Diez canciones sugerentes para momentos íntimos (y II)

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Cantándole a la intimidad, a veces con la censura sobre sus cabezas, se grabaron estas canciones sugerentes que recoge Xavier Valiño. Entre ellas, temas de Parálisis Permanente, Prince con Kim Basinger o Serge Gaingsbourg con Jane Birkin.

 

Selección y texto: XAVIER VALIÑO.

 

Tal y como vimos hace unas semanas en la selección Diez canciones sugerentes para momentos íntimos (I), hay otras canciones que ayudan a lograr la atmósfera necesaria en “esos” momentos íntimos gracias a la “pasión” que sus intérpretes pusieron al grabarlas, como si estuvieran en pleno éxtasis. Algunos de esos susurros son fingidos, otros reales. Esta es la segunda entrega de temas en los que sus cantantes recrearon con sus voces la cima del placer, para escuchar y ‘disfrutar’, a ser posible en compañía, junto a 10 alternativas y un corte extra.

 

1. Parálisis Permanente: ‘Bacanal’ (“El acto”, 1982)

Era el único corte instrumental del disco de debut de Parálisis Permanente. En él, una voz de mujer (supuestamente, Ana Curra) va dejando unos gemidos que bien se podrían entender como una parte más del sonido y el ambiente oscuro del disco, o, si nos atenemos más literalmente al título de la canción, como algo más carnal.

Alternativa: Javier Corcobado: ‘Ciudad erótica’.

2. Pink Floyd: ‘Fingal’s Cave (Take one)’ (en el disco pirata “Variations on a theme of absence, 1994)

Aunque Pink Floyd la compuso para la banda sonora de la película Zabriskie Point, para una escena en la que despega un avión (sabe Dios qué tendrían que ver las voces sensuales con todo ello), al final fue descartada y no se incluyó en la misma. Apareció por primera vez en otra toma en el disco pirata “Omay yad” y, finalmente, de forma oficial en la caja “The early years” 1965-1972 bajo el título de ‘Aeroplane’. ‘Fingal’s Cave’ permanece inédita en la discografía oficial del grupo, aunque ha visto la luz en diversos recopilatorios piratas, el primero “Variations on a Theme of Absence”.

Alternativa: Pink Floyd: ‘The great gig in the sky’.

3. Pixies: ‘Tame’ (“Doolittle”, 1989).

‘Tame’ ejemplifica perfectamente la dinámica de las canciones de Pixies, pasando de la calma al ruido eléctrico varias veces. Está compuesta por Black Francis y con un solo de guitarra de Joey Santiago que él reconoció como su ‘acorde Hendrix’, en este caso destacan también unos susurros combinados con respiración entrecortada justo antes de su explosión final.

Alternativa: U2: U2: ‘Hold me, thrill me, kiss me, kill me’.

4. Prince & Kim Basinger: ‘The crime’ (“The scandalous sex suite”, 1989).

La película “Batman” los unió. Kim Basinger era la actriz principal y Prince el compositor de su banda sonora. Su relación fue todo un affaire de Hollywood, y con ese título, “Hollywood affair”, Prince le compuso y grabó todo un disco a su nueva amante. Ese álbum, que nadie debería oír y que sus dos responsables vetaron (Kim Basinger no sabe cantar y Prince no escribió sus mejores canciones obnubilado por los encantos de ella), se ha filtrado para su desgracia, como se puede comprobar aquí. Su otra colaboración fue la regrabación de una de las canciones de “Batman”, ‘Scandalous’, en una suite de 19 minutos donde ambos dejan para la posteridad la prueba de su amor. El momento más lujurioso era ‘The crime’, una tórrida revisión llena de lascivia, susurros y jadeos en la que muy probablemente dejaron registrado uno de sus encuentros sexuales reales. No era la primera vez que Prince grababa algo así, pero nunca lo hizo de forma tan evidente.

Alternativa: Prince: ‘Do me baby’.

5. Rob Zombie: ‘Brick house’ (banda sonora de “House of 1000 Corpses”, 2003).

No fue la única vez que Rob Zombie incluyó susurros femeninos sensuales en una canción, ya que lo haría también en ‘More human than human’ de su banda White Zombie, con un gemido sampleado de la película pornográfica post-apocalíptica “Café Flesh”. Por su parte, ‘Brick house’ había aparecido en el álbum homónimo de The Commodores en 1977. Cinco lustros después contó con una versión de Rob Zombie para la banda sonora de “La casa de los 1.000 cadáveres” en la que participaban Lionel Richie (que no aparecía en la versión original, a pesar de haber formado parte de The Commodores) y la inestimable voz de la cantante Trina en su parte más recordada.

