Cine: “El pasado”, de Asghar Farhadi

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“Los personajes no están dañados por el sistema de represión persa de forma tan manifiesta como en los films que lo preceden”

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“El pasado”
(“Le passé”, Asghar Farhadi, 2013)

 

 

Texto: CÉSAR USTARROZ.

 

 

El folletín rosa se ha puesto las botas con las magdalenas y los magdalenos, soltando las amarras del melodrama luctuoso, enredándose y apretando las glándulas lacrimales como una planta trepadora que se retuerce sobre el mismo tronco. El celo da pie a convicciones erróneas, y con la evidencia de la infidelidad se legitima la irracionalidad. Hasta esa zona de no retorno se mueven los actantes de “El pasado”, la nueva película de Asghar Farhadi.

Ahmad (Ali Mosaffa) regresa a la que era su casa para firmar la ruptura matrimonial con Marie (Bérénice Bejo) porque, entre otras causas, Marie desea formalizar su relación con su nueva pareja, Samir (Tahar Rahim), cuya esposa está en coma en el hospital. Lo que no sabe Ahmad es que este nuevo vínculo que acaba de conocer no solo ha fragmentado los lazos familiares de Marie con su hija, también subyacen accidentes revirados que complican la trama, giros en el guion lo suficientemente embrollados para entretener. Que sepan que hubiéramos preferido omitir sinopsis de contorno tan similar a la de cualquier telenovela de tres al cuarto y pasar directamente al siguiente párrafo.

En “El pasado”, los personajes no están dañados por el sistema de represión persa de forma tan manifiesta como en los films que lo preceden; el trasfondo que los lleva al límite desaparece, y nos quedamos con un culebrón primorosamente dirigido. Solo eso. Pero seremos indulgentes, si existe la devoción a lo insostenible en días mortificantes, cómo no vamos a tener fe en el cine de Farhadi, siempre perfumado de retórica y metáforas visuales y sonoras, al servicio de la historia, nunca gratuitas. Nada podrá borrar el recuerdo de “Nader y Simin, una separación” (“Jodaeiye Nader az Simin”, 2001, Asghar Farhadi). Tampoco podremos divorciarnos de la constelación de trabajos que ha reunido el formidable talento del director iraní en la última década, porque incluso en “El pasado” –película que astutamente ha programado para su estreno Golem Distribución durante el vía crucis– perdonaremos las fechorías de protagonistas trastornados por dramas pasionales que acaban en absolución.

Todo vale para causar dolor, y “que agradable es pensar, en resumidas cuentas, que solo el hombre puede ser un canalla” (Stanislaw Lem ¿o lo dijo Jesucristo?).

Anterior crítica de cine: “La imagen perdida”, de Rithy Panh.

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