Diez joyas de Van Morrison

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Una carrera de más de cincuenta años, con el nivel que mantiene Van Morrison, es complicada de revisar y seleccionar. Pero Luis Lapuente no le tiene miedo a (casi) nada, y asegura que estas son las diez “que le saben a gloria al Doctor Soul”.

 

Selección y texto: LUIS LAPUENTE.

 

1. ‘Gloria’, de Them (“The angry oung Them”, 1965).
Incluida en el álbum “The angry oung Them”, Bruce Springsteen comentó un día que con esta canción empezó todo, todo en su vida musical, todo en el rythm and blues blanco, todo en la carrera de Van Morrison. La magia del pop resumida en tres acordes memorables y una historia de amor adolescente que termina en el séptimo cielo: “La vi llegar a mi casa, llamó a mi puerta y subió a mi habitación. Ella me hace sentir tan bien: G-L-O-R-I-A”. Leyenda del rock de garaje y una de las cimas del rock de todos los tiempos.

 

 

2. ‘Wild night’ (“Tupelo honey”, 1971).
Gema absoluta de amor por los ritmos negroides y por la música más vitalista y contagiosa. Una de las muchas gemas del álbum “Tupelo honey”, que Morrison grabó en una época absolutamente gloriosa, cuando todo o casi todo lo que tocaba era oro puro. Suena a Stax, sí, pero suena sobre todo al mejor Van Morrison, a ese que disfruta afirmando en el estribillo que le llama la noche salvaje: “wild night is calling”.

 

 

3. ‘Bulbs’ (“Veedon fleece”, 1974).
“Veedon fleece” es otro de los álbumes majestuosos de Van Morrison, el que cerró, tras el divorcio de Janet Planet, el circulo dorado anunciado en “Astral weeks”. Ritmos country y rythm and blues (hay quien dijo que esta canción era una de los Dire Straits antes de que estos hubieran nacido), es la pieza más festiva de un álbum sombrío y elegante, pese a versos como estos: “Ella permanece en las sombras, donde las luces de la calle se vuelven azules (tristes)”.

 

 

4. ‘Into the mystic’ (“Moondance”, 1970).
Última de la cara A de un álbum bucólico y plácido, feliz, el maravilloso “Moondance”, fiel reflejo de su vida sosegada junto a su esposa Janet Planet. Romántica, etérea, pastoral, una de esas gemas intemporales que definen lo que podríamos llamar gypsy soul. Probables referencias a una poco explicada experiencia mística infantil.

 

 

5. ‘Jackie Wilson said (I’m in heaven when you smile)’ (“St. Dominic’s premiew”, 1972).
Homenaje de Van Morrison a uno de sus cantantes favoritos, el malogrado Jackie Wilson. Aires de R&B de Nueva Orleans en otra de esas canciones de amor feliz y entregado que tanto nos gustan del Viejo Gruñón. Incluida en su álbum St. Dominic’s preview, uno de los menos conocidos fuera del círculo de admiradores de Van.

 

 

6. ‘Bring it on home to me’ (“It’s too late to stop now”, 1974).
Van Morrison vuelve a grabar ahora este cásico mayúsculo de su amado Sam Cooke, pero la versión definitiva la registró en el doble en directo “It’s too late to stop now”, una joya en bruto de su época dorada con la Caledonia Soul Orchestra, una banda mercurial liderada por dos músicos de su absoluta confianza, el organista Jeff Labes y el guitarrista John Platania. En Youtube encontramos esta otra versión.

 

 

7. ‘Why must I always explain’ (“Hymns to the silence”, 1991).
Su primer álbum doble fue “Hymns to the silence”, grabado en Londres en 1990. Un trabajo infravalorado, de los años en que Morrison protestaba porque todo el mundo le pedía que sus discos fueran el nuevo “Astral weeks” o el nuevo “Moondance”. ¿Por qué tengo que dar siempre explicaciones de todo lo que hago?, clamaba el Tío Vinagre en esta canción maravillosa, de aires celtas y adornos pop cercanos a la atmósfera festiva de “Tupelo honey”.

 

 

8. ‘Rolling hills’ (“Into the music”, 1979)
Una de esas canciones que hacen profesión de fe en “Into the music”, el “álbum cristiano” de Van Morrison, quizá la última de sus obras maestras, grabada en los estudios Record Plant de Sausalito con el trompetista Mark Isham y el saxofonista Pee Wee Ellis, además de Robin Williamson (de The Incredible String Band) y Ry Cooder.

 

 

9. ‘Wonderful remark’ (“El rey de la comedia”, 1983).
Compuesta por Morrison en 1969 cuando acababa de casarse con Janet Planet y se había mudado a Woodstock. Parece ser que la canción se refiera al encuentro que tuvo el León de Belfast con Albert Grossman, el hombre de moda en Woodstock, entonces protector de Dylan y otros grandes. Morrison le llevó a Grossman una cinta con canciones suyas y el Oso le contestó: “Quémala”. Morrison intentó grabarla en “Moondance” y luego en “St. Dominic’s preview”, pero la canción no vio la luz hasta la banda sonora del film “El rey de la comedia”, donde la regrabó a instancias de Robbie Robertson y Martin Scorsese. Con Robbie Robertson, Nicky Hopkins y Jim Keltner.

 

 

10. ‘The way young lovers do’ (“Astral weeks”, 1968).
Belleza de pop barroco, camerístico, adornada con el dulce sonido del clavicémbalo, la guitarra acústica y la flauta, en los surcos del genial “Astral weeks”, donde quizá pase desapercibida esta obra maestra mayor de jubilosa celebración de vivir, tan cautivadora como ‘Madame George’ o ‘Cyprus Avenue’.

 

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