Diez canciones españolas inspiradas en la ciencia

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El día que murió David Bowie registraron una constelación a su nombre, cerca de Marte y con forma de rayo. No hay que irse tan lejos para encontrar ciencia en la música: en nuestro país hay muchas canciones llenas de alusiones científicas, temas de Josele Santiago, Jorge Drexler o Iván Ferreiro. Recoge diez ejemplos Manuel Souto Salom, investigador postdoctoral en el Instituto de Ciencia Molecular de la Universidad de Valencia.

 

Selección y texto: MANUEL SOUTO SALOM.

 

Uno de los principales objetivos y retos de la comunicación científica es tratar de fusionar las ramas de las artes y de las ciencias en una única cultura. En el ámbito musical, varios cantantes se han inspirado en temas científicos como se ejemplifica en estas diez canciones porque, como dice un lema que cada vez está más de moda, “science is the new rock and roll”.

 

1. ‘La tristeza de ser electrón’, de Josele Santiago.

“Pasaron varios siglos sin que el hombre descubriera que vivía a su manera el electrón”. Así comienza ‘La tristeza de ser electrón’, una preciosa canción compuesta por el profesor universitario Carlos Fernández Tejero que funde la ciencia con la soledad. En el programa de TVE “Cachitos de hierro y cromo” desafiaron a Josele Santiago a que realizase una versión del dúo infantil Antonio y Carmen (los hijos de Rocío Durcal) que ya habían interpretado previamente dicha canción. Josele aceptó el desafío y reinterpretó el tema con un toque rock-blues mejorando todavía más la canción original. “Qué triste ser electrón, vivir en una nube, el electrón se aburre por definición”.

 

 

2. ‘Una décima de segundo’, de Antonio Vega.

“Y es que no hay nada mejor que imaginar, la física es un placer. Es que no hay nada mejor que formular, escuchar y oír a la vez”. En tan solo una décima de segundo, el eterno Antonio Vega era capaz de hablarnos de “ángulos formados por ti y por mí”, de “resolver el tiempo” o “de incógnitas que aún faltan por despejar”. Antonio, acostumbrado a componer letras brillantes e hipnóticas, nos regaló una bellísima canción en la que puede verse reflejada su fascinación por la física, las matemáticas y el cosmos. Y es que, antes de dedicarse a la música, llegó a matricularse en la Escuela de Físicas y se había propuesto presentarse al examen de la Escuela Nacional de Aeronáutica. “Yo siempre he sido un enamorado de la ciencia. Y es que la música está absolutamente regida por la física”, afirmaba.

 

 

3. ‘El bosón de Higgs’, de Iván Ferreiro.

Iván Ferreiro es quizá el artista actual que más contribuye a popularizar la ciencia con la letra de sus canciones. Tanto, que en el libro “Iván Ferreiro. 30 canciones para el tiempo y la distancia” Arancha Moreno dedica un capítulo íntegro a todas las canciones en las que habla de ciencia. En sus letras podemos escuchar desde “biología pura, metafísica”, “un rey creado en un laboratorio” o fantasear con su querido cosmos. En su último disco, “Casa”, dedicó una canción a ‘Laniakea’, ese supercúmulo de galaxias al que pertenece nuestra Vía Láctea. ‘El bosón de Higgs’, además de ser una partícula elemental propuesta por Peter Higgs en los años sesenta que podría dar respuesta al origen de la masa en el Universo, es una canción que nos teletransporta a un universo que “gira entre las luces de la tierra” y a un sistema solar que baila de forma perfecta. Además, Ferreiro sigue muy de cerca los últimos descubrimientos gracias a que tiene varios amigos con intereses científicos fuera y dentro de la banda como, por ejemplo, el músico y químico Pablo Novoa (actualmente en “Late Motiv” con Andreu Buenafuente). Según Ferreiro, “los científicos serán los poetas del futuro”.

 

 

4. ‘Polvo de estrellas’, de Jorge Drexler.

