10 frases inolvidables de inicio en discos de rock (parte 1)

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Esta semana, Xavier Valiño publica la primera entrega de una exhaustiva selección de las mejores letras con las que arrancaron los discos de rock, desde Elvis Costello a Bob Dylan pasando por The Smiths, Ramones, Sex Pistols, David Bowie, The Clash o Bruce Springsteen.

 

Selección y textos: XAVIER VALIÑO.

 

Abrir una canción con una frase rotunda, inapelable y que se recuerde es una buena forma de captar la atención, lograr el reconocimiento y que ese tema perdure. Hacer lo mismo pero en un disco de larga duración es ya rizar el rizo. Nada como saber secuenciar un álbum. Es algo así como la primera línea de un guion que deja boquiabierto y tocado para toda la proyección. Es en esas primeras frases donde se puede fijar el tono, resumir todo el contenido de un álbum o, incluso, sentar cátedra. Entre esta y la próxima semana repasaremos grandes frases de apertura de conocidos discos internacionales que tuvieron detrás a autores en estado de gracia. Al menos en esa primera línea.

 

 

1. Elvis Costello vs. !!!

Por mucho que uno lo intente, arrancar, sacudirse el bloqueo creativo y cubrir el folio en blanco no siempre es fácil. Pero si se manifiesta esa duda en la primera frase de un disco, seguro que su responsable consigue la empatía con el oyente desde el primer momento. Así sucedió con “Oh, ni sé por dónde empezar” (“Oh, I just don’t know where to begin”) de ‘Accidents will happen’, el tema que abría “Armed forces” (1979) de Elvis Costello.

Costello no ha sido el único en darle vueltas a cómo iniciar un disco. Otros lo intentaron y, por suerte, llegaron a conclusiones bien afortunadas. “¿Qué tal esto para las primeras líneas? ¡Nos gustaría hacer estallar vuestras mentes!” (“How’s this for opening lines? We’d like to blow your minds!”) era lo que cantaba !!! en ‘When the going gets tough, the tough get karazzee’, el inicio de “Louden up now” (2004).

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2. Ramones vs. The Clash

Ante la duda, mejor no darle muchas vueltas y optar por lo más sencillo. Ramones dejaron una primera línea clara, directa y efectiva en su debut en disco, que bien resume toda su carrera y sus canciones punk-pop de tres acordes: “¡Venga! ¡Vamos!” (“Hey ho! Let’s go!” en ‘Blitzkrieg bop’ de “Ramones”, 1976).

Compañeros de generación, de sonido y de principios, The Clash evolucionaron de unos primeros tiempos punk hasta convertirse en una banda más concienciada, y la apertura de su último gran disco así lo atestiguaba: “Este en un anuncio de servicio público… ¡con guitarra!” (“This is a public service announcement… with guitar!!!” en ‘Know your rights’ de “Combat rock”, 1982).

3. David Bowie vs. Funkadelic

Una vez arrancado el engranaje, el viaje bien podría emplazarnos a compartir un paseo espacial como el que proponía David Bowie al inicio de “Space oddity” (1972) en el corte que le daba título: “Control de Tierra al Comandante Tom. Tome sus pastillas de proteínas y póngase el casco”. (“Ground control to Major Tom, take your protein pills and put yout helmet on”).

Un viaje de ese tipo, combinado con ciertas sustancias como el LSD, podría resultar una proclama tan indigesta aunque memorable como aquel “La Madre Tierra está embarazada por tercera vez. Todos vosotros la habéis dejado encinta. Yo he probado los gusanos en la mente del universo” de Funkadelic (“Mother Earth is pregnant for the third time. Y’all have knocked her up. I have tasted the maggots in the mind of the universe”). Era la introducción a “Maggot brain” del álbum del mismo título (1971) del grupo, al que seguían diez minutos de inmolación guitarrera.

