“Bunbury experimental”, de Juanjo Ordás

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LIBROS

“Este tipo de libros te permiten revisar con garantías si algo fue para tanto o no, adherirte a ese arte o criticarlo de forma constructiva”

 

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“Bunbury Experimental”
Juanjo Ordás
EFE EME

 

Texto: CHEMA DOMÍNGUEZ.

 

Sin experimentación no hay descubrimientos valiosos, nada se encuentra, más allá de una hermosa rutina en el mejor de los casos. Juanjo Ordás da buena cuenta de ello al plantear “Bunbury experimental”, un punto de vista muy acertado para acercarse con una mirada distinta a la extensa trayectoria de Bunbury.

“Radical sonora” (Chrysalis, 1997) marcó el inicio del camino en solitario de Enrique y distingue a su vez las páginas de este libro, algo totalmente justificado por lo rompedor de la propuesta, porque aún sigue teniendo cosas que decir y porque esa explosión iniciática da sentido al universo que viene después. Pocas veces fue tan acertado empezar carrera y disco con un título como ‘Big-bang’. De aquella electrónica y rock finisecular, Ordás ha sabido reunir todas las voces protagonistas, construyendo un relato claro y preciso cómo se construyó “Radical sonora”, no exento de una enorme pasión cuando el autor entra a valorar cada canción, cada resultado, cada logro. Este tipo de libros, a corazón abierto y bien armado de razones y datos, te permiten revisar con garantías si algo fue para tanto o no, adherirte a ese arte o criticarlo de forma constructiva, y, en cualquier caso, saber algo más de uno de nuestros artistas más destacados.

Bunbury explica la génesis de “Radical sonora” desde un punto de encuentro en las afueras de Zaragoza, donde “nos juntábamos músicos y amigos periodistas a hablar sobre música”. Ahí llega Enrique, en sus propias palabras, “muy obsesionado con la música mántrica, las nuevas corrientes de la música electrónica y la relación que encontraba con los ragas y la música clásica de la India y la árabe, especialmente la egipcia”. Todo sin olvidar “la aplicación de las computadoras y la electrónica en el rock and roll”, añade.

Además de las palabras de Bunbury o del productor Phil Manzanera, cabe destacar las intervenciones del batería Ramón Gacías, presente en el inicio y en la actualidad dentro de Los Santos Inocentes, la banda fija e indispensable de Bunbury, o como asistente de producción en el reciente estreno de “Expectativas”. Gacías afirma: “Mientras hay músicos que dedican su vida a ser los más virtuosos del mundo, yo la dedico a tratar de transmitir una emoción de la mejor manera posible”, todo un acierto.

Antes de “Radical sonora”, Ordás también aborda “La experimentación en Héroes del Silencio”, capítulo segundo, y hacia delante brilla “Bushido” (EMI, 2004), realizado junto a Shuarma, Carlos Ann y Morti, otro de los puntos fuertes de “Bunbury experimental”, y otro de los hitos en la exploración de Enrique, si bien es compartiendo protagonismo. Un cedé a revisar y unas páginas a leer con detenimiento. “Palosanto” (Warner, 2013) viene a completar la cartografía probatoria de Bunbury, si bien ya en el contexto de haber editado “Pequeño” (Chrysalis, 1999), “El viaje a ninguna parte” (Capital Records, 2004), “Las consecuencias” (EMI, 2010), “Licenciado cantinas” (Ocesa, 2011) o “El tiempo de las cerezas” (EMI, 2006) junto a Nacho Vegas. El único trabajo que queda algo descolgado es “Leopoldo María Panero” (Moviedisco /El Europeo, 2004), sobre poesías del autor más destacado y controvertido de la saga familiar, llevado a cabo junto a Carlos Ann, Bruno Galindo y José María Ponce. Hay quien ha tirado ese cedé desde un coche en marcha, y en “Bunbury experimental” hay quien afirma que la interpretación de Enrique en ‘Peter Punk’ “es la mejor de toda su carrera”. Decidan.

Anterior crítica de libros: “Atardecer en Waterloo”, de Manuel Recio e Iñaki García.

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