
“Por momentos, a ‘Vinagre y rosas’ le pasa como a algunos de esos discos de Cohen o de Serrat, que a la tercera canción empiezas a bostezar y a la cuarta puedes caer dormido sin remedio. Y, cojones, señores, que es Sabina, que estas cosas no deberían pasar en sus discos”
En este texto, analizamos con sentido crítico “Vinagre y rosas”, el nuevo disco de Joaquín Sabina; una obra que llega tras cuatro años de silencio discográfico.
Texto: JUAN PUCHADES.
El problema cuando admiras mucho a alguien es que las expectativas ante una nueva obra suya son muchas y, claro, o éste entrega una pieza genial o la decepción está asegurada. Eso es exactamente lo que pasa con el nuevo trabajo de Joaquín Sabina, que como “Vinagre y rosas” no es –digámoslo rápido– una obra maestra, la decepción ha sido mayúscula. Lo cierto es que no es un mal disco, es, simplemente, flojo. Es como si Sabina, que viene de la “nube negra” con la se gestó hace cuatro años su última producción, “Alivio de luto”, estuviera inmerso ahora en una “nube gris” en la que faltara color, vida, alegría. Seguramente consciente de ello, y de estar viviendo un momento de “felicidad doméstica de la que es imposible sacar un verso”, decidió alejar a su amigo el novelista y poeta Benjamín Prado de una depresión madrileña post ruptura sentimental, irse con él a Praga y, mano a mano, recurrir a un clásico del rock and roll: Comenzar a escribir canciones contra la ex novia de este; bueno, el clásico, más bien, es que uno escriba canciones contra su propia ex, pero en el Mundo Sabina las cosas nunca son como debieran o aparentan ser.
De este modo, Sabina y Prado dieron forma –en Praga, Rota y Madrid– a la mayor parte de letras de “Vinagre y rosas”, aunque ellos, tal y como relata el segundo en el libro “Romper una canción” –recién editado, en el que se narra cómo se escribió el disco–, se empeñaran en llamarle a lo que estaban pariendo “canciones”, olvidando que una canción es letra y música. Metidos en su traje de letristas, pelearon lo indecible y hasta el último minuto para dar con la palabra perfecta para cada verso. Y aunque por momentos algunos textos tienen más de ejercicio de estilo –y algo de fuego de artificio– que de emoción puesta en pie, al final lo que quedan son letras con el sello de Sabina, como si las hubiera ideado él solo, sin la ayuda de nadie. Letras que, en ocasiones, suenan algo reiterativas, como a algo oído con anterioridad… Más o menos lo mismo que le sucede a gran parte de las músicas, en general muy poco inspiradas. ¡Y son Pereza quienes con sus dos canciones (musicadas, tocadas y producidas por ellos) levantan este disco! Algo que reconoce quien cree que Pereza son un grupo muy sobrevalorado –y, sobre todo uno de ellos, con excesiva tendencia a las vacuas “posturitas”, pero esa es otra historia–, aunque obligado es admitir que ‘Tiramisú de limón’, de Leiva, y ‘Embustera’, de Rubén, son de lo mejor del álbum –la segunda superior, pero con mucho, a la primera–, y ofrecen, junto a “Crisis” (puro rock and roll sabinero, con guiño a otros temas suyos), las mejores y más imaginativas soluciones sonoras de una rodaja en la que parece que Sabina ya no tenga muchas ganas de pisar el acelerador.
Puestos a destacar lo mejor de “Vinagre y rosas”, hay que citar ‘Menos dos alas’ –rumba dedicada a Ángel González–, con las esencias del Sabina más grande. Como hay que mencionar también ‘Cristales de Bohemia’, la genial ‘Agua pasada’ o la ingeniosa pero menor “Parte meteorológico”, también muy sabinera, pero en la que se habría agradecido algo más de electricidad y velocidad. Mal este, el de la falta de ritmo, que aqueja a todo el álbum. Y cuando los productores –Pancho Varona, Antonio García de Diego y José Antonio Romero– han decidido meter algo de voltaje lo han hecho con guitarras bastante convencionales, feas e incluso horteras, de aquellas que caen en el peor rockismo: Escúchenlas en ‘Viudita de Clicquot’, en ‘Virgen de la amargura’.
