El viernes 22 de enero falleció en Madrid Emilio Cañil Bartolomé, fundador de Discoplay, el excepcional catálogo de venta de discos por correo que funcionó desde mediados de los años 70 y de la mítica tienda del mismo nombre, ubicada en el edificio Los Sótanos de la Gran Vía Madrileña (más tarde abriría otras). Pero, lo que permanecerá en el recuerdo de miles de aficionados de toda España será, sin duda, el catálogo que tanta sed de música sació en tiempos en los que considerábamos a los discos obras de arte.
Como recuerdo a Emilio Cañil, reproducimos este texto de Antonio González Lejárraga, publicado en “El Mundano” de nuestro compañero Adrian Vogel.
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Tributo a Emilio Cañil (por Antonio González Lejárraga)
Nunca he entendido con qué criterios seleccionan los periódicos a quienes merecen aparecer en su sección de necrológicas u obituarios. En innumerables ocasiones desconozco quiénes son esos próceres de la cultura a los que dedican las cotidianas hagiografías, y supongo que a la mayoría de los lectores les sucede lo mismo.
El pasado mes de diciembre falleció en Madrid, casi centenaria, Concha Linares Becerra. Ni una sola línea ha merecido una de las autoras más leídas de su época, y cuyas cotas de popularidad jamás alcanzarán, si no todos, muchos de los laureados autores que animan las páginas de los diarios. Y eso, por no mencionar los miles de ejemplares que de las obras de Concha Linares se vendieron. Puede que actualmente las novelas de las hermanas Linares (Concha y Luisa María) sean desconocidas para los “no-lectores” de hoy, pero marcaron toda una época y escribieron sin descojonar la gramática, lo que no es poco, cosa que no puede aplicarse a alguna que otra autora -eso sí, progre y feminista- de lectura obligada para miembras y demás acémilas que pueblan la vida política nacional.
Abundando en quién se merece o no su póstumo reconocimiento, el pasado viernes falleció en Madrid Emilio Cañil Bartolomé, fundador de Discoplay, como rezaba su escueta esquela. He echado en falta algún que otro suelto, alguna gacetilla, algo, en fin, de alguno de los muchos críticos musicales, en activo o retirados, que cobraban un sobresueldo de los singles (¡o tempora, o mores!) y elepés que las compañías discográficas les enviaban de forma gratuita y ellos vendían a Emilio en su despacho de Los Sótanos de la Gran Vía madrileña. O tan siquiera un recuerdo de alguno de los muchos cantautores, progres por supuesto, que se acercaban a Emilio a que les financiara, a fondo perdido, por supuesto, algún que otro disco o concierto. No daré nombres para no herir susceptibilidades.
Emilio Cañil Bartolomé con su “Boletín” de venta por correo llevó la música a todos los puntos de España cuando todavía no existían ni Internet ni Amazon.
Sus comienzos, vendiendo discos en el Rastro con Mariano Fuentes, creador de las tiendas MF y con Arnedo, fundador de Madrid Rock, le llevaron a montar una pequeña tienda en Los Sótanos de la Gran Vía en la que, junto a los discos, se vendían los primeros “posters” que conocimos. ¿Quién de mi generación no recuerda el de Che Guevara, el de Jesucristo con la palabra “Wanted”, el de Antonio Machado retratado por su hermano José, el de Miguel Hernández por Buero Vallejo? Por sólo citar los más solicitados.
Aquella pequeña tienda devino en un “Boletín” que llegó a varios cientos de miles de clientes: gracias a Discoplay accedieron a todo tipo de estilos musicales y a unos precios que no eran los de los grandes almacenes, en aquella época cuasi-monopolizadores de las ventas de discos. Durante muchos años Discoplay fue el referente en nuestro país. Se importaron los grandes catálogos de música clásica de los países del Este. Se trajeron discos de Estados Unidos. Se editaron nuevos “posters”…
Emilio Cañil, a pesar de sus muchos aciertos, vio como su pequeño imperio se resquebrajaba a raíz de una serie de huelgas salvajes de correos en los años 80, así como de unas arriesgadas decisiones empresariales (la apertura de una tienda en Moscú…).
