Cola Jet Set, el pop que permanece

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“En este disco hay bastantes canciones alejadas del cliché en el que se nos suele encasillar y hay quien ve madurez y no le falta razón. Lo que no hay ni habrá es resignación”

 

 

Se formaron en 2001, tras finiquitar Fresones Rebeldes, y al borde de su decimoquinto aniversario como grupo, los siete miembros de Cola Jet Set presentan su tercer trabajo discográfico, “El fin del mundo”. El alma máter de la banda, Felipe, charla con Sara Morales sobre su disco y su carrera.

 

 

 

Texto: SARA MORALES.
Fotos cedidas por ELEFANT RECORDS.

 

 

 

Los Fresones Rebeldes lograron que la nostalgia no se apoderara del todo de nosotros cuando dijeron adiós, invitándonos al nacimiento de una especie de secuela que, en su día, suscitó ciertas dudas. Aceptaron llevar con elegancia su herencia y, lo que es mejor, la dotaron de un carisma y un carácter genuino que con el tiempo ha sabido brillar con luz propia. Cola Jet Set nos llevaron de la mano por los primeros años del nuevo siglo con su “candy sound” fresco y juvenil, y hits como ‘Quiéreme’ hoy forman parte de la historia de nuestro pop.

Tras varios años sin material nuevo –aunque en plena actividad–, en noviembre irrumpían en escena para presentarnos su nuevo disco, «El fin del mundo» (Elefant Records, 2015). El tercero de una trayectoria marcada por etapas de silencio, por las idas y venidas de varios de sus miembros –hoy Alicia está al frente de las voces principales en lugar de Ana–, pero sobre todo, por una dedicación plena y vocacional por rescatar los sonidos de otras épocas y colorearlos de presente. Eterno espíritu teenager al que hemos visto abanderar el amplio abanico del sonido sixtie, acercarse convincentes a la Motown y, ahora con el nuevo disco, hasta degustar el punk chicle de dogma ramoniano. Felipe, fundador y alma de la banda, nos habla de su historia y de su nuevo disco, que aunque amargo en algunos sorbos, sigue sabiendo a fresa.

 

Cuánto tiempo y cuántas cosas… ¿dónde os habíais metido?
Musicalmente, en el estudio de grabación y haciendo alguna actuación esporádica. Personalmente, hemos tenido hijos y trabajamos para vivir, como todos. Pero hemos seguido ensayando y adaptando el repertorio para algunos cambios de formación, procurando estar siempre a punto.

 

Felipe, también has estado resucitando a los Fresones Rebeldes. ¿Cómo lo haces para abarcar tanto proyecto y, sobre todo, diferenciarlos?
Lo más complicado ha sido sacar tiempo para mantener ambas cosas, y justo antes del regreso de los Fresones también “resucité” Los Canguros, mi primer grupo, de 1986. B-Core nos sacó el disco que nadie quiso sacar hace 25 años, y había que presentarlo. Yo lo miro de otra manera: qué triste si no hubiera tenido nada que hacer mientras terminaba el larguísimo proceso de grabación y mezcla de “El fin del mundo”. Lo de diferenciarlos es fácil, porque Cola Jet Set es el único grupo “vivo” que consume mis últimas ideas e influencias. Con Los Canguros y con Los Fresones Rebeldes solo había que recordar canciones y la manera en la que se hicieron.

 

Si Cola Jet Set nació en 2001 de las cenizas de Los Fresones Rebeldes, y ahora estos vuelven a estar activos, ¿cómo es la convivencia entre ambas formaciones en la misma escena y casi la misma esencia?
Poca ha sido la coincidencia, pues mientras estaba a tope con los Fresones, Cola Jet Set estaba en stand by, finalizando las mezclas, supervisando el diseño, esperando en la cola de la fábrica de vinilos, articulando la gira de presentación…  El Día de la Música de 2014 en Madrid, donde toqué con ambos grupos, se me hizo más patente lo que les diferenció desde el principio: lo que en Fresones son arreglos básicos y distorsión, en CJS son arreglos ambiciosos, protagonismo acusado de los teclados, juegos de voces… Cola Jet Set son los padres.

 

Siempre pensé que era al revés.
Cola Jet Set tienen vida y tienen futuro. Y tienen un disco nuevo.