Por momentos, a “Vinagre y rosas” le pasa como a algunos de esos discos de Cohen o de Serrat, que a la tercera canción empiezas a bostezar y a la cuarta puedes caer dormido sin remedio –la quinta, ‘Ay! Carmela’, casi que parece una nana–. Y, cojones, señores, que es Sabina, que estas cosas no deberían pasar en sus discos. Es inexplicable que Sabina reconozca que “19 días y 500 noches” es su mejor trabajo, producido por un equipo musical diferente al habitual, y, sin embargo, se empeñe en grabar, con sus músicos de siempre, discos irregulares. ¿No podría entender que esos músicos están muy bien para directo pero que para los discos tendría que buscar aire fresco? Y eso que Sabina, solo chasqueando los dedos, tendría a su lado a los más inspirados compositores –falta le hacen para ofrecer mejores melodías–, arreglistas –que ayudarían a engalanar las canciones con otros vestidos y colores–, músicos –imprescindibles para no caer en el amaneramiento y en los recursos sabidos– y productores –que aportarían nuevas texturas sonoras–. No, Sabina no puede quedarse como está, necesita evolucionar. Tiene que darnos lo mejor. Y creo que él lo sabe. Pero, quizás, dadas sus peculiaridades humanas, piense que solo el equipo médico habitual puede soportar sus manías y tiempos en un estudio de grabación.
Menos mal que Sabina en “Vinagre y rosas” canta como quiere, porque incluso las fotos son algo tétricas de tan oscuras y hasta el cierre del disco queda adulterado. Sí, porque el final tendría que llegar con el ‘Blues del alambique’, perfecta manera de clausurar la escucha, pero se ha incluido como bonus ‘Violetas para Violeta’ y, ay, esta canción prodigiosa, una música de Violeta Parra a la que Sabina ha puesto letra, ya había quedado perfecta en “Cantora”, el último disco de Mercedes Sosa, donde la adorable argentina la bordaba junto al cantautor de Úbeda. ¿Y si aquella versión supera a esta, por qué ofrecernos ahora una toma inferior?
En todo caso, este disco está por encima de la producción musical media de este año en el rock español, pero, claro, ¡el año ha sido bien flojito! Así que tampoco es decir mucho, que el listón no estaba muy alto.
Antes de acabar, un consejo, que es gratis: No se compren la decepcionante edición de lujo. Solo trae dibujos de Sabina, fotos de la misma sesión pero reproducidas en un papel ofsset ahuesado ¡que todavía las oscurece más!, y las letras escritas a mano por el propio Sabina… lo que hace que resulten bastante ilegibles. ¿A nadie se le ha ocurrido reproducirlas también con una tipografía convencional? Mucho continente, para tan escaso contenido. Más interesante resulta el libro de Prado, “Romper una canción” (Aguilar), que a los más sabinistas puede ayudarles a comprender mejor la génesis del disco. Ahora, a esperar que no tarde cuatro años en grabar de nuevo y que en esa ocasión nos dé una buena alegría, que falta nos hace.
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Bienvenido este espacio de opinión. Un servidor es un admirador de Sabina. Ello no me impide ver lo bueno y lo malo de su nuevo trabajo.
“19 días y 500 noches” es, según el propio Sabina, su mejor disco. Para mí, el mejor es “Física y Química”. Y digo mejor porque no hay ni una canción de relleno. Cualquiera sería un primer single de éxito.
Pero Sabina ha evolucionado a unas canciones con más contenido literario, y eso es bueno. No podía seguir cantando canciones de amores azarosos y fugaces.
“Vinagre y rosas” es un gran disco, mucho mejor que “Alivio de Luto”.