“Que viva la ciencia, que viva la poesía”. Así arranca ‘Mi guitarra y vos’, una lista de cosas que no precisa Jorge Drexler entre las que incluye “un telescopio que se demora en la última estrella”. En este primer disco de Drexler, “Eco”, se puede percibir una gran influencia científica en la letra de sus canciones (‘Todo se transforma’ o ‘Fusión’) posiblemente debido a que esté todavía presente su pasado científico. Como muchos sabréis, Jorge Drexler dejó su trabajo de médico en Uruguay después de que Joaquín Sabina le convenciese para que viniese a España y comenzase su carrera musical, como relata en una de sus últimas canciones. En ‘Polvo de estrellas’, Jorge nos habla de “un enjambre de moléculas puestas de acuerdo” o “de una estrellita de nada en la periferia de una galaxia menor”. Además de experimentar con las nuevas tecnologías en su música y de participar en una charla TED, Drexler también sabe que “la noche no es una ciencia exacta“.

 

 

5. ‘Amor universal’, de M-Clan.

Si bien en la popular ‘Llamando a la Tierra’ (versión de ‘Serenade from the stars’, de la Steve Miller Band) ya nos habían hecho viajar a una misión espacial donde “hace tiempo Venus se apagó” y “no hay señal de vida humana”, M-Clan nos vuelve a hablar del cosmos en una canción de amor donde se llega a recorrer todo el universo para llegar al lado de su amada extraterrestre que ha arrasado su planeta. “Me vestiré de zinc y de plata y en los anillos de Saturno haremos en amor sin gravedad”.

 

 

6. ‘Aire’, de Mecano.

Ana Torroja, acompañada de los hermanos Cano, nos relata una historia en la que al tratar de despertar tras una noche de resaca experimenta la sensación de convertirse en aire. “Mi cuerpo se arrugaba como un papel vegetal e iba pasando al estado gaseoso”. En el estribillo nos describen los elementos que componen el aire (“oxígeno, nitrógeno y argón”) y algunas propiedades (“sin forma definida, ni color”). Mecano dedicó una canción, ‘Laika’, a la perrita soviética que se convirtió en el primer ser vivo en orbitar la Tierra y, desgraciadamente, en el primer animal que murió en órbita (“en la tierra hay una perra menos y en el cielo una estrella más”).

 

 

7. ‘Canción del científico triste’, de Los Planetas.

“El científico triste ya no está, creo que se tuvo que marchar”. Los Planetas nos cuentan una historia sobre un científico triste y frustrado que está investigando algo que parece que se le resiste pese a trabajar con insistencia. “Y una y otra vez, la fórmula no podía fallar pero fallaba algo más”. A pesar de intentarlo constantemente, cerrar las puertas para que no le molesten y estar muy cerca de conseguirlo, finalmente parece que “había ciertos datos que no coincidían y dijo que ya no podía seguir”.

 

 

8. ‘A mil años luz’, de Sidonie.

“En mi habitación hay nubes de gas, moléculas y polvo estelar”. Sidonie nos llevan de viaje ‘A mil años luz’ a través de una psicodélica canción donde existen lunas girando veloces y se puede ver una lluvia de asteroides junto a un pequeño androide. Según cuentan, el videoclip de la canción quiere rendir homenaje a los vídeos VHS, a la serie “Cosmos” de Carl Sagan y al cine porno de los ochenta.

 

 

9. ‘Berta multiplicada’, de Christina Rosenvinge.

Berta Cáceres fue una de las líderes del activismo medioambiental en Honduras, ganadora del Premio Medioambiental Goldman (el Nobel verde) y conocida por su lucha contra un proyecto hidroeléctrico perjudicial para el medio ambiente. El 2 de marzo de 2016 fue asesinada por unos sicarios contratados por trabajadores de una empresa hidroeléctrica. Dos años más tarde, su lucha sigue viva y Christina Rosenvinge la quiere inmortalizar en una preciosa canción en la que pregunta “¿a dónde irá tu alma vegetal? ¿Volverá a ser polvo interestelar? ¿O será la arboleda? Que quiebra el río en mí, ion, partículas de luz”.

 

 

10. ‘No paséis de alto a los genios’, de Violadores del Verso.

“No paséis por alto a los genios, que solo los científicos hablen”. Con estos primeros versos, Violadores del verso (Doble V) escriben una canción sobre genios con multitud de referencias científicas (“el mundo ignora sobre genética”, “todo es cuestión de cromosomas”, “que la ciencia investigue” o “¿soy el eslabón perdido del que habla Darwin?”). El último disco del también rapero Arkano se titula “Bioluminiscencia” (producción de luz de ciertos organismos vivos) y además se marcó toda una improvisación en el programa Órbita Laika demostrando su gran interés por temas científicos. Nada que ver con Nach y su quimifóbica canción que interpretó en el mismo programa.

 

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