Alternativa: Guns N’ Roses: ‘Rocket Queen’.

6. Serge Gainsbourg y Jane Birkin: ‘Je t’aime… moi non plus’ (single, 1969).

Sin duda la canción más conocida por sus ‘susurros’ es ‘Je t’aime… moi non plus’ (‘Te amo… yo tampoco’), single compartido por Jane Birkin y Serge Gainsbourg, y que fue un escándalo en toda Europa. Hubo una primera versión, grabada dos años antes con Brigitte Bardot, que no se llegó a editar para no escandalizar al marido de la actriz francesa, el empresario alemán Gunter Sachs. En la España de Franco fue publicada al pasar la censura como un corte instrumental y, una vez publicado el disco y descubrirse sus jadeos al ser radiada, tuvo que ser rápidamente retirada de la circulación.

Alternativa: Brigitte Bardot: ‘Moi je joue’.

7. Soft Cell: ‘Sex dwarf’ (“Non-stop erotic cabaret”, 1981).

En un disco titulado “Cabaret erótico sin fin”, no cabía duda de cuál era su tema central. Entre varias canciones de temática abiertamente sexual, ‘Sex dwarf’ (‘Enano sexual’) se llevó la palma. Su vídeo, dirigido por Tim Pope (autor de las piezas más celebradas de The Cure), causó un escándalo de tales proporciones en 1981 que la policía británica acabó confiscando las copias que existían del mismo. Prohibido por la MTV y en plataformas digitales, alguien que tiene una copia en mala calidad la sube de vez en cuando, hasta que vuelve a ser retirado.

Alternativa: Bow Wow Wow: ‘Sexy Eiffel Tower’.

8. The Buzzcocks: ‘Orgasm addict’ (single, 1977).

‘Adicto al orgasmo’ es una de las piezas fundacionales del punk. Además de su contenido libidinoso, la portada de su single invitaba a la polémica con el torso de mujer sacado de una publicación pornográfica, su cabeza reemplazada por la imagen de una plancha y los pezones de sus pechos sustituidos por dos bocas de labios rojos con unas sonrisas congeladas, como de anuncio de una pasta dentífrica. Con ella, su autora, Linder Sterling, buscaba denunciar la utilización del cuerpo femenino como  imagen pornográfica, invocando al mismo tiempo el poder de la mujer en las relaciones de género.

Alternativa: Suicide: ‘Girl’.

9. The Chakachas: ‘Jungle fever’ (“Jungle fever”, 1970)

The Chakachas fue una formación belga, integrada por músicos latinos y de los Países Bajos, que empezó a grabar a finales de los años 50. Aunque habían grabado ya numerosos discos, no fue hasta 1970 que sus ritmos discotequeros, bailables y latinos tuvieron un éxito, concretamente con su encarnación más caliente y las invitaciones sugerentes de una voz femenina en castellano en su single ‘Jungle fever’, con más de un millón de copias despachadas en los EE.UU. y su prohibición por la BBC en el Reino Unido.

Alternativa: Los Amigos Invisibles: ‘Porno song’.

10. Yeah Yeah Yeahs: ‘Date with the night’ (“Fever to tell”, 2003).

Como en el caso de la canción de Pixies, no queda claro si la erupción volcánica y gozosa de Karen O (Black Francis en el primero de los casos) se debe a la descarga eléctrica del tema o a otros placeres más carnales, pero el caso es que en ambas sus vocalistas parecen desbocados y/o en celo.

Alternativa: Garbage: ‘#1 Crush’.

Bonus Track: Duran Duran: ‘Hungry like the wolf’.

Por difícil que parezca, un grupo como Duran Duran, al asalto de todas las listas de éxito, también coló ‘susurros’ femeninos en una de esas canciones número 1 en todos lados. De todas formas, solo fueron unos pocos segundos, no se fuera a escandalizar nadie. Su título, ‘Hambriento como el lobo’ ya tenía que haber hecho sospechar a más de uno.


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