional, en un especial que se hizo de Dixie Town y su apoyo y confianza en la banda no puede ser mayor, estamos muy agradecidos. Los primeros discos, sobre todo de Five Horse Johnson, no salían de nuestros reproductores y queríamos tener esa armónica afilada en una canción tan bastarda como ‘Taste it’.

 

Si tuvieras que elegir algo que habéis conseguido con este disco y los anteriores no, ¿qué dirías que es?
Por fin hemos conseguido transmitir ese eclecticismo que siempre ha estado en nuestro ADN y que por alguna razón nos resistíamos a admitir. Y todo ello con una producción menos extrema y más amable que en pasadas ocasiones, y un método de grabación que me a mi, personalmente, me ha permitido mostrar más recursos en lo vocal y cantar de modo más natural y cercano.

 

Sois tipos valientes, nada de discos cortos. ¿Qué os lleva a ello?
Pura hiperactividad compositiva. Se descartaron dos temas ya preparados para el disco y algunos más, y ya hay material para próximos trabajos. Además, ya que te metes en un estudio no vas a grabar un EP, ese tipo de cosas no nos parecen eficientes. Al final añadimos un número acústico que, junto con la vuelta al redil de Hendrik, cierra un poco el círculo y la reconciliación con los medios tiempos que siempre habíamos compuesto y casi nunca habíamos grabado. La canción la compusimos Óscar y yo a los 20 o 22 años, cuando Dixie Town no era casi ni una idea.

 

La portada me ha parecido excelente. ¿De dónde sale?
Es obra del excelente Ilustrador Aurelio Lorenzo. La idea vino cuando estábamos buscando iconos que reflejasen el origen del título: esa actitud desafiante y perseverante en un modo de vida a pesar de todo lo que pueda haber alrededor. Encontramos una noticia que contaba cómo cuando la policía de Manila cerró un prostíbulo encontró en su interior a una señora de 93 años que llevaba ejerciendo la prostitución desde la Segunda Guerra Mundial. En la foto, la mujer detenida no podía mostrar más dignidad y desafío a la autoridad. Aurelio combinó la cara de esta señora con cómo serían las chicas rockeras de nuestra generación en la edad de oro y como lucirían orgullosas sus marcas de guerra, y ahí estaba el concepto de “Same old story”.

 

Hace tiempo que creo que grupos de aquí, como vosotros, no tienen nada que envidiar a los foráneos, pero el nivel de atención prestado por los medios no es el mismo. ¿Qué opinas?
No puedo estar más de acuerdo con tu apreciación. De todas maneras, creo haber visto en este último año un ligero cambio de tendencia, espero que así sea.

 

¿Creéis que hay una escena para vuestra música en nuestro país?
Rotundamente no (risas).

 

Ya que habéis grabado con Hendrik, algunos soñamos con un doble cartel con Los Deltonos. ¿Nos vais a dar el gusto?
Ya hemos estado con ellos en varias ocasiones, la última en la Sala Caracol el pasado septiembre. Volveremos a repetir en Barcelona el 20 de febrero en el Rocksound, va a ser una noche memorable.

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