4. Depeche Mode vs. Sex Pistols

Puede que lo mejor sea avisar al inicio de un álbum al oyente del viaje (sonoro o de otro tipo) que se avecina, sabiendo además que no hay que desplazarse lo más mínimo. Así lo quiso hacer saber Depeche Mode, que lo advertía al principio de ‘World in my eyes’, el corte que abría “Violator” (1990): “Déjame llevarte en un viaje alrededor del mundo en el que no tendrás que moverte y podrás permanecer sentado” (“Let me take you on a trip, around the world and back, and you don’t have to move you just sit still”)

Si el viaje es real, puede ser que acabemos en cualquier lugar del mundo disfrutando un descanso a precio casi regalado, obviando la miseria que nos rodea habitualmente en países no solo del Tercer Mundo, justo lo que denunciaba Sex Pistols en la frase inicial de su único disco mientras existieron: “Vacaciones de ganga en la miseria de otra gente” (“Cheap holidays in other people’s misery”, en ‘Holidays in the sun’ de “Never mind the bollocks, here’s the Sex Pistols”, 1977).

5. Bob Dylan vs. The Byrds

Una vez decidido a iniciar el viaje-aventura sonoro de un disco, pasamos a formar parte de la congregación de oyentes o seguidores del artista que lo ha compuesto. Bob Dylan, en su papel de voz de una generación, lo exponía así en ‘The times they are a-changin’ abriendo su disco homónimo de 1964: “Reuníos a mi alrededor, gente, por donde quiera que estéis y admitid que las aguas a vuestro alrededor han crecido y aceptad que pronto estaréis calados hasta los huesos” (“Come gather around people wherever you roam and admit that the waters around you have grown and accept it that soon you’ll be drenched to the bone”).

Claro que una vez que descubrió las responsabilidades que le otorgaba ese protagonismo, Dylan decidió dar marcha atrás y retirarse del mundanal ruido aprovechando un accidente de moto. Puede que hiciera suyo el mensaje del grupo que mejor lo adaptó en aquellos años, The Byrds, que abría su disco “Younger than yesterday” (1967) con ‘So you wanna be a rock’n’roll star’, una advertencia a lo complicado que resulta permanecer inmune a la inmensa presión del estrellato: “Así que quieres ser una estrella del rock’n’roll, pues entonces presta atención a lo que te voy a decir” (“So you wanna be a rock’n’roll star, well listen now to what I say”).

6. Nirvana vs. The Rolling Stones

Aunque a sus 25 años no era precisamente una persona mayor, Kurt Cobain compuso “In utero” (1993) con un amplio bagaje detrás, en todos los sentidos, desafiando a su compañía y las reglas del éxito. Había asimilado la experiencia de la vida y las mieles y los sinsabores que conlleva la aceptación popular. Lo dejó claro desde la línea que abría el disco en la canción ‘Serve the servants’: “Se ha amortizado la angustia adolescente. Ahora me siento viejo y aburrido” (“Teenage angst has paid off well. Now I’m bored and old”).

Ciertamente, no era más que una actualización idiomática, casi una respuesta, a la igualmente poderosa apertura de un disco editado casi 30 años antes, “Aftermath” (1966) de The Rolling Stones, que se abría con ‘Mother’s little helper’ y su inolvidable línea “Qué fastidio es hacerse mayor” (“What a drag it is getting old”). Conviene recordar que esta frase la escribió un Mick Jagger que entonces contaba 21 años, aunque las protagonistas eran las amas de casa que se drogaban diariamente para seguir adelante.

7. The Cure vs. The Smiths

El eterno dilema de dejar atrás la juventud y madurar es tema recurrente en innumerables canciones del rock que, cómo no, unos cuantos discos señalan ya desde su inicio. “Ayer envejecí tanto que sentí que podía morir. Ayer envejecí tanto que quise llorar” (“Yesterday I got so old I felt like I could die. Yesterday I got so old it made me want to cry”), cantaba Robert Smith al frente de The Cure en ‘In between days’ al principio de “The head on the door” (1985).

Esa pérdida de la inocencia suele reflejar el paso del tiempo en uno mismo como lógica evolución personal o, algo más inquietante, provocado por otros, tal y como narraba Morrissey en ‘Reel around the fountain’, contenida en el debut homónimo (1984) de The Smiths, una historia que tenía que ver con el compromiso físico y mental con otras personas: “Ha llegado el momento de contar la historia de cómo tomaste a un niño y lo hiciste envejecer” (“It’s time the tale were told of how you took a child and you made him old”).