Comparto con Juan Puchades que me hubiese gustado que algunas canciones estuviesen más cargadas de electricidad, pero no estoy de acuerdo con que es un disco flojo. En absoluto. Y aunque Pereza haya hecho dos buenas melodías, el disco está suficientemente bien levantado con canciones como “Virgen de la Amargura” o “Viudita de Cliqcout”. Y “Parte meteorológico” es genial.
No se puede comparar con Serrat en absolutamente nada. Sabina se harta de decir que él sería siempre telonero de Serrat, pero todos sabemos quién movía los sentimientos y emociones de la mayoría de los asistentes a los conciertos de la gira “Dos pájaros de un tiro”. Y con todos los respetos para Serrat, que es un cantautor genial, Sabina (que no es cantautor!!!) no vive de las rentas, sino que sigue sacando discos que se venden, y cuyas nuevas canciones se corean en las plazas de toros.
Saludos desde Ceuta, una ciudad española poco conocida, y maravillosa.
No deja de darme vueltas en la cabeza la crítica que le ha hecho Juan al nuevo disco de Sabina. Y no deja de darme vueltas, básicamente, porque no comparto su opinión, como creo que no comparto la opinión general. Es decir, para mi ‘Alivio de luto’ es un gran álbum y su hermano ‘Vinagre y rosas’ también. Aunque mi disco favorito es ’19 días…’ (y ya lo he votado) estos dos últimos son más que magníficos. Recordemos que presentan a un Sabina ‘después de…’, entonces presentan a un Sabina que ha cambiado. ¿Cómo le vamos a pedir que haga un disco como el que hizo hace diez años, si ha cambiado?. Me pregunto cómo quedaría yo después de un anurisma cerebral y el posterior periodo de depresión. Me pregunto si queremos a un Sabina droguetas para que siga escribiendo sobre lo mismo que escribía cuando usaba la nariz para aquelos menesteres o queremos a un gran escritor de canciones preocupado por presentar textos y música íntegras y acordes a la vida y a los amigos que lo rodean.
Por citar dos ejemplos (aunque un poco distantes): yo no entiendo cómo Metallica, con la edad que tiene cada uno de sus integrantes, continúa apostándole a la furia; y Kiss a las trusitas ajustadas, como si las dos bandas estuvieran conformadas por chicos de 18. O quizás si entienda, porque cuando Metallica cambió (y para bien) la crítica y la afición les cayó encima y ellos a ‘lo suyo’; y cuando Kiss empezaba a hacer discos interesantes en losnoventa entendieron que ganarían más dinero si volvían al maquillaje. ¿Se trata de ‘volver a’? Creo que no, muy pocos artistas saben envejecer y Joaquín bien lo está haciendo.
Nunca me aburrí de las producciones de Johnny Cash con Rick Rubin. Y para ser sincero, no podemos comparar el sonido de ‘Hotel, dulce hotel’ con el de ‘Vinagre y rosas’. No estaría mal que Sabina se dejara producir por otros, pero que esto ocurra no garantiza mayor cosa.
La primera vez que vi a Sabina fue hace dos años en Bogotá, durante la gira de presentación de ‘Alivio de luto’; llevaba esperándolo al menos diez y verlo en directo es una de mis mejores experiencias. Comento esto porque es posible que, quizás, haya cierto hastío de Sabina en España (aunque sé que cuenta con un ‘ejército’ incondicional de seguidores), de sus discos, de sus conciertos, de sus columnas, de sus sonetos. No lo sé, pero es posible que así sea. Y digo que es en España porque me parece que en América es diferente, o al menos en Colombia es diferente. Digamos que lo hemos tenido menos, lo hemos visto menos, como sí hemos tenido mucho más cerca y más seguido a artistas como Fito Páez, que despierta gran admiración entre la crítica española y que francamente lleva casi una década haciendo discos que dejan bastante que desear (y lo escribe una persona que conoce muy bien la discografía del rosarino y que fue incondicional con el mismo). Es posible que el contacto permanente y la incondicionalidad con un artista derive, tarde que temprano, en hastío. Ya me pasó con Páez, no aún con Sabina.
