“Bidin’ my time”, de Chris Hillman

Autor:

DISCOS

“Sentimientos encontrados al margen, el resultado es espléndido”

 

 

chris-hillman-18-10-17

Chris Hillman
Bidin’My Time
ROUNDER RECORDS

 

Texto: EDUARDO IZQUIERDO.

 

 

Poco podíamos suponer tras las primeras y satisfactorias escuchas del nuevo trabajo de Chris Hillman, producido por Tom Petty, que cuando escribiéramos la reseña de ese disco estaríamos hablando del último trabajo del rubio de Gainesville. Eso hace que sea complicado acercarse al disco sin que un halo de tristeza lo envuelva todo. Podía ser una celebración: uno de los grandes del country rock firmando, el apoyo de uno de sus discípulos más aventajados y la compañía de algunos de los mejores nombres que ha dado el género como sus ex compañeros en The Byrds David Crosby y Roger McGuinn. Sin embargo, ha adoptado un cierto aire lúgubre que el disco no merece. Sentimientos encontrados al margen, el resultado es espléndido.

El arranque con ‘Bells of Rhymney’, letra del poeta galés adaptada por Pete Seeger que ya interpretaron The Byrds en 1965 muestra desde el principio que la unión entre Petty y Hillman no puede funcionar mejor, y que los Heartbreakers de este último son la banda ideal para darle empaque al trabajo. Una maravilla que por sí sola justificaría la adquisición del disco. Y lo bueno es que hay mucho más. Una exquisita versión del ‘Walk right back’ de The Everly Brothers. Una mejorada revision del ‘She do not care about time’ que Gene Clark escribió para “Turn! Turn! Turn!” (1965). Y una magnífica ‘New old John Robertson’ de The Notorious Byrd Brothers, original de 1968. Esos son solos algunos de los grandes momentos que ofrecen las doce canciones de un disco al que no le sobra nada. Y no es solo un ejercicio de nostalgia. Porque el hecho de que la presencia de Crosby y McGuinn lo conviertan en lo más cercano que puede haber hoy en día a una reunión de The Byrds es casi anecdótico. Uno prefiere quedarse con lo viva que está la herencia de gente como Hillman en nombres como los de Petty. Y sé que esto puede parecer incongruente tras la muerte del segundo, pero ustedes ya me entienden. Hillman, aunque su nombre quizá nunca ha sido lo suficientemente reconocido, ayudó a dar nombre al country-rock para que Petty y otros muchos tomaran el relevo que hoy tiene en nombres como los de JP Harris, Sturgill Simpson o Zane Williams a algunos de sus continuadores.

En un sorprendente giro del destino, lo que podía apuntar a una atractiva gira conjunta se truncó demasiado rápido. Tom Petty ya no está, y su muerte ha vuelto a ser un injusto golpe a un Hillman en permanente segundo plano. Porque este “Bidin’ my time” ha pasado a ser citado permanentemente como el disco póstumo de Tom, volviendo a apartar el foco de su autor. Insisto: no lo merece, porque Petty no lo hubiera querido así. Y a ambos les debemos muchas cosas.

Anterior crítica de discos: “Transilvania”, de Josele Santiago.

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