Pata Negra
“Pata Negra”
MERCURY/POLYDOR, 1981
Texto: JUAN PUCHADES.
Hay consenso: “Blues de la frontera”, el último trabajo que firmaron juntos los hermanos Amador –Rafael y Raimundo–, es una de las grandes obras que ha dejado para la historia el pop español, y así lo reconoce cuanta lista quiera agrupar lo mejor de nuestro pasado discográfico. Pero tan alargada es la sombra de ese LP que tendemos a olvidar el resto de la golosa discografía de Pata Negra. Así que, puestos a recuperar, vayamos hacia la primera joya que armaron los dos hermanos sevillanos allá por 1981, el disco de horripilante portada titulado, simplemente, como el grupo, “Pata Negra”.
Y auténtico pata negra es el contenido de un trabajo que muestra a unos músicos bastante asilvestrados, a los que todavía no les había dado por musicar a García Lorca y preferían deambular entre temas propios o pedirle prestados un par de ellos a su amigo Kiko Veneno: El revolucionario ‘Los managers’, un excitante pasodoble aflamencado, abluesado y chiflado –con esa letra en la que Kiko relata las experiencias de uno de los managers con los que se topó Veneno, el grupo en el que el caballero del mechón plateado se asoció con los dos hermanos salvajes a finales de los años 70– y el bello ‘Mama’, en el que ya está la semilla del sonido que luego pasaría a la historia en “Blues de la frontera”.
Los Amador en solitario entregan el ‘Blues de los niños’, delirante relato de la más completa pobreza hilvanado sobre uno de esos cuentos/chistes populares que van de aquí para allá y que Rafael canta como poseído por el espíritu del Hendrix más gipsy mientras que la guitarra puntea con alma de blues rock y algo de la irreverencia que solo poseen los iluminados o los dementes. La otra joya de los hermanos es el marchoso y fumeta ‘Rock del Cayetano’, en el que, una vez más, se les cuelan las influencias blues por todas partes mientras la letra desgrana historias de la Sevilla canalla que tan bien conocían este par de divertidos gitanos buscavidas.
El resto del LP se completa con ¡cinco instrumentales! Número que da fe de por dónde andaban los Pata Negra en sus inicios, cuando la música todavía era experimental y fluía completamente libre, ajena a dictados comerciales. Es en estos temas –uno de ellos firmado por el guitarrista Toti Soler– donde Pata Negra esboza las bases del sonido que luego conoceríamos como Nuevo Flamenco. Aquí está todo. Los que vinieron después solo tuvieron que escuchar estos surcos y dejarse llevar –primero lo hicieron con tiento y respeto; al final llegaron al pasteleo más detestable e irritante–, pues el misterio se había desentrañado: Así se podían aproximar –con conocimiento de causa y sin forzar nada– unas, pongamos por caso, bulerías al blues, al jazz y al rock, resultando de ello algo inédito. Son cortes de pura y fantasiosa fusión, de genuina inspiración y locura; incluso chocan con los temas cantados, pero ese es parte del encanto de este irrepetible disco, pletórico de hallazgos, que ya produjo Ricardo Pachón y en el que otros pioneros de la fusión como Carles Benavent, Jorge Pardo y Rubem Dantas dejaron algunas muestras de su buen hacer como instrumentistas.
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Anterior entrega de Operación Rescate: The Smashing Pumpkins, “Adore”.
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Un disco de cabecera, cada dos o tres años lo retomo y cada vez me gusta mas. Es una madre del cordero, como aquel disco maravilloso de Ray Heredia, Alegria de Vivir.
A algunos de esos Flamenquitos que destrozan nuestros oidos les ponia dieta diaria: Pata Negra para desayunar, Ray a la hora de la comida y una cenita con Cathy Claret a ver si se les pegaba algo!!
Saludos Hambrientos
Fíjate que gracias al artículo voy a escuchar a Pata Negra por primera vez en mi vida. Que nadie me linche por reconocerlo!!!!!!
Enhorabuena Puchades, el artículo te ha salido sembrado. Un diez. Demuestras conocimiento, pasión y veteranía a la hora de enjuiciar música y músicos. Así se debería escribir siempre la historia de nuestro poco valorado, cuando no ignorado, patrimonio musical (ya sea pop, rock o folk). Gracias a secciones como Operación Rescate y a plumas tan fiables y bien documentadas como la de Juan se demuestra que existen grandes músicos, obras notables que merecen ser de nuevo escuchadas y excelentes cronistas que así lo atestiguan.
Muy bueno, ya es hora de reconocer el gran apsado musical de la música moderna española.