En últimas, sin ánimo de molestar a nadie, ni albortar algún avispero, sólo quise escribir lo que sentía y no quería callar. Qué bien que Efe Eme abra estos espacios de debate tan interesantes.
Al final, Sabina seguirá llenando las Ventas (si es que incumple su deseo de girar sólo por teatros pequeños) y Fito seguirá llenando cualquier coliseo en América Latina. ¿Porqué? Juzguen ustedes.
El título del libro que citan de Prado, ¿tiene algo que ver con la coplilla de Josele “Rompes mi canción”?
bueno yo si creo que s un buen disco, me encanta, es muco mejor que alivio de luto su disco anterior de estudio, pero bueno, no todo tenemos el miso puntom de vista tengo todo los disco de sabina, y 19 y 500 noche me parece maravislloso, pero mi disco favorito es mentira piadosa, pero como nunca sigo la critica sino mi propio parecer me parece un buen material, un buen trabajo de el grupo pereza en embuste y tiramisu de limon, si estoy en desacuerdo en que tiramisu de limo fuese el sencillo de lanzamiento del disco creo que crisis o embustera o vinagre y rosa son canciones mucho mas solida y que representan mucho mejor al disco, sabina sigue siendo un dios, no puedo negar que al principio no me gusto el disco, a exceopcion de algunas canciones como “embustera” y la viudita de clicquot ” pero luego al hojerla mas y escuchar el disco me parece que “crisis” corresponde con el tiempo de incertidumbre que vivimos, vinagre y rosa me parecio la cancion adecuada para darle nombre al disco, virgen de la amargura me cautivo bastanmte y sigo puedo resumir que el disco me parece excelente no se puede pedir mas este genio, si no es una obra maestra como los anteriores disco de sabina si es considerado como u disco fresco que tiene mucho que ofrecer… no estoy de acuerdo con qeu sea u disco aburrido, no me parece, todo lo contrario… me hace despertar!!!
Totalmente de acuerdo con el Señor Puchades, Joaquin Sabina decidió pasarse hace ya mucho tiempo al lado de los Poetas Líricos y dejó de esnifar por la nariz lo que todos sabemos… y fue en ese estado en el que consiguió obras maestras como 19 DÍAS Y 500 NOCHES. Lamentablemente esto no volverá a suceder, bien para su salud, malo para sus fans. Descanse en paz Joaquinito
Es cierto que el disco deja mucho que desear.
Yo lo tengo hace una semana y he dejado ya de escucharlo.
No aporta nada, igual que Alivio de luto.
En fin no me creo que se halla secado la inspiracion
a este genio.
Yo me considero un Sabiniano absoluto, tengo toda su discografía e igualmente, esperaba con mucha expectación este nuevo trabajo. Confieso que leí este artículo antes de haber escuchado el disco y me molestó. Me jodió que se le criticase así, pero a fin de cuentas esto no deja deja de ser una opinión personal. Bueno, pues he escuchado tres veces el disco y aunque me duela, he de darle la razón al Sr. Puchades. A mi también me ha decepcionado bastante este disco. De los 14 temas, 5 o 6 mantienen el tipo.
Completamente de acuerdo en que necesita aires nuevos, se ha anquilosado en estructuras repetitivas y el disco llega a aburrir.
Repito, me jode, pero estoy de acuerdo con el artículo.
Una pena.
¿Por qué sienta tan mal que se critique duramente a Vinagre y Rosas cuando claramente es un disco menor en la discografía de Sabina?
No hay que tomarse la crítica del señor Puchades como algo personal, es su opinión, lo que siente y observa. Yo personalmente comulgo mucho con él, sobre todo en el tema de la producción. Varona y De Diego suenan a los años ochenta más rancios. Tienen que renovarse porque sus producciones son tan tradicionales y obvias que aburren.
Por eso Fito Paez, Alejo Stivel y Pereza le ha sentado tan bien al cancionero de Sabina, porque es sangre fresca.