 

¿Bautizado “El fin del mundo” porque se acerca, o ya estamos inmersos en él?
A mis años ya he superado unos cuantos, tanto globales como personales. Se trata de vivir aprovechando, como si el fin del mundo estuviera próximo.

 

Y solo vosotros podíais pintar el apocalipsis en tonos pastel y ponerle una BSO dulce, jovial y divertida. Es todo un mensaje a conciencia, verdad?
Queremos transmitir que agobiarse no sirve de nada, que hasta la peor situación se puede afrontar con una cierta alegría. Yo no quiero decirle a nadie lo que tiene que pensar ni hacer, pero he de explicar mi verdad, y si alguna canción le hace más llevadera la vida, mejor que mejor. Creo que la música puede cambiar a las personas.

 

Yo también lo creo, pero a juzgar por el título de las canciones, el álbum parece arrancar en negativo: ‘Fin del mundo’, ‘Nada, nada, nada’, ‘No te enamores de mí’…
‘Fin del mundo’ es quizás la más frívola y, por suerte, la menos basada en hechos reales. Sin embargo, un fin de tu mundo personal puede llegar en cualquier momento. Puedes hacer un ciclo conceptual con las canciones ‘Sábado’ (te das cuenta de que tu vida está en falso), ‘Nada, nada, nada’ (la tramoya desaparece), ‘Me levantaré’ (superas el dolor y eso, te levantas), ‘Lo mejor está por llegar’ (vuelves a abrirte a todo), y ‘Ahora te quiero más’ (inesperadamente, recuperas lo perdido). ‘No te enamores de mí’ podría ser el otro lado de los amores no correspondidos, tragedia por la que he pasado varias veces sin entender nada. Creo que por fin lo he pillado, aunque a buenas horas.

 

Mientras el aprendizaje vaya calando es válido, llegue cuando llegue. ¿Qué ve Cola Jet Set cuándo mira hacia atrás?
Una carrera que nos ha dado muchísimas satisfacciones y todavía no ha terminado.

 

El año que viene se cumplen 15 años de vuestro nacimiento. ¿Habéis pensado en algo especial para celebrar la niña bonita?
Sinceramente, no se nos había ocurrido, pero ya pensaremos en algo.

 

Volviendo a «El fin del mundo», es un disco que comenzasteis a grabar en 2013. ¿Hasta dónde hay que remontarse para encontrar la gestación de estas canciones?
Cada vez me cuesta más componer, intentar no repetirme. Algunas aparecieron poco después del álbum anterior, otras se finalizaron durante las mezclas. Situaciones personales o descubrimientos musicales han marcado picos de inspiración, pero no siempre. El estudio del fenómeno “bubblegum” me ha influido, en cambio mi obsesión por Amy Winehouse o She & Him no se ha traducido en nada que me conste. Los Beatles y Belle & Sebastian siempre están ahí al fondo.

 

Como también lo está ese gusto por la Motown, aunque hoy se haya transformado más en un coqueteo con el soft soul. ‘Seguro de felicidad’ es un buen ejemplo.
Escuchamos muchísimo Northern Soul y se suele filtrar en los arreglos de canciones de otros. La original de Ana era más La Casa Azul. Lo mismo pasaba con otra de Ana que “se llevó” y con una de Gerard (nuestro octavo pasajero, productor y técnico de sonido), que a final se quedó fuera del álbum.

 

Hay que recordar que Ana, fundadora y vocalista de Cola Jet Set junto a ti, abandonó el grupo hace un tiempo, y ‘Seguro de felicidad’ es suya. ¿Qué os transmite esta canción ahora, nostalgia de épocas pasadas o empuje hacia nuevos tiempos?
El placer de seguir haciendo una canción de Ana que nos gusta mucho y que no “se llevó” a su grupo actual, Las Annettes. En “El fin del mundo” decimos claramente que la nostalgia es mala y que los recuerdos pueden ser una prisión.

 

 

¿En qué punto os encontráis ahora, estáis los que debíais estar para dar forma a esta nueva etapa?
El grupo se reconstruyó para tocar en el NYC Popfest de 2012, ya sin Ana. Desde entonces hemos cambiado de batería y ha entrado y salido una corista, pero el gran cambio reciente ha sido la incorporación de nuestro amigo Matt a la guitarra eléctrica. Ahora tenemos un sonido en directo súper robusto, a nivel de estadio. Hay que estar preparados para lo que pueda venir (ríe).

