Discos: “The story of Sonny Boy Slim”, de Gary Clark Jr.

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“No es un trabajo que entre a la primera y no hay que ir demasiado rápido con él, porque eso significará cargarse la escucha de uno de los grandes discos de 2015”

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Gary Clark Jr.
“The story of Sonny Boy Slim”
WARNER

 

 

Texto: JUANJO ORDÁS.

 

 

Parece que el mundo tiene bastante prisa en que Gary Clark Jr. pase de esperanza a realidad, pero lo cierto es que hay que darle su tiempo. Tanta nominación, que si un Grammy por aquí, que si tal por allá… Vamos a dejar al chico que haga lo que tiene que hacer y que se tome el tiempo que le dé la gana. Es algo parecido lo que ocurre con su nuevo disco, “The story of Sonny Boy Slim”, que hay que darle mucho tiempo. Depende de lo entrenado que se tenga el oído, claro, pero no es un trabajo que entre a la primera y no hay que ir demasiado rápido con él, porque eso significará cargarse la escucha de uno de los grandes discos de 2015… para el que se tome la paciencia necesaria.

Afortunadamente, Gary Clark no es un remedo de blues prehistórico, sino un artista actual y “The story of Sonny Boy Slim” es producto de un tipo que vive en 2015. A mí me parece mucho más excitante que Clark trate de empujar su música hacia una amalgama temporal que incluye elementos del pasado que el que se dedicara a interpretar un papel de gurú guardián de la autenticidad. De hecho, su apertura de miras está mucho más cerca del espíritu iconoclasta de Prince que de puntos de vista ortodoxos.

Entrar de seguido con dos piezas tan colosales y tejidas a partir de la misma tela como “The healing” y “Grinder” no es una invitación, es un reto para el que quiera aceptarlo. Se trata de engancharse y seguir adelante, profundizar en la forma en que una canción conduce a otra, darle más de una vuelta a la preciosa ‘Our love’, esos son los primeros pasos para asegurarte de que este disco es para ti. Hay bases bien modernas, blues, góspel y soul, géneros que pueden parecer más o menos accesibles, pero en realidad este disco demanda atención, mucha. Luego ya va rodado y te sientes hasta idiota por no haber entendido antes de qué iba el disco, pero a cambio has conseguido adentrarte en una obra que llega al notable sin problemas.

 

 

Anterior crítica de discos: “Angels and buffalos”, de The Spike Heel Sex Sound.

 

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