“People disagreeing everywhere you look, / makes you wanna stop and read a book”, canta Bob Dylan en la maravillosa “Watching the river flow”. ¿Por qué sentido crítico supone una crítica destructiva? Pareciera como si el crítico necesitase subrayar las pecas de un trabajo musical, como si estuviera por encima de las dificultades, a veces insalvables, que supone el acto creativo. Los viejos escritores latinos solían recordar al comienzo de sus libros que si había alguien a quien no le gustase lo que proponían, debía dar pruebas de algo mejor. Así que, estimado Puchades, esperamos tu “Vinagre y Rosas Revisited”…
Hay que reconocer que (quitando “Inventario”) los discos de Sabina hasta “19 días” son geniales (letra y música). A partir de ahí es como si las letras fueran por un lado y la música por otro. 19 días tambiñenj era un disco tranquilo y aún así es una obra maestra (de lo mejor de Sabina). No creo que el problema sea que Alivio de luto y este último, así como partes del Dímelo en al calle, sean lentos o rápidos, el problema creo que son las melodías que como han dicho ya soy muy predecibles y no acaban de encajar con el texto. Estoy de acuerdo con el/la que ha dicho que hace falta cambiar de músicos para el estudio.
Dímelo en al calle: demasiado largo e irregular (le sobraban canciones)
Alivio de Luto: soporífero y huele a demasiada inspiración de Bob Dylan
El último no lo he escuchado, pero por lo que contáis parece un Alivio de Luto 2.
Bueno, eso es cosa de Sbina. porque los discos de los 90 están producidos por los mismos y son los mejores (a excepción del 19 días y…). Así que no creo que sean los productores, sino los nuevos aires poéticas más puros de Sabina.
Mauro, eres un poco retorcido, no? No creo que la crítica sea una venganza personal, está más que razonada. Otra cosa es que a los fans os escueza y busqueis manos negras (porque, claro, vuestro artista favorito es incapaz de hacer un disco que no sea genial: Viva el espíritu crítico). ¿Y que los músicos adoran a Pereza? ¿Quién te ha dicho eso? Porque si te refieres a las colaboraciones que han hecho en decenas de discos de otros artistas, te puedo asegurar que es porque ellos han ido detrás pidiéndolas, en busca de “autenticidad”. Son muchos los que lo han admitido públicamente (Loquillo y la Rosenvinge, por ejemplo).
Que Antonio y Pancho hacen que la musica suene “pasada de epoca”??? Este tal ‘Al’ no entendio para nada el concepto del disco. Para mi la mitad de las cosas que dice este periodista son muy subjetivas y el las pone como verdad absoluta, cosa que desvia mucho el rumbo de la verdad como tal. Personalmente me gusto este disco, y creo que si quiero oir algo movido y ritmico, puedo irme a por Peret o los Van Van. Como si las canciones lentas no tuvieran un encanto especial. La propia “Vinagre y rosas” es de las mejores que tiene esta propuesta, ciertamente. Ahora, claro, si lo que quieren es algo de rock con tintes comerciales y muy modernitos, entonces solo escuchen las de Sabina con Pereza y quedaran inmensamente complacidos. Yo prefiero la “Viudita de Clicquot”
Algo queda claro en esta crítica, el señor que hace la reseña le gusta la música accesible y fácil para la mente, por eso dice que la mejor canción del disco es “Tiramisú de limón”, una canción rayando casi en lo comercial y accesible para cualquier ser humano.
Este disco, crece en profundidad y es más literario; por eso es como escuchar a Serrat o a Cohen. Pero bueno, mi consejo es simple, aquellos que sientan de esta forma el disco, en la calle hay bastantes “buenos” discos de Luis Miguel.
Plas, plas, plas.
Estoy de acuerdo en lo de sus músicos Varona, De Diego y el otro. No es que sea un mal disco pero necesita aire renovado en la música que suena “pasada de época”. Sin duda, las mejores canciones las firma con música de Pereza.
Totalmente de acuerdo con la cr’itica, las canciones de este disco recuerdan (y llegan a copiar: Parte Metereológico es idéntica prácticamente a Rosa de Lima) muchas canciones de sus últimos (y no más brillantes) discos. Letras que a veces llegan al ripio, estribillos vergonzantes (a, e, i, o, u …do, re, mi, fa, sol…). Los únicos momentos destacables coincido en que son los de Pereza.
