“Autobahn” (1974), de Kraftwerk

Autor:

OPERACIÓN RESCATE

Kraftwerk-19-05-18

“Un sonido revolucionario, el tratamiento de un concepto universal, el complemento visual y un acercamiento al receptor que termina cautivándolo”

 

Aunque se fundaron en 1970, cuatro años después Kraftwerk ya habían grabado cuatro discos. El último de ellos es este “Autobahn” sobre el que se detiene Sara Morales, semanas antes de que la longeva banda visite nuestro país.

 

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Kraftwerk
Autobahn
EMI, 1974

 

Texto: SARA MORALES.

 

Conduces a gran velocidad por la autopista. Todavía falta trayecto hasta llegar a tu destino. Es de noche, y la oscuridad y la carretera tus únicas compañeras de viaje. Este se convierte en tu momento, en tiempo para ti, para pensar… Por instantes esas reflexiones te ahogan, paralizan tu mente, pero tu cuerpo no puede hacerlo porque sigues al volante sin posibilidad de frenar. Decides poner la radio a ver qué cuenta el mundo a través de esa ventana a las ondas. Algo de compañía para eliminar los pensamientos que te devoran puede ayudar, pero acabas descartándola también. En el fondo no quieres que nada interrumpa el ritmo de tu marcha. En soledad, siempre se corre más deprisa y, ahora, tu cuerpo y tu mente han decidido ir de la mano en esta huída.

El “Autobahn” de Kraftwerk nació en 1974 como fuerza generadora de esta despensa de emociones y hoy, cuarenta y cuatro años después, continúa induciéndolas y calando de igual modo, a pesar del tiempo y la distancia transcurridos. No importa a dónde vayas, ni de dónde vengas, ni siquiera lo que vayas pensando mientras tanto, porque este cuarto disco de los alemanes fue concebido para acompañarnos en la noche y de camino a cualquier lugar.

Un álbum compuesto por tan solo cinco temas, pero tan poderosos y tan inspiradores, que no hizo falta mucho más para que Ralf Hütter y Florian Schneider se ganaran con todos los honores el título de pioneros de la electrónica moderna. Atrás habían dejado los inicios krautrock que envuelven sus tres primeros discos, para adentrarse en las lindes de un sonido más racional, más ordenado, algo más certero. Y reorganizando sus juguetitos electrónicos, suavizando su afán experimental y combinando todo ello con pianos, violines, flautas y guitarras dieron con esta maravillosa carretera sin salida que es “Autobahn”.

Este fue su primer trabajo conceptual y con él se lanzaron —también por primera vez— a dejarnos oír sus voces. Ellos, que todo lo que habían creado hasta ese momento había sido puramente instrumental, por fin se enfrentaban a los micrófonos con el fin de moldear ese synth pop repetitivo e hipnótico por el que se harían mundialmente conocidos. Y aunque de momento solo lo hicieron con una canción del disco y con sus voces disfrazadas en vocoders, lo bordaron tanto que aquello marcó un antes y un después en la concepción del género electrónico.

 

 

La canción en cuestión es la epónima y superlativa ‘Autobahn’. El tema principal de este álbum, su corazón. Fue escrita entre los dos cocos de Kraftwerk, Hütter y Schneider, inspirándose en la recién inaugurada autopista A-555 que iba de Colonia a Bonn. Quisieron captar la sensación de ir conduciendo a solas: desde el arranque del motor hasta la monotonía del viaje, pasando por el sonido de la velocidad, del dial de la radio, de los coches que se cruzan por el camino… y lo consiguieron, lo hicieron a lo largo de los veinte minutos que se dilata el tema sin extenuación. Ayudados con un minimoog —última tecnología por aquel entonces—, sus particulares baterías electrónicas y los sonidos procesados de un sintetizador analógico como el ARP Odyssey, lograron una música de diseño pionera y vanguardista que rememora un acción tan cotidiana como ir al volante y todo lo que la envuelve.

Para completarla contaron con la pequeña contribución letrista del artista visual Emil Schult, quien sobre todo pasaría a la historia por ser el diseñador de la primera portada y el arte del disco. Y para la producción volvieron a tirar de Conny Plank, el ingeniero de sonido que había estado al frente de los primeros discos de Kraftwerk. En esta ocasión solo contaron con él en esta canción, el resto del trabajo quisieron realizarlo ellos solos.

 

 

Los cuatro temas restantes, vuelta al purismo instrumental, abordan con astucia secuenciadora el universo y cómo este se expresa con nosotros a través del cielo, del firmamento. Estructuralmente divididos todos ellos en dos partes (una introducción y una sección principal), ‘Kometenmelodie 1′ y ‘Kometenmelodie 2′ tratan sobre el cometa Kohoutek, descubierto por el astrónomo checo Lubôs Kohoutek en 1973 cuando fue visible, pero que no volverá a orbitar cerca de la Tierra hasta dentro de 10.000 años. Ambas composiciones contemplan un impresionante juego de claro oscuros musicales que retrata todo un paseo galáctico.

‘Mitternacht’ es una nana espacial, escalofriante y plácida al mismo tiempo, donde la noche tiene sonido y el músico Klaus Röder colaboró tocando el violín eléctrico y la guitarra. Por último, ‘Morgenspaziergang’, algo más amable, representa el amanecer y arranca con una especie de canto de pájaros (logrados digitalmente, por supuesto) mientras una flauta nos acompaña hacia la luz.

 

 

Toda una obra de arte, en el sentido literal de la palabra, este “Autobahn”. En él confluyen un sonido revolucionario, el tratamiento de un concepto universal, el complemento visual (con sus múltiples portadas) y un acercamiento al receptor que, por distante y caótico que pueda presentarse, termina cautivándolo. Un disco que es un tesoro de la historia y —valga el oxímoron— el avant garde del pasado. El pasado más diestro de ese futuro electrónico que es hoy.

Anterior entrega de Operación rescate: “Last splash” (1993), de The Breeders.

 

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