Conviene recordar cómo arriesgó su dinero y se lanzó a editar de una manera exquisita los fondos fonográficos de Moses Asch, la legendaria Folkways Recordings. Con su apoyo incansable llegamos a editar más de cien referencias con lo mejorcito de la música popular americana: Woody Guthrie, Pete Seeger, Memphis Slim, Cisco Houston, Duke Ellington, la primera edición completa de las canciones de la Guerra Civil Española con sus textos originales, etc. En ediciones cuidadas y a un precio competitivo.
También con su esfuerzo y entusiasmo, pudimos ver a Simon & Garfunkel en el campo del Rayo Vallecano en su gira Europea, después del regreso en el concierto de Central Park de 1980.
Tras la quiebra de Discoplay sólo vi a Emilio en dos ocasiones y le encontré muy desmejorado y desencantado de ver cómo muchos a los que él había ayudado generosamente le daban la espalda. Así es la vida.
Descanse en paz Emilio Cañil Bartolomé, mercader de melodías, como reza en un dibujo dedicado por Ceesepe con motivo de un boletín especial que ilustró, dedicado a las tribus urbanas del momento.

[...] grabada. Y quisiera empezar destacando los comentarios -de sus clientes y colaboradores- escritos aquí, en mi blog y en otros sitios de la red: todos transmiten un enorme cariño hacia su persona y un [...]
[...] el BID llegaba a casa La semana pasada falleció el fundador de Discoplay, Emilio Cañil. Esta noticia que ha pasado desapercibida para los grandes medios ha sido difundida por algunos [...]
¡ Cordiales saludos a esta a fectuosa Comunidad ! Me uno a los apreciados provincianos, sin menoscabo de los demás. Yo también compraba discos en Discoplay y me encantaba el catálogo y las promociones de gran calidad y variedad. Compartí con personas amigas esta noble afición e incluso en programas de Radio, valoramos y mucho estas estupendas sonoridades. ¡ Te deseo Emilio que estes en el paraiso de las mejores compañías musicales: disfrutando y mil gracias por tu gran labor cultural ! ¡ Un afectuoso saludo a todos y felicidades a la Revista por este delicioso artículo ! Antonio Ayala
Sobre la apertura de una tienda Discoplay en Moscú, encuentro esta noticia publicada en el Billboard americano.
http://books.google.es/books?id=HhIEAAAAMBAJ&pg=PA35&dq=emilio+ca%C3%B1il+billboard&cd=2#v=onepage&q=&f=false
Yo escribi mi comentario ayer día 27, pero creo que deberiais dejar la pagina habierta para que puedan seguir dando sus opiniones toda la gente que todavia no pudo hacerlo .Ayer a muchos amigos que no sabian de la muerte de Emilio porque no reciben este boletin se lo comunique y me pidierón vuestro contacto.
Yo tambien tengo el Diploma de EXPERTO MUSICAL que me envio en su día como indica un amigo mas arriba con una foto de su diploma.
Eché los dientes en los sotanos de Gran Via, miré mi primer escote alli, me compré mi primer poster y salia siempre con la sensación de llevarme un disco verdaderamente especial. No tenia dinero para mas¡¡
Bajando las escaleras , tenia la impresion de entrar en otro mundo, uno muy cercano a lo que luego ha creado Tim Burton en alguna de sus pelis, recordais el bar aquel antes de la entrada de la tienda, era un mundo increible.
Algo se me rompió cuando derraron los sotanos y algo mas se ha roto ahora que sé que quien lo hizo posible se ha ido ninguneado por la historia de este pais ( OTRA VEZ, Y VAN TANTOS…)
Enormes recuerdos en Discoplay -primero- y Madrid Rock -después-. Muchas revistas para disfrutar, tantas horas escogiendo vinilos en Gran Vía… horas de felicidad tangible.
Gracias, gracias, gracias…
Adiós Emilio!
Me enteré por El Mundano de la muerte del fundador de Discoplay. Yo también era de los clientes asiduos y que aprendió y conoció mucha música gracias a ser suscriptor del Boletín. Le he dedicado un post en su memoria, con algunos de mis recuerdos: http://celtibetico.blogspot.com/2010/01/murio-emilio-canil-de-discoplay.html
Una pena.
Pero si la música es de lo más grande del universo y mi colección de discos la inicié gracias a este señor y su boletín ¿que más se pueded decir?
Yo también me sumo a las condolencias por el fallecimiento de Emilio Cañil y, como muchos de vosotros (en mi caso, procedo de un pueblo alejado de la capital), le debo mucho al Discoplay, gracias al cual me aficioné profundamente a la música. Como alguien ha comentado, era todo un acontecimiento cada vez que lo recibía y, por supuesto, los envíos contrareembolso. Era algo extraordinario. Descanse en paz. Un saludo
No tenía ni idea que detrás de discoplay, estuviera Emilio, no le conocía de nada, ni había oido hablar de él, por eso, me animo a escribir, porque tantos comentarios que he leido son un poco mios tambien. El boletin, el hojearlo, el recortar portadas de discos para los cassettes caseros, el comprar los discos, el ir sumando los descuentos progresivos…en fín. Ah..y su tienda en la calle correos de Bilbao. Descanse en paz. gracias por tu esfuerzo. viva la música
CUANDO HE VISTO ESTA NOTICIA HE RECORDADO QUE NACÍ Y CRECÍ EN UN PUEBLO, QUE MI VIDA ES LA MÚSICA(SENTIMENTAL Y PROFESIONALMENTE), Y QUE GRACIAS A DISCOPLAY DISFRUTÉ, SENTÍ Y APRENDÍ DE TANTOS ARTISTAS Y SUS TRABAJOS.
EL DÍA QUE LLEGABA A CASA LA REVISTA ERA UN ACONTECIMIENTO, UNA FIESTA,…
GRACIAS POR TODO, EMILIO.
Como Luis Rosales, yo también crecí en una ciudad de “provincias”, y también en su momento hice pedidos junto a mis compañeros del instituto: era la única manera para nosotros, con muchas ganas de escuchar y poco dinero en el bolsillo, de conocer mucha música, y de convertirnos algunos de nosotros en los -buenos- aficionados que somos. Ya en Madrid, pasé muchas veces por la tienda de Gran Vía, por la de Cuatro Caminos, incluso por una que no duró mucho, que estaba en la calle Princesa… Tiempos en los que era una aventura cojonuda irte a comprar unos vinilos y encontrártelos a buen precio las más de las veces. Gracias Emilio!!
Veo que había mucha gente como yo esperando impacientemente el boletín o el paquete con los discos (compré cientos en Discoplay desde principios de los 80 hasta su cierre), sumando el dinero disponible ese mes, sumando discos para el descuento progresivo, apuntando los discos que no podía comprar para hacerlo el mes siguiente, recortando portadas para pegarlas en las cintas caseras… Fue mi Internet antes de Internet. Toda una generación de aficionados a la música nos enganchamos con el BID. Gracias, Emilio.
Que pena , en estos momentos se me cae alguna lagrima,tengo casi todos los boletines de Discoplay en unas estanterias de casa , no se si estaran todos,porque algunos los recortaba para guardar portadas o emmarcarlas que tengo alguno todavia en la pared y los desguazaba, hacia compras mensuales y esra tal la impaciencia de recibirlos que llamaba continuamente a unas Srtas.muy amables ,para preguntar como estaba mi envi0.La pena fue cuando deje de recibirlos hace un par de años ó tres,llame por telf.y ya no me lo cojian,luego lei creo en EFE EME que habian cerrado.Soy de Barcelona y creo haber estado en la tienda de Madrid un par de veces.Descansa en paz Emilio no se que edad tenias pero tu foto la pienso enmarcar junto al últimi boletin recibido.
desde Galiza, grazas , Emilio !
Os recomiendo los comentarios y testimonios del artículo de Antonio en El Mundano:
http://elmundano.wordpress.com/2010/01/26/tributo-a-emilio-canil-por-antonio-gonzalez-lejarraga/
También me prestó algunas fotos que se pueden ver en:
http://elmundano.wordpress.com/2010/01/26/tributo-a-emilio-canil-2-imagenes-cedidas-por-antonio-gonzalez-lejarraga/
Desde que supe de su existencia, en los primeros 80, me convertí en un devorador de ese boletín que llegaba cada mes a mi casa y que era el medio más eficaz para enterarme de las novedades o de conseguir el catálogo completo de un músico que era un nuevo descubrimiento para mi. Para alguien como yo, que vive en Canarias, era todo un gesto que no se me cobrasen los gastos de envío y encima compraba los discos a precios más económicos que otras tiendas de discos. Gracias a Discoplay la música entraba cada mes en mi casa a través del buzón y llegó a convertirse en una cuestión de fidelidad el comprar “algo” del catálogo o esperar a su llegada para comprar ese disco que quería tener aunque me fuese más rápido comprarlo en cualquier tienda. Sentí mucho su desaparición y, con ella, dejé de comprar discos con la afición y la asiduidad que lo hacía. De alguna manera, con la desaparición de Discoplay, se cerró una etapa vital para mi. Probablemente Discoplay y su fundador hayan hecho más por la música y la industria musical en este país que la mayoría de las compañías discográficas.
Fui y me conere amigo de Emilo, y tengo muy buenos recuerdos de el, juntos pusimos en marcha muhos proyectos, y como a otros tambien me ayudo, y yo a el, reconozco la gran labor que hizo y como ayudo a difundir la importate cultura de la musica, y comparto PLENAMENTE el comentario, muy acertado, de Vogel, es increible la INCULTURA o el gran desconocmiento que existe en los medios, se pasan un monton en contar los “exitos” o “fracasos” y “desapariciones” de muchas personas de “cierta” vida publica, y muchos de los que han estado en el ojo del huracan pasan sin pena ni gloria, y la lista, la que nos interesa a los que vivimos o sentimos la musica como algo GRANDE, casi nunca esta reflejadas en las paginas de ningun medio., Me acuerdo de muchas veces que me he sentido indignado y he tenido que llamar a los medios para que se hicieran eco de algunos de esos nombres, Fernando Arbex, (LOS BRINCOS-Barrabas, Alacran y cientos de exitos) Juan Jose Sanchez Campins (LOS RELAMPAGOS) Andres do Barro, bueno la lista me llevaria varias paginas, y NADA o casi nada, inclusive y algo mas gordo, cuando murio Elvis Presley, a mi me pillo en vacaciones y telefonee a mi emisora RADIO NACIONAL, y a Radio 3, y me ofreci para regresar y hacer un especial o algo, y me dijero que no interesaba… (¿?) Bueno realmente deprimente.
Pero lo que realmente importa es que Emilio ha dejado un puesto de honor y se ha ido que ha realizado una gran labor y que somos cientos, miles las personas que le estamos muy agradecidos y reconocemos su gran labor, quizas ahora ya este planeado montar otra tienda ESPECIAL alli donde estara ahora, en un lugar muy especial, Que Dios le tenga en su Gloria.
Un recuerdo enorme para este señor, su boletín fue la salvación de muchos.
D.E.P.
La llegada del Boletín de Discoplay, como dice Luis, era un día excepcional. ¡Cuántas horas habré pasado consultándolo, calculando cuánto podía gastar y qué discos comprar! Creo recordar que empecé a recibirlo en 1977 o 1978, y durante años compré decenas, probablemente centenares de discos. Siempre venía cargado de ofertas o de aquel “descuento progresivo”. Probablemente, poca gente ha hecho tanto por la difusión de la música en España como Discoplay, como Emilio Cañil. Muchos te recordaremos siempre.
Siempre andaba alterado cada més esperando el boletin Discoplay,por sus páginas pude comprobar la variedad de estilos ,artistas etc,si ansioso estaba por el boletin,más cuando esperaba el pedido que llegaba siempre en caja de carton cuadrada y presintada.Gracias Emilio.
Como todo en el mundo del Rock en este país, Discoplay tenía muchas cosas buenas y otras no tanto. En lo positivo la compra por correo y los bajos de Gran Vía, con montones de vinilos. En lo negativo la temporada en la que a los de Madrid capital no nos mandaban el boletín porque teniamos facilidad para comprar en la tienda, y lo dificil que era que te cambiaran algo, aunque estuviera precintado y tuvieras el resguardo.
D.E.P.
Gracias Emilio. El Boletin de Discoplay fue para muchos jóvenes de “provincias” la única forma de conseguir los discos de la Movida. Conservo en mi colección los singles de Derribos Arias, Paralisis Permanente, Siniestro Total, Los Nikis….. Compré también Lps de The Kinks, Costello, Stones, Lloyd Cole…La llegada del Boletín era uno de los mejores días del mes (o era cada dos meses, no lo recuerdo muy bien). Me lo llevaba al instituto y hacíamos un pedido conjunto con los compañeros. Era la manera de abaratar los gastos de envío. Los tiempos han cambiado mucho y no se si para mejor….
Este si que era uno de los buenos.
Que recuerdos y que momentos entre los boletines y las tiendas.
GRACIAS