Discos: “Bailamos por miedo”, de Joe La Reina

Autor:

«Están recordando a todas las bandas indies españolas que hay mucho camino por recorrer y que el que se queda en casa es porque quiere»

joe-la-reina-26-03-14

Joe La Reina
“Bailamos por miedo”
SUBTERFUGE

 

 

Texto: JUANJO ORDÁS.

 

 

La carrera de Joe La Reina es sorprendente, en muy poco tiempo y con tan solo un epé en el mercado han decidido dar un paso tan importante como comenzar a cantar en castellano en “Bailamos por miedo”, su primer disco. Lo que otros artistas tardan hasta dos y tres trabajos en comprender, una banda como Joe La Reina lo han entendido en tiempo record: que con determinados idiomas no puedes expresarte como en tu lengua madre.

La pequeña revolución que seguramente sin pretenderlo abandera la banda es similar –aunque hasta ahora de menor impacto– que la que en su día supuso el comienzo de la carrera en solitario de Nacho Vegas, es decir, repelen el rock alternativo/indie en el que cabría encasillarles para abrazar los viejos usos en un viaje que una la actualidad con el sentimiento folk de los sesenta, tanto anglosajón como español. Hay que insistir, “Bailamos por miedo” suena muy natural y a buen seguro Joe La Reina están haciendo lo que les pide el cuerpo, pero a la vez están recordando a todas las bandas indies españolas que hay mucho camino por recorrer y que el que se queda en casa es porque quiere.

Las canciones de “Bailamos por miedo” suenan a viento y arena, a ciudades desiertas de dios sabe qué desértico país, pobladas por fantasmas y tristeza. Es tan claro el cuadro que pintan que es solo cuestión de muy poco tiempo el entenderlo y el desear darse una vuelta con ellos por ruinas emocionales, grisáceas y seductoras. Apetece vivir un rato entre el paraje solitario que divisan los componentes de la banda, resulta estremecedor y después hay que coger aire, la verdad, pero como experiencia merece la pena. Mucho.

No es un trabajo para todos los públicos, desde luego, porque requiere cierto compromiso por parte del oyente. Curiosamente es fácil de escuchar, sus sonoridades no son estridentes, pero para bucear en él hay que coger oxígeno. Al fin y al cabo hablamos de música y no hace falta estudiar nada para disfrutar de ella, ¿no? Esa es la grandeza de la música popular aunque esté ahogada en la hermosa melancolía.

Anterior crítica de discos: “Live in Japan”, de Chicago.

Artículos relacionados