Ejercicio de senilidad, hacia atrás como los cangrejos, ha vuelto el cantautor barbudo y plasta de su primer disco Inventario:
Joaquín, qué grande fuiste pero la magia se ha perdido. Crisis, crisis, mucha crisis…
Bueno, a mi no me parece mal la crítica de Juan Puchades, entiendo lo que dice,estoy bastante de acuerdo. Conste que yo amo a Sabina, pero sus últimos tres discos me parecen correctos y punto. Que eso en otros artistas sería una obra maestra, lógicamente. Lo que me pasa con Sabina, no se si por mí o por él, que ya no me lo creo, y eso es muy importante, que te importe lo que te está contando, sentir la canción, que te emocione, tirarte al suelo emocionado cantandola..y eso con Sabina desde 19 días ya no me pasa, me suena forazado no se…es que no se explicarlo!!
No diré nada de la horterada de que Guti haga coros…
De todas formas, para mi Sabina, siempre ha sido más un artista de canciones que de discos, lo cual no digo que sea malo, y puede ser hasta original el eclecticismo en un mismo disco.
Con respecto a la producción, a mi, no me parece nada del otro mundo (coincido en que Pereza lo hacen bien y le da otro aire), aunque tampoco me parece mala. Aunque nunca me ha gustado (con excepción del 19 días..) como suenan los discos de Sabina (en los 80 con esos teclados y esas baterías..ufff..muy mejorables..malditas producciones ochenteras!!!) De hecho creo que como mejor suenan sus canciones es en el directo Nos sobran los motivos. Y ahí si que son un cañón.
De todas formas, al autor de tantas obras maestras ( para mí y si amanece por fin es LA CANCIÓN) no hay que crucificarlo tampoco por sacar 3 discos flojos. Como comentais por ahí, todos lo han hecho Dylan ha sacado al mercado cosas infumables (no los últimos 3 precisamente como he leído, que para mi son muy muy grandes), Springsteen hizo el human touch que salvo dos o tres canciones es muy deficiente (el lucky town ya es otra cosa) y también el WOAD que es flojo y tom waits cuando hace cosas demasiado rebuscadas o neil young cuando se pasa de garajero también han hecho cosas más o menos infumables. A todos estos artistas que he citado los amo, a Sabina, también.
Con respecto a Pereza, me pasa algo curioso con ellos, puedo estar escuchando un disco de ellos, muy a gusto, pero a veces me cargan mucho, y tengo que poner otra cosa. Es como una cosa amor-odio. Igual que su rollo “soy una estrella de rock nena” (muy tequila) a veces se me hace pesado..otras hasta me resulta simpático.Y claro, vas a un concierto y acabas hasta los…de los grititos de niñas de 15 años de “Leiva que buenos estás” o “Lei que bueno estás” que ya suena muy…jaja Esta claro que se creen rock stars, lo cual no es malo, para nada. . Supongo que algo tienen que tener para que la mayoría de músicos hablen bien de ellos y colaboren(supongo que también ayuda a que deben de ser buena gente). Yo tengo todos los discos de Sabina y todos de Pereza (menos el baires).
Saludos.
Lo escuchó tres veces al día y no me da sueño. Seguro no conozco nada de música.
NADA QUE VER LOS COMENTARIOS A QUIEN LE GUSTE SABINA LE GUSTA LO QUE HACE Y YA LOS DEMAS BLA BLA BLA BLA……….
Es curioso, los críticos rajan de Pereza y los músicos les adoran. Ay! cuánta música les falta a los críticos.
Si a alguien le gusta, le apasiona o le hace gracia Sabina, y no ha escuchado aún el disco, no haga np caso a semejante declaración de pereza musical. Disfrútenlo.
Yo siempre acabo pensando que quizás es que Sabina no os ha concedido alguna entrevista que necesitábais o cualquier desavenencia personal para entender estas opiniones sospechosas.