 

¿De qué manera ha influido esto en el disco y el sonido actual de Cola Jet Set? Imagino que algunas canciones habrán necesitado algunos retoques desde que se concibieran hace dos años.
El disco fue grabado con Joan Pernil a la batería, pero en el largo proceso de mezcla se han añadido guitarras de refuerzo que se corresponden más con el sonido actual en directo. El nuevo batería, Toni, era seguidor del grupo y ha echado tesón y horas para que no se note un desnivel.

 

¿Y cómo se ponen de acuerdo seis almas creativas a la hora de sentarse a trabajar? Porque muchos de vosotros componéis.
En este disco hay dos composiciones de Manel y una de Alicia. Traemos las canciones ya hechas y trabajamos conjuntamente en los arreglos, aunque respetamos la decisión final del autor. No es difícil ponerse de acuerdo, nos entendemos de una manera natural y muy productiva.

 

Un tercer álbum suele ser definitorio para las bandas, sobre todo para aquellas que van probando las mieles de diferentes estilos o tendencias. ¿Qué supone una tercera entrega para un grupo como Cola Jet Set, con un sonido tan asentado?
Es un disco con el que tenemos que recordar a la gente que estamos vivos y que queremos competir, que tiene un poco más de lo mismo y algo nuevo. Ellos decidirán qué será de nosotros.

 

Os mantenéis en la misma fórmula popi-teenager, ¿se van sumando adeptos a la obra de Cola Jet Set o trabajáis para fidelizar a vuestro público?
Ha pasado mucho tiempo desde el anterior álbum. Al igual que en su momento no heredamos todo el público de los Fresones, en cada disco y en cada concierto de Cola Jet Set tenemos que pelear cada seguidor, tenemos que intentar que quiera repetir y que al volver a casa se lo cuente a sus amigos. En este disco hay bastantes canciones alejadas del cliché en el que se nos suele encasillar y hay quien ve madurez y no le falta razón. Lo que no hay ni habrá es resignación.

 

¿Veremos a Cola Jet Set cumplir la veintena o la treintena y dejar atrás la adolescencia?
Quién sabe si lo veréis, es difícil escapar a una etiqueta.

 

Es que el pop sigue siendo el suelo que pisáis, pero con este disco no tenéis reparo a la hora de llevároslo hasta terrenos punk con temas como ‘Me levantaré’ o hasta ambientes exóticos e incluso jazzeros con ‘No te enamores de mí’.
Los gustos están ahí y a veces se convierten en influencias. Ride, Hüsker Dü y Astrud Gilberto han aflorado esta vez, pero no hay ningún plan, se trata siempre de hacer las mejores canciones que se nos puedan ocurrir.

 

Doce temas en una lírica que a veces se presenta dura y afligida, pero que suena colorista y alegre. ¿Cómo hacéis para equilibrar esa balanza sin que ninguno de los dos pesos pierda sentido?
Sólo hay que ser sincero, decir la verdad. La realidad nos puede golpear muy duramente, pero sabemos que la vida sigue y enfadarse no sirve de nada. Lo que hoy parece insuperable mañana nos dará risa, si no estamos muertos.

 

¿Echáis de menos aquella época dorada del pop independiente que compartíais con La Casa Azul, Niza, Souvenir o La Monja Enana, por nombrar unos pocos, junto a los que hicisteis de esta escena un lugar al que mirar y recurrir en la música española?
No, y es porque la vivimos a tope y sabemos que las cosas empiezan y acaban, y vienen otras. La echaríamos de menos si no la hubiéramos disfrutado. Y conservamos a casi todos los buenos amigos que hicimos entonces.

 

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“Los gustos están ahí y a veces se convierten en influencias. Ride, Hüsker Dü y Astrud Gilberto han aflorado esta vez, pero no hay ningún plan, se trata siempre de hacer las mejores canciones que se nos puedan ocurrir”

 

¿Qué diagnóstico haces del estado actual de la salud musical en España?
Se sigue haciendo muy buena música y ahora es más fácil que nunca tener acceso a ella, la abundancia es un problema a veces. Los precios de los instrumentos y medios de grabación la hacen accesible a todos. Apenas se venden discos, eso sí, pero no puedes obligar a nadie a comprarlos.