8. Beck vs. Iggy and The Stooges

Una vez dentro del sistema, algunos se sienten al margen del grupo, distintos, aunque seguros en su rol, como parece que se manifestaba Beck en ‘Loser’, el tema que abría “Mellow gold” (1994): “En la era de los chimpancés yo era un mono” (“In the time of chimpanzees I was a monkey”).

La decididamente extraña metáfora de bestia outsider ya había sido utilizada por Iggy Pop años antes al frente de The Stooges, aunque de forma más tóxica y salvaje en ‘Search and destroy’ abriendo el álbum “Raw power” (1973): “Soy un guepardo callejero con un corazón lleno de napalm” (“I’m a street walking cheetah with a heart full of napalm”).

9. Outkast vs. Leonard Cohen

La salida revolucionaria, el exabrupto contra el sistema, también cuenta con sus adeptos, especialmente en el rock, el punk, el hip-hop… “¿No le gusta el olor a gasolina a todo el mundo? Pues bien, quémate hijo de puta, que se quemen los sueños americanos” (“Don’t everyone like the smell of gasoline? Well, burn motherfucker, burn American dreams”), escupía provocadoramente Outkast en ‘Gasoline dreams’, los primeros compases de “Stankonia” (2000).

Las consecuencias de acciones semejantes, puede que menos violentas, más inocuas, las recordaba Leonard Cohen con su siempre certero verso al comienzo de ‘First we take Manhattan’ (“I’m your man”, 1988): “Me sentenciaron a 20 años de aburrimiento por intentar cambiar el sistema desde dentro” (“They sentenced me to 20 years of boredom for trying to change the system from within”).

10. Bob Dylan vs. Bruce Springsteen

Queda, cómo no, acoplarse al resto de la sociedad e intentar sacar algunos momentos con algo de magia que la vida nos regala de nuestro paso por la vida, en imágenes que recargarán la batería de energía para cuando las cosas pinten de otro color o, también, para la vejez. “Highway 61 revisited” (1965) de Bob Dylan se abría con esta gráfica estrofa de ‘Like a rolling stone’: “Hubo una época en la que vestías tan bien, le tirabas en tu plenitud limosna a los vagabundos” (“Once upon a time you dressed so fine, you threw the bums a dime in your prime”).

Más cinematográficas son las líneas que abrían ‘Thunder road’, el primer tema del álbum “Born to run” de Bruce Springsteen en 1975: “El marco de la puerta pega un portazo, el vestido de Mary ondea. Como una visión, ella baila por el porche mientras en la radio suena Roy Orbinson cantando para los solitarios” (“The screen door slams, Marys dress sways. Like a vision she dances across the porch as the radio plays, Roy orbison singing for the lonely”).

Bonus track: Bee Gees vs. The Happy Mondays

Puede que las letras hedonistas no sean las más memorables, aunque algunas desde luego permanezcan fijadas en la memoria gracias a esa mezcla de estupefacción y sonrojo que desprenden. Por ejemplo, los ligones de discoteca que recogía la película “Fiebre del sábado noche” (1977) quedaron perfectamente retratados desde el primer minuto de su millonaria banda sonora en el ‘Stayin’ alive’ que revivió la carrera de Bee Gees: “Puedes decir por la forma en que camino que soy un mujeriego. No tengo tiempo para charlar” (“You can tell by the way I use my walk I’m a woman’s man. No time to talk”).

Y lo mismo se podría decir de ‘Kinky afro’, el tema que abría “Pills ‘n’ thrills and bellyaches” (1990) de Happy Mondays, en el que Shaun Ryder, no contento de montárselo con la madre de un posible colega, se pavoneaba de ello: “Chaval, tengo 30 años. Solo lo hice con tu madre porque es una guarra” (“Son, I’m 30. I only went with your mother cause she’s dirty”).

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