“A ninguna parte”, de Sierra

Autor:

DISCOS


“Un soberbio ejercicio de pop de estilo a lo tecno valenciano”

 

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Sierra
“A ninguna parte”
SONIDO MUCHACHO

 

Texto: CÉSAR PRIETO.

 

Dentro de ese pop madrileño escondido y con tendencia a lo ochentero, el muy activo Hugo Sierra presenta por fin el disco de su grupo homónimo, bombazo que se rumoreaba hace tiempo en los mentideros del foro y que sustituye a su primigenio Prisma en Llamas, ya con poca actividad discográfica. Y con él echa el resto en un soberbio ejercicio de pop de estilo a lo tecno valenciano. De hecho, solo al abrir el disco, ‘No eres increíble’ define unos teclados y unos coros que parecen una pista perdida de Betty Troupe. Pasión y hieratismo a partes iguales.

Son canciones perfectamente definidas en lo que pretenden y centradas en esas capas de punzantes sintetizadores y guitarras, con bucles envolventes —Clara Collantes, también en el grupo, ha compartido banda con Fernando Márquez y se nota— y riffs adictivos. Incluso las letras, en ‘Amiga extraña’, esconden bajo una trama de desamor, todos los tópicos de la época: fotos, baile, fiestas,… O ese uso abusivo de la anáfora en ‘Perfectamente’ que no deja de ser, como todas, un ejercicio de estilo pero resuelto al más alto nivel.

Hay espacio para las baladas —‘Aléjate’—, pero también para ejercicios pimpantes y saltarines como el de ‘A ninguna parte’, con una falta de prejuicios que les hace buscar lo más comercial desde lo más amateur. Y de nuevo escenas de época, ¿cuántas canciones de aquellos años hablan de noche y de correr? ¿De asfalto y fuego? Pues vuelven a aparecer las imágenes en “La noche criminal”. Sin complejos, como colándose en ese subgénero de electrónica glamourosa que aquí cuenta con una genial intuición en las melodías.

Se puede tomar como un ejercicio de estilo, las canciones son brillantes y se escuchan con simpatía y con agrado. Incluso el género —como El Último Vecino— goza de cierto calado entre el público joven. Pero en el fondo late algo más que el pastiche: el espíritu. No nos acordamos pero en la época nos solía asaltar una sensación de urgencia, y eso Sierra también lo sabe recrear perfectamente.

Anterior crítica de discos: “Complejo Alquería Frailes 13”, de Doctor Divago.

 

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