Discos: “Para Amália”, de Mísia

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“En la alternancia del fado entre sus partes mayores y menores, donde la intérprete dice su frase a la que responde la guitarra, Mísia logra ese punto sublime donde el instrumento adquiere la dimensión de la palabra y prologa el canto de la voz”

 

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Mísia
«Para Amália»
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Texto: CHEMA DOMÍNGUEZ / NOEMÍ SÁNCHEZ.

 

 

El destino. La fuerza del destino. Eso es el fado. Su fuerza expresiva siempre impresiona, siempre está preparada para conectar con los sentimiento más personales, más profundos, alegres o tristes, nostálgicos o vitales de cada uno. Si eso sucede estás en otra dimensión, tal y como sobreviene con tantos géneros portuarios, con tantos cruces de caminos donde lo vivido aflora. Mísia lo sabe perfectamente, y tras deslumbrar con «Delikatessen Café Concerto» (2013), donde se cruzó con Iggy Pop, Dead Combo o The Legendary Tiger Man, su nuevo paso discográfico le lleva a rendir tributo a Amália Rodrigues.

Después de más de veinte años de carrera, creando su propia marca y estilo, Mísia publica “Para Amália”, un regalo y un homenaje que la cantante portuguesa dedica a la desaparecida dama del fado. En un concierto de tributo en el Festival de Fado de Madrid en 2014, surgió la idea de este disco que está compuesto por dos partes. En la primera, Mísia canta acompañada de Fabrizio Romano al piano, las composiciones de Alain Oulman y otros poetas eruditos que Amália grabó. En una de ellas, ‘Amor sem casa’, cuenta con la colaboración del actor Rogerio Samora recitando el poema con su voz rasgada, en perfecta armonía con la voz de la fadista. En la segunda parte, más luminosa, los canciones son vestidas por Dani Pinto a la viola y bajo acústico y el omnipresente Luís Guerreiro a la guitarra portuguesa. Contiene fados más tradicionales y populares que Amália Rodrigues interpretó, pero también incluye cuatro canciones nuevas entre las que está ‘Amália sempre e agora’, a dúo con la cantante brasileña Maria Bethania, hermana de Caetano Veloso, y una versión de ‘María la portuguesa’ que Carlos Cano escribió para Amália y que Mísia interpreta con la cantante Martirio, dos renovadoras de los géneros que viven e interpretan a las que nunca estaremos lo suficientemente agradecidos.
En la alternancia del fado entre sus partes mayores y menores, donde la intérprete dice su frase a la que responde la guitarra, Mísia logra ese punto sublime donde el instrumento adquiere la dimensión de la palabra y prologa el canto de la voz. Al igual que sucede con la belleza que desplegaron Maria Teresa de Noronha y Fernanda María, o las voces masculinas de Alfredo Marceneiro o el aún vivo Carlos do Carmo, Mísia logra en «Para Amália» cruzar etiquetas artísticas y temporales, Mísia canta a Amália desde la eternidad.

 

 

Anterior crítica de discos: “No son tu marido”, de Hazte Lapón.

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