 

¿Cómo se ha reflejado la evolución tecnológica del estudio y los nuevos métodos de grabación en Cola Jet Set, desde vuestro debut en 2004 con «Contando historias» hasta «El fin del mundo»?
En “Contando historias” no intervenimos en la producción, la dejamos voluntariamente en manos de Guille, que no trabaja en nuestra ciudad. En los dos siguientes, grabados y producidos en Barcelona, cada autor ha podido trabajar para que sonase lo que tenía en su cabeza, o a veces mejor.

 

En 2009 vio la luz vuestro segundo álbum, «Guitarras y tambores», uno de los mejores discos de aquel año, según la crítica. ¿Ese título pesa a la hora de dar vida a este tercer disco seis años después?
Si te refieres al del disco, sigue siendo lo que nos define: pop clásico hecho con guitarras y tambores. Nos gustaría tener mejores críticas con este que no alguna que salió entonces, pero no puedes gustar a todo el mundo.

 

Los sonidos sixties han sido parte esencial en vuestra identidad sónica. ¿Qué os tira más de los sesenta, la escena mod y northern soul  o la psicodelia? Hemos visto un poco de todo en vuestros trabajos.
De los 60, hasta los andares. Yo fui mod muchos años, sigo siendo beatlemaníaco y sigo descubriendo grupos menos conocidos de esa época, el último The Mike Cotton Sound. Otra veta favorita es la Nueva Ola y el punk, el regreso a las canciones accesibles. También me gustan cosas actuales, pero en el fondo son de corte clásico.

 

Por cierto, ¿cómo fue la experiencia de tocar en The Cavern (Liverpool) aquel mayo de 2007?
Para un maniaco de los Beatles como yo, un hito vital. Allí trabé amistad duradera con algunos de mis ídolos mods de los 80, Antony Meynell de Squire, Paul Bevoir de The Jetset y Steve Rinaldi de The Moment. Volvimos en 2010 y seguramente volveremos en 2016.

 

El sábado 12 tocáis en Tarragona (sala El Cau), y a primeros de año tenéis conciertos en Ferrol, Zaragoza, Logroño, Valencia… El 19 de febrero estaréis en Madrid, en el Ocho y medio, junto a The School. ¿Cómo habéis planteado la gira?
Para la presentación hemos tenido la inmensa suerte de ser elegidos por Girando Por Salas, una iniciativa público-privada del sector para fomentar la asistencia a conciertos en locales. Eso nos permite llegar con garantías a lugares insospechados, como Ferrol y Toledo, y añadir las fechas que podamos por nuestra cuenta. En el extranjero, intentaremos girar por México y por Japón, creemos que hay demanda y nos gusta viajar y conocer gente. Algo caerá en Gran Bretaña, hemos estado allí cinco veces.

 

Haciendo un poco de histórico por vuestra trayectoria, ¿no creéis que si le hubierais dado más continuidad a la obra de Cola Jet Set, vuestro público e influencia serían mucho mayores?
Seguramente, pero no hemos podido hacer las cosas de otra manera y probablemente nunca lo sabremos. La suerte que no hemos tenido en el “timing” nos ha venido por otros caminos.

 

En 2007 pasasteis de la familia Subterfuge a las filas de Elefant Records. ¿De qué manera influyó en la banda el cambio de sello?
Elefant ha sido una influencia constante desde su nacimiento y antes incluso de los Fresones. Creo que tengo más del 80% de su catálogo, no te digo más. Tras el desencuentro con Subterfuge, ya superado, íbamos a la autoedición, pero llamamos a esa puerta y abrieron, es un privilegio.

 

¿Cómo son los Cola Jet Set de esta temporada?
Una pandilla con ganas de comerse el mundo y pasarlo bien haciendo lo que les gusta.

¿Volverán a abandonarnos?
No es la idea.

 

Y si hoy fuera realmente «El fin del mundo», ¿cómo lo despediríais?
Con un pedazo de bolo que ni Rosendo. Seríamos la orquesta del Titanic en guay.

 

 

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