Me alegra mucho ese sentido crítico en el artículo, no sólo porque coincida con el mío jejejejeej, sino porque creo que es lo mejor para él. Hace menos de una semana lo ví en concierto. No fue malo…pero dese antes deque saliera, todo el mundo estaba entregado ya, y no es que me disguste tanto ese ambiente, pero…¿cómo puede uno, por muy exigente que sea, tener incentivos para buscar cosas distintas?. Me alegro mucho de su éxito, pero creo que le está paralizando. Y sin emocionarme demasiado, ´personalmente me gustó más “Alivio de luto” que éste. Creo que debería hacer alguna gilipollez mastodóntica para que le dieran palos y alimentar un rencor contra el mundo que le permitiera innovar. Bueno, que va, eso es una tontería. Pero sí coincido en que debería buscar algo nuevo. En fin, supongo que es difícil. Me repito, enhorabuena por el artículo, era necesario.
Me parece que teneis que ir pensando en renovar a estos criticos babosos que no tienen ni repajolera idea de lo que dicen… una decepcion???? leer esta pagina sí es una decepcion…. atencion señores dos discos de platino en una semana desde que salio…. bueno no… es cojonudo, recoge la esencia del sabinismo, claro que de eso no van a saber los que hablan por no callar…. para los que somos seguidores del Flaco desde hace treinta años sabemos de que hablamos….
“supera sus dos anteriores trabajos, y creo que con eso al principio nos conformabamos”
… yo con vinagre y rosas no me conformo.. a sabina hay que exigirle querido amigo
“Por momentos, a ‘Vinagre y rosas’ le pasa como a algunos de esos discos de Cohen o de Serrat…”
Totalmente de acuerdo. Es un disco como el de Cohen o Serrat. Tranquilo, reflexivo y sereno.
“…que a la tercera canción empiezas a bostezar y a la cuarta puedes caer dormido sin remedio”
Esta una tontería enorme. Si te duermen las canciones que no son rock and roll, entonces tiene el espectro musical muy reducido.
El disco es lento. Totalmente de acuerdo. ¿A que hora el hacer canciones lentas se volvió malo? Obviamente el critico es fan del Sabina más eléctrico, pero tildar al disco de flojo, me parece una exageración.
Las letras son de la calidad de siempre y la música esta, la mayoría de las veces, bien colocada. Sabina quiere sacar un disco como los de Cohen, con música suavecita (falta de ritmo, según el critico), pues bien por él. Yo disfruto mucho el Sabina rocanrolero, pero eso no quiere decir que el Sabina de blues y baladas sea flojo.
A los Pereza yo no los conocía. Soy de México y por acá no se ha escuchado nada de ellos nunca. Así que puedo opinar sin filias ni fobias, que me parecen bien. Dos canciones no basta para hacer una opinión de ellos, pero no me parecen que derrochen originalidad, ni que sean música plástica. Por lo menos cumplen con creces en la musicalización.
Ahora, si el critico se duerme con Serrat y con Cohen, que tienen canciones hermosas sin electricidad ni “ritmo”. Pues me parece muy bien que se duerma con el de Sabina. Probablemente los discos de Silvio, Aute, Milanes, Serrano y Ana Bellen puedan curar también el insomnio del critico, mientras, los que podemos escuchar con paciencia, calma y atención, los seguiremos difrutando.
[...] EFE EME, revista musical de culto, que se acordó de nosotros y nos felicitó por el trabajo que realizamos sobre Joaquín Sabina, nos brinda un artículo que debemos leer hasta sabernos de memoria: De la nube negra a la nube gris [...]
No es una obra maestra (19 dias…es inigualable) pero supera sus dos anteriores trabajos, y creo que con eso al principio nos conformabamos.
Desde luego que me han gustado más letras que la musica (exceptuando las de Pereza) Sabina ya es más poeta que musico, y cierto es que Pancho y Garcia de Diego ya son demasiado prevesibles.
De todas formas este disco no se puede valorar en menos de una